Ariana Geerlings, la tenista que tuvo que bajar a los infiernos para empezar a alcanzar la gloria: “Solo quiero encontrarme bien compitiendo y sentirme sana”

La tenista española atiende a ‘Infobae’ para hablar de su carrera, de las dos lesiones del ligamento cruzado y de su primer título WTA

La tenista española Ariana Geerlings (imagen cedida)
La tenista española Ariana Geerlings (imagen cedida)
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“Nos mantenemos en primera, que era el objetivo”, comienza Ariana Geerlings explicando a Infobae sobre el torneo de equipos que la ha tenido toda la semana en Madrid. Su vida no cesa entre los viajes y los torneos y ahora, también el éxito. Hace una semana conquistó su primer WTA, un trofeo que vale oro para ella y que es el fruto del trabajo de una tenista que ha tenido que bajar a los infiernos al superar dos roturas del ligamento cruzado (una con 15 años y otra con 19) antes de empezar a sonreír en pista. Ahora solo pide estar sana de cara a futuro, aunque sueña con conquistar un Grand Slam.

A los tres años ya tenía una raqueta entre las manos, porque el tenis se respiraba por los cuatro costados de su casa. Su padre era el encargado de tirarle bolas; su madre era del Club de Tenis de Murcia; y su abuelo y su hermano mayor también jugaban. Con seis años ya estaba compitiendo: “Veía a mi hermano todos los fines de semana y dije que yo también quería competir”. En el primer torneo al que se apuntó, llegó a la final. Desde entonces, no ha parado. Cada fin de semana visitaban una ciudad de Andalucía (ella es nacida en Granada) y ella jugaba un torneo. “Tuve una infancia muy sana, tengo muy buen recuerdo”, asegura.

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Fue quemando etapas rápido entre torneos y viajes, pero con 15 años llegó el primer tropiezo de su carrera: una rotura del ligamento cruzado de la rodilla. “Fue justo seis meses después de llegar a la academia de Rafa Nadal. Fue bastante duro. Al final, con 15 años, era una niña, no era muy consciente de la gravedad de la lesión”, recuerda. Su primer pensamiento fue “tengo que parar unos meses”. Cuando le dijeron lo que tenía y el tiempo que estaría alejada de las pistas y la competición fue cuando realmente asimiló la situación.

La tenista española Ariana Geerlings (imagen cedida)
La tenista española Ariana Geerlings (imagen cedida)

Que la lesión se produjera a los seis meses de entrar en la academia de Rafa no lo vio como un problema, sino todo lo contrario. “Al final allí tenía todos los medios y todas las facilidades para llevar a cabo la recuperación. Iba cada día al fisio, trabajaba con la readaptadora. Lo tenía todo muy a mano”. El regreso a las pistas fue “bastante largo”, recuerda. “Fue duro porque yo veía a mis compañeras que iban a entrenar y a competir y yo me quedaba sola”, relata. Estuvo un año desde que se lesionó hasta que pudo volver a competir. “El proceso fue muy poco a poco. Primero estuve sin moverme en una silla, luego fui moviendo el pie poco a poco y luego algunos pasos. Literalmente, tuve que volver a aprender a andar”.

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La vida volvió a ponerle la zancadilla cuando con 19 años (a un mes de cumplir los 20) sufrió una segunda rotura del ligamento cruzado. Ya le había avisado de que había posibilidad de que se rompiese la segunda, pero ella nunca pensó que fuera a ocurrir. “Cuando me caía, yo ya sospechaba que era la misma lesión porque la sensación fue parecida, pero guardaba un punto de esperanza de que fuese algo diferente y menos grave”, recuerda. Cuando le dieron los resultados, sus peores presagios se hicieron realidad: “Se me vino el mundo encima porque ya sabía lo que me esperaba”. En ese momento, como detalla, se encontraba en su mejor momento y compitiendo a un gran nivel. “Fue muy duro de asimilar”, apunta.

Nunca pensó en dejar de competir porque el tenis es su vida, pero sí aparecieron ciertos miedos. “Cuando volví a la competición, empecé con una psicóloga para recuperar la confianza y la seguridad y quitarme el miedo. Al competir no me sentía 100% segura de que estaba bien”, explica. El trabajo con su equipo, tanto en el gimnasio como en pista, más el apoyo psicológico, hicieron que poco a poco volviera a ser la misma. Siempre tuvo claro que la parte mental era uno de los aspectos más importantes de un tenista, pero tras vivir dos lesiones de tal magnitud, esa parte se volvió mucho más importante. “Ya no solo por las lesiones, sino por el mundo exterior y de las redes, te diría que una de las cosas más importantes”.

La tenista española Ariana Geerlings (imagen cedida)
La tenista española Ariana Geerlings (imagen cedida)

Ariana y su primer título WTA

En el mes de julio volvió a la competición tras recuperarse de su segunda lesión del cruzado y, desde entonces, ha disputado nueve torneos: cuatro títulos y una final. “Volví con muchas, muchas ganas, sobre todo por todo lo que hay detrás de este año. Al final, la gente ve los resultados, pero no todo el proceso que hay detrás”, explica. Un proceso y un trabajo de ella y de su equipo que han dado resultados y hace una semana le dio su primer título WTA.

“Fue superespecial. Ir para allá fue de última hora porque esa misma semana había otro torneo en Portugal, pero la Federación Española me dio una wild card para poder ir a Mallorca y no utilizar un ranking protegido”, explica. Era un torneo especial para ella, porque allí se siente “como en casa” después de muchos años viviendo en Mallorca. “El tiempo, la superficie, la pista, las bolas, todo caía a mi favor. Estoy muy, muy contenta con el resultado”, asegura.

Ganó el título sin ceder un solo set en todo el torneo, una cuestión de la que no fue consciente hasta que después, ya con la copa, le avisó su entrenador. “Yo me encontraba muy bien e iba partido a partido, rompiendo poco a poco barreras. Fue un shock ganar”. Y todavía no lo tiene asimilado: “Sigo flipando. Veo los vídeos y se me sigue poniendo la piel un poco de gallina”. En tan solo una semana ha pasado del puesto 500 al 300 del ranking y, a pesar de que lo considera “un gran salto”, para ella lo importante es encontrarse “bien compitiendo” y sentirse “sana”.

Este viernes puso rumbo a Grecia y después tiene dos torneos en la mira, uno en Sudamérica y otro a final de año en Punta Cana. Sobre si el año que viene será su gran explosión, prefiere no ponerse expectativas. “De momento estoy contenta con cómo estoy y cómo me encuentro y que pase lo que tenga que pasar”. Aunque sí sueña con el futuro y asegura que le gustaría ganar un Grand Slam: “Roland Garros lo tengo como un torneo especial, pero me vale con ganar cualquiera”.

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