Madrid, 29 ene (EFE).- La coreógrafa y bailarina La Ribot, madrileña afincada en Ginebra, estrena en España 'DIEstinguished, pieza 58', un montaje "perturbador" que además de ser crítico con los teléfonos móviles y la saturación del mundo actual, habla de lo efímero de la danza, "muere nada más ocurrir".
El particular universo estético de esta artista de 61 años se podrá ver los días 2 y 3 de febrero en el Teatro del Canal, en un proyecto en el habitan dos piezas simultaneas: la que ocurre en escena y se ve desde la butaca; y la que contempla a través del teléfono móvil, que ofrece a cada persona el punto de vista del cuerpo que baila.
Los bailarines utilizan el teléfono móvil como cámara y los espectadores como pantalla, "el objetivo es contar la danza desde la experiencia del que baila", explica este lunes a EFE María José Ribot, conocida como La Ribot, premiada con el León de Oro de la Bienal de Venecia 2020.
"La experiencia de la danza en este espectáculo se cuenta mejor a través de la intimidad de la pantalla personal del teléfono móvil que sobre pantallas en el escenario", aclara.
La obra plantea así una mirada crítica contra el teléfono móvil, que en esta pieza crea movimiento "continuo, infinito, extraño, perturbador (a veces), parcial y subjetiva, difícil de atrapar", añade la coreógrafa.
A lo largo de su carrera, la artista ha querido practicar la danza en un territorio expansivo. "Aplanar jerarquías, incluir al espectador, fragmentar el discurso, trabajar sin límites impuestos".
Inició su carrera en los 80 y reconoce en todos estos años ha sufrido censura. "El desnudo está prohibido todavía en los países árabes y en otros muchos lugares. He visto como ponen puntos o estrellas para evitar que se vea el desnudo integral. En China nos pidieron que nos pusiéramos bikini".
"También he sufrido una censura menos visible: la de no programarte porque eres molesta", añade la artista quien dice que "la censura que ejerce Vox ahora, es parecida a esto que cuento".
"Me produce alergia leerlo, verlo y vivirlo. Las ideas fascistas están invadiendo las calles, el arte, la sociedad civil y la política. Me parece un fracaso político y social, me produce desesperanza en la humanidad".
A la coreógrafa, galardonada también con el Premio Nacional 2000 y Gran Premio Suizo de Danza 2019, le dan miedo las entrevistas en radio y televisión, así como hablar en público. "Nunca sé desde que dimensión hablar".
Se siente segura en el escenario. "La escena me da menos miedo, me divierte y emociona, le da sentido a mi vida", cuenta la artista que el paso del tiempo lo lleva por épocas unas veces mejor que otras.
'DIEstinguished' es la pieza número 58 de las cien que se propuso crear hace más de treinta años. Cada serie forma un espectáculo. Hasta la fecha, ha creado y presentado 60 piezas, recopiladas en siete series-espectáculo. "No tengo prisa por terminar sino todo lo contrario, querría morir en el intento", dice entre risas.
"Mientras viva y tenga posibilidades físicas pienso que continuaré", cuenta la bailarina que trata la danza como "un arte contemporáneo interdisciplinar".
"Ahora estoy en buena racha. Verdaderamente la danza me mantiene joven", cuenta la artista quien señala que, en la actualidad, en este oficio abundan las mujeres.
"Puede que sea el único arte en que esto ocurre desde hace siglos, las mujeres resisten el paso del tiempo muy bien, tengo muchos modelos que me animan todos los días como Germain Acogny, Olga Mesa o Cindy van Aecker, además de un largo número de tipas interesantes".
Pero lo que más le interesa es que la danza se relacione más y mejor con otras disciplinas artísticas. La danza es como el agua, se escurre entre los dedos y no se puede coger". EFE
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