Madrid, 15 nov (EFE).- Un total de 849 fanzines que representan una parte importante de la contracultura en España entre los años 1970 y 2000 han sido digitalizados y publicados en Internet por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que este miércoles los ha presentado en el Instituto Cervantes de Madrid.
Estos fanzines, definidos como una "revista de escasa tirada y distribución, hecha con pocos medios por aficionados a temas como el cómic, la ciencia ficción, el cine, la música pop, etcétera", según la RAE, han sido recopilados durante más de 30 años por Eugeni Tiral, profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAB.
Títulos como "Gato-zine" (1984-1985), creado por Joaquín Palacios, "A meixa cacofóniqa" (1983-1986), de Alberto Ferreiro y Xaime Díaz y "Umo: el gato negro" (1985) o "Madrid me mata" (1984-1988) están disponibles para su consulta.
Son más de 50.000 páginas con temas, idiomas y autorías diversos, todos ellos con un significado diferente. "Esta colección significa lo que tú creas para ti. Es un mundo de posibilidades" que continúa en proceso de construcción, ha destacado Oskar Hernández, gestor de la Hemeroteca General de la UAB y encargado de presentar esta colección.
Para él, los fanzines son medios de comunicación en tanto que recogen discursos y expresiones artísticas que además tienen "mucho valor" para entender una época o fenómeno determinado.
La mayoría de estas publicaciones en España se concentraron en los años 80, una década caracterizada por la explosión de libertad que siguió a la muerte de Franco. Muchos grupos musicales fueron reseñados por primera vez en sus páginas.
Es el caso, por ejemplo, de "Rockocó", una publicación en la que colaboraba el fotógrafo Miguel Trillo, que retrató a mods, punks, siniestros, rockeros, teddy boys o heavys como parte de una escena musical nocturna que acababa de surgir.
Tal y como explicaba Trillo en 2020 al presentar una exposición, los fanzines los confeccionaba como si fueran un álbum de cromos: pegaba las fotos, cortaba palabras para los textos y los pegaba a mano, luego los fotocopiaba y los repartía en las salas de conciertos, las tiendas de discos y el Rastro madrileño.
Su importancia como testigo de una época es tal que "Rockocó", como otros títulos que ahora también pueden consultarse en Internet, forma parte de la colección permanente del Museo Reina Sofía. EFE
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