Barcelona, 20 nov (EFE).- La mítica producción de Núria Espert de la ópera "Turandot" de Puccini, con la que el Gran Teatre del Liceu reabrió sus puertas la temporada 1999-2000, tras el incendio de 1994, regresa al coso de la Rambla, en una reposición de Bárbara Lluch, nieta de la actriz y directora, con un final diferente y limpia de "telarañas".
Lluch, junto a la directora musical, la mexicana Alondra de la Parra, y los cantantes Elena Pankratova (Turandot) y Martin Muehle (Calaf), ha querido subrayar este lunes que todos estos cambios han sido pactados tras largas conversaciones con Espert, que a sus 89 años se encuentra actualmente de gira con la obra "La isla del aire".
"Hablamos mucho y hemos cambiado el final. Ha sido mi abuela, lo juro", ha bromeado.
Lluch ha señalado que recuerda perfectamente todo lo que rodeó el estreno de la obra hace un cuarto de siglo y que se siente "muy orgullosa" de su abuela como directora de escena, en una obra muy conocida y querida por el gran público.
Tras haberla vuelto a visionar juntas en vídeo y haber ahondado mucho en ello, ambas han acordado "quitar telarañas en una producción que es fantástica, pero en teatro 25 años son muchos, y en la propuesta de Núria Espert estaba el tema de la frontalidad, con unos cantantes y una coreografía muy frontal, como rompiendo la cuarta pared".
Esto se ha modificado, igual que el final, porque "yo llegué con la idea de matar a Calaf y mi abuela había dicho que sí, pero luego escuché a los cantantes".
Tras días de charlas y teniendo en cuenta que el final puede ser más abierto que en otros títulos, porque Puccini murió sin acabarlo y fue Franco Alfano quien se encargó, se ha optado por terminar con el final más convencional.
"Mi abuela -ha argumentado-, como superfeminista, hizo unas elecciones muy valientes, porque no estamos tan acostumbrados a cambiar el final y que Turandot se suicide. Pero ella no la imaginaba feliz, casada y cocinando".
Volviendo a la cuestión de las "telarañas", Bárbara Lluch ha comentado que habrá modificaciones en el vestuario relacionadas con las pelucas que se utilizaron a finales del siglo pasado que "ahora chirrían mucho", así como otras piezas como taparrabos, que "ahora podrían molestar".
A su juicio, todo ello contribuirá a que haya una mejor conexión con el público del siglo XXI y ha confiado que con esta "limpieza" de referencias visuales el espectador no se "distraerá de la producción", orientalista y colosal, con más de 200 personas en el escenario en algunos momentos, sobresaliendo una protagonista "fría y cruel que se humaniza gracias al amor".
La directora Alondra de la Parra ha coincidido en mostrarse feliz y emocionada de poder debutar en el Liceu y con este montaje, "un gran barco, gigantesco", en un "ambiente de trabajo muy sano".
Para De la Parra, la historia que se cuenta en "Turandot" es "sumamente vigente" en un contexto mundial "con tantas tragedias, líos, desacuerdos, miedo".
El elenco de esta producción, en cartel entre el 26 de noviembre y el 16 de diciembre, se completa con Ekaterina Semenchuk (Turandot), Michael Fabiano (Calaf), Maria Agresta, Marta Mathéu, Vannina Santoni y Adriana González (Liù), Marko Mimica y Adam Palka (rey Timur), y Raúl Giménez y Siegried Jerusalem (Altoum). EFE
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