Juliana Leao-Coelho
Madrid, 31 may (EFE).- ¿Podemos castigar a las universidades israelíes por lo que hace su Gobierno? Es el "dilema ético" al que se enfrentan los rectorados madrileños, según explica la vicerrectora de Estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Rosa de la Fuente, ante la reanudación del diálogo con las asociaciones de la Acampada por Palestina de Madrid.
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En la nueva cita este viernes con los vicerrectores de las universidades públicas, los portavoces estudiantiles, explica De la Fuente en una entrevista con EFE, "van a mantener en el fondo que lo que quieren es el castigo a Israel y nosotros no podemos castigar al Gobierno de ese país a través de las universidades".
Algunas universidades "lo han hecho y nos parece legítimo", según la vicerrectora, para quien hay "muchísimo margen de maniobra" para otro tipo de medidas, como trabajar con universidades palestinas para ayudar en su reconstrucción.
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La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), en un comunicado del 9 de mayo, excluía de una posible suspensión de convenios a las universidades que "muestren su compromiso con el derecho humanitario".
Las universidades "son entidades autónomas y así lo dice la carta de las universidades israelíes hace una semana; que son plurales", por lo que "no se les puede culpar de las decisiones que toma su Gobierno".
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Un dilema que no se planteó con las universidades rusas, que se alienaron absolutamente con su Gobierno cuando se invadió Ucrania, recuerda.
Para romper un convenio hay que "cumplir las cláusulas que prevén esa posibilidad" en un Estado de derecho. Aun así, apunta De la Fuente, "si bien esas universidades están haciendo sus esfuerzos, no vamos a activar la movilidad en el marco del Convenio marco que tenemos con dos universidades israelíes", ni tampoco en el marco del Erasmus 171.
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"Ya estamos trabajando en la cooperación", por ejemplo para traer a algunos profesores y estudiantes palestinos que ya estaban fuera. "Evidentemente, trabajar ahora con universidades de Gaza es muy complejo, probablemente empecemos con las de Cisjordania para ayudar a generar esa reconstrucción".
La cooperación al desarrollo puede hacerse con una ONG que esté en el terreno o mediante "cooperación delegada, delegar financiación a una agencia internacional", como la Media Luna Roja, o de forma triangular, como "trabajar con Jordania y que este país trabaje en Palestina".
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En la fase actual, "el objetivo fundamental es la ayuda humanitaria", y después "la reconstrucción y fortalecimiento de la capacidad tanto de las universidades en Cisjordania como en Gaza".
Las seis universidades públicas de la Comunidad de Madrid -Complutense, Autónoma, Politécnica, Rey Juan Carlos, Carlos III y Alcalá- están "trabajando cada una en sus propias medidas, las hay con convenios activos y estudiantes que ya están" en Madrid.
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Tras el plan de refugiados por la guerra de Ucrania, "tenemos mucha experiencia en refugio", y cada universidad está "buscando su especialidad, para trabajar en lo que es mejor".
En el marco de la CRUE se ha creado una comisión intersectorial entre asuntos internacionales y estudiantes, "estamos trabajando para conseguir financiación plurianual para desarrollar un plan de refugio a más largo plazo", explica.
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Ello implica "trabajar con el Ministerio de Universidades, con el de Migraciones, con el de Asuntos Exteriores". Hay que "presionar para que nos digan qué estatus van a tener los universitarios palestinos, si van a ser refugiados, qué permiso van a tener. Hay muchísimo trabajo que hacer".
Como profesora de Ciencias Políticas conoce a muchos de los estudiantes acampados y no tiene "ninguna duda de que están ahí por convicción", ya subraya: "Me preocupa muchísimo que cada uno de ellos está sufriendo, atravesados por el drama de la situación que se vive en Gaza".
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La negociación se rompió hace dos semanas cuando unos 150 estudiantes irrumpieron en el Vicerrectorado durante una reunión, cruzando así una de las líneas rojas, "la inviolabilidad del edificio", pactada desde el inicio de la acampada.
La vicerrectora rechaza que la ruptura fuera unilateral y cree que los estudiantes "se equivocaron" porque hasta ese momento había "una cercanía y cierta confianza".
El diálogo se reanuda gracias a la mediación del vicerrector de la UAM, Javier Oubiña, quien considera que "no estamos en dos mesas separadas; estamos en la misma mesa", recuerda De la Fuente.
La sociedad civil puede plantear exigencias que "las administraciones y las universidades no podemos ejecutar, pero hay que expresarlo en las mesas de diálogo. Nuestras propuestas están muy medidas y muy calculadas", asegura. EFE
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