Madrid, 3 jul. El policía juzgado por presuntamente pegar y humillar a una embarazada en un bar del distrito madrileño de Carabanchel en octubre de 2020 ha declarado que actuó de forma "proporcional" a la fuerza que ella estaba ejerciendo mientras era arrestada y que en ningún momento fue agredida, tal y como ella ha mantenido.
La Audiencia Provincial de Madrid ha comenzado este lunes el juicio a cuatro acusados, entre ellos el policía y la mujer embarazada. Los otros dos procesados son la pareja de ella y otro hombre a los que la Fiscalía acusa también de enfrentarse a los agentes durante una reyerta ocurrida el 17 de octubre de 2020.
La Fiscalía pide para el agente dos años de cárcel e inhabilitación de empleo, mientras que para la mujer a la que supuestamente humilló y agredió -que estaba en avanzado estado de gestación- solicita un año y medio de prisión por atentado contra agente de la autoridad y una multa por lesionar a los agentes.
Para los otros dos acusados la Fiscalía pide un año y medio de cárcel por atentado contra agente de la autoridad, y para uno de ellos solicita también multa por delitos leves de lesiones a los policías.
El policía que presuntamente agredió a la embarazada ha afirmado en el juicio que la intervención que realizó fue "proporcional a la fuerza que ella ejerció" y que "no fue agredida ni golpeada".
Además ha añadido que en el momento en el que estaba procediendo a ponerle las esposas recibió un mordisco en la mano por el cual tuvo que recibir asistencia sanitaria.
La acusada, que ha recordado que estaba "a dieciocho días" de dar a luz, ha negado que agrediera o mordiera al agente, asegurando que se sintió "con miedo y terror" por los golpes del policía y escuchó insultos, entre ellos "puta".
Su pareja de entonces y acusado, que salió corriendo y fue perseguido por varios policías, ha relatado que huyó "porque no quería problemas con la policía", y que tras caerse se abalanzaron encima de él varios agentes.
Un vecino que presenció los hechos desde la ventana de su casa ha manifestado que todo ocurrió después de que una vecina se quejara del volumen de la música del bar. Luego los policías agarraron a alguien y otras personas les trataron de agredir, por lo que los agentes sacaron las porras y "dieron porrazos".
Según el relato del fiscal, los hechos ocurrieron sobre las once de la noche del 17 de octubre de 2020 en las inmediaciones del bar “Las peques” de la calle Mineros del distrito madrileño de Carabanchel, donde la Policía acudió porque había un grupo de personas peleándose y lanzando botellas a la calle.
Los agentes trataron de identificar a varios implicados, entre ellos una mujer embarazada, Rusbini U.C., quien se negó a ello y propinó una bofetada a un agente.
Otro policía acudió en defensa del primero y la acusada "le propinó varios bofetones", según la Fiscalía, que detalla que la pareja de la mujer, Christian G.V.U., "movido por igual ánimo" que ella, trató de impedir su detención" y forcejeó con los agentes, tras lo que huyó.
En ese momento llegaron dos agentes más, uno de ellos el investigado en esta causa y ayudó a detener a la mujer que había agredido a sus compañeros, que entonces le mordió.
Este agente "se aprovechó de forma claramente despreciativa y humillante" para propinarla sin motivo alguno un puñetazo en su rostro, así como una patada en su cuerpo, "lanzándola fuertemente a continuación contra el coche policial", relata la fiscalía. EFE
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