El sencillo gesto que puedes hacer con la cortina este otoño para retener el calor en casa

Un hábito cotidiano que ayuda a reducir la pérdida de calor por las ventanas

Cortina
Cortina y ventana. (Magnific)
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Después de un verano que ha roto récords en lo que a temperaturas respecta, el frío ha tardado en llegar a España. Sin embargo, los termómetros han ido bajando durante estos meses y, tras un periodo marcado por el calor, las noches y las primeras horas de la mañana de noviembre estarán marcadas por el descenso térmico.

Durante este momento del año, es importante aprovechar todos los recursos posibles para retener el calor en casa. Aunque la calefacción sigue siendo la principal aliada para combatir el frío, hay pequeños gestos que ayudan a mantener una temperatura agradable sin tener que aumentar constantemente el termostato. Algunos de ellos pasan por prestar atención a elementos cotidianos que solemos utilizar sin reparar en que también pueden influir en el aislamiento de la vivienda.

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Truco con las cortinas

Es el caso de las cortinas, que además de regular la entrada de luz y proteger la intimidad, pueden convertirse en una herramienta para evitar que el calor se escape por las ventanas. El truco está en saber cuándo abrirlas y cuándo cerrarlas.

Durante las horas de sol, lo recomendable es recogerlas para dejar que la luz entre y caliente las habitaciones. Sin embargo, cuando cae la tarde y las temperaturas empiezan a bajar, conviene correrlas para crear una barrera adicional entre el cristal y el interior de la casa.

Esta diferencia entre colocar una barrera por dentro o por fuera de la ventana es precisamente uno de los aspectos que explica Juan Goñi al hablar del aislamiento térmico. En uno de los últimos vídeos que ha publicado en su cuenta de TikTok (@juangoniarquitecto), compara la eficacia de los toldos y las cortinas para frenar la entrada de calor y señala que la posición de estos elementos respecto al cristal influye en el resultado. “Una cortina está por dentro de la casa. Se produce un efecto invernadero de manual”.

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Recomendaciones para que retengan más el calor

Aunque se trata de un truco sencillo que puede ayudar a conservar el calor, no todas las cortinas ofrecen el mismo resultado. Para mejorar su eficacia, conviene elegir tejidos gruesos y densos, como el terciopelo o la lana, que crean una barrera más consistente frente al frío. También existen modelos con forro térmico, diseñados específicamente para reducir el intercambio de temperatura entre el interior de la vivienda y el exterior.

Cama matrimonial con sábanas grises, mesa de noche con lámpara encendida y reloj, cuadro en la pared y cortinas oscuras cerradas.
Habitación resguardada del frío. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro aspecto importante es su tamaño. Lo ideal es que las cortinas cubran toda la superficie de la ventana y lleguen lo más cerca posible del suelo, de manera que queden pocos huecos por los que pueda circular el aire. Si además se ajustan bien a los laterales, pueden contribuir a reducir las corrientes de aire frío que se notan especialmente cerca de los cristales.

Por último, conviene mantener esta rutina durante los meses de invierno: abrir las cortinas durante las horas de sol y cerrarlas cuando empieza a anochecer. De esta forma, se aprovecha el calor que entra de manera natural durante el día y se añade una capa de protección cuando las temperaturas exteriores descienden. No sustituye a un buen aislamiento, pero es un gesto fácil de incorporar al día a día para mejorar el confort térmico de casa.

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