Barcelona, 13 jun (EFE).- Las entidades Centro Delàs de Estudios por la Paz, Ecologistas en Acción, Dones x Dones y Extinction Rebellion se han reunido para exigir que el sector militar declare sus emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) y las reduzca.
En un comunicado, Ecologistas en Acción ha explicado este jueves que las entidades han puesto en marcha la campaña 'Descarbonizar es Desmilitarizar' con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre la relación entre la industria militar y la emergencia ecológica e instar a que el Ejército español sea transparente respecto a sus emisiones contaminantes.
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Actualmente, las actividades militares no deben comunicar sus emisiones GEI a Naciones Unidas, por lo que los ecologistas consideran que "existe muy poca información y muy poco fiable" sobre su huella de carbono.
Una de las representantes del Centro Delàs, Teresa Fortuny, ha expuesto que "la huella de carbono militar mundial es un 5,5 % de las emisiones de gases de efecto invernadero globales", tomando como referencia datos del estudio 'Estimando las emisiones globales de gases con efecto invernadero del sector militar', publicado en 2022 por la organización británica Scientists for Global Responsability.
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El estudio indica que la fabricación de armamento y las cadenas de abastecimiento representan la mayoría de las emisiones militares.
En este sentido, Fortuny ha alertado de que la contaminación aumentará a medida que crezca la actividad militar: "La UE está en pleno proceso de rearme, militarización y adopción de posiciones belicistas, proceso que últimamente se ha intensificado de forma acelerada".
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Además, los ecologistas han destacado que la industria militar también lleva a cabo muchas otras prácticas contaminantes.
Han asegurado, por ejemplo, que los campos de disparo en terreno militar pueden incrementar el riesgo de incendios y generar residuos, como municiones que, por lo general, se destruyen por detonación o quema.
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También han señalado que todavía hay ejércitos que hacen la gestión de residuos en pozos abiertos donde se queman los desechos y han apuntado que, en ocasiones, se hunden en el océano barcos de guerra obsoletos.
La campaña, que cuenta con 40 adhesiones, principalmente de organizaciones y colectivos pacifistas, impulsará acciones de sensibilización, formación, movilización e incidencia política sobre la contaminación del Ejército mediante alianzas y el trabajo coordinado de todas las entidades participantes.
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Una de las representantes de Ecologistas en Acción Carolina Pérez ha explicado que pretenden hacer talleres de formación en centros educativos, entidades juveniles y entidades del mundo activista para que haya "un efecto multiplicador" y el conocimiento llegue a más gente.
Respecto a la incidencia política, los ecologistas quieren que el sector militar esté obligado a informar sobre sus emisiones GEI y que se incluya en los compromisos de los Estados el de reducir la contaminación.
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En consecuencia, piden que la industria militar se someta a una evaluación basada en el ciclo completo de la huella de carbono del sector militar, que incluye la extracción de materias primas necesarias para la fabricación de armamento y de equipamiento militar, su fabricación, su utilización y la gestión de los residuos.
Esto significa que sería necesario contar tanto las emisiones directas (consumo energético de las bases y consumo de combustibles fósiles de los vehículos militares terrestres, barcos y aeronaves), como las indirectas (producción de armas, de equipamiento militar y cadena de suministro militar). EFE
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