La mayoría de las comisiones de la acampada de Sol abandona la plaza para mudarse a los barrios y volcarse en la huelga general

La advertencia de Delegación del Gobierno sobre el fin de la protección legal precipita la salida, aunque un grupo decide resistir

Vista general de la acampada en la Puerta del Sol. (Eduardo Parra/Europa Press)
Vista general de la acampada en la Puerta del Sol. (Eduardo Parra/Europa Press)
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Tras 35 días, la acampada de la Puerta del Sol afronta su fractura definitiva. La mayoría de las comisiones que sostenían la logística y el día a día del campamento han anunciado su disolución ante las advertencias de la Delegación del Gobierno sobre la pérdida de cobertura legal y el riesgo de un desalojo inminente. El núcleo saliente busca ahora reconvertir la protesta en el “Movimiento 26S” y trasladar la presión a los barrios de cara a la huelga general del 11 de noviembre.

“Lo que comenzó como una respuesta ante una situación de injusticia ha ido creciendo a través de las personas que se han acercado, las necesidades que han ido surgiendo y las distintas formas de colaboración que han hecho posible sostener este espacio”, arranca el comunicado de las comisiones. En él reconocen que su estancia dependió de apoyos externos como donaciones, cobertura mediática o respaldo popular, aunque puntualizan: “Nada de esto identifica a la acampada; ahora bien, sí forma parte de sus condiciones de posibilidad”.

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A partir de un enfoque que definen como “pacifismo estratégico”, los organizadores recalcan que plantaron las tiendas sin buscar la tutela de instituciones ni partidos políticos en los que, afirman, no podían confiar. Su motor fue canalizar el descontento social acumulado: “Contábamos con la percepción compartida de una rabia social que, fruto de la desmovilización y la impotencia, no estaba encontrando cauce. Y no pedimos permiso. Percibimos una oportunidad, y decidimos correr el riesgo”.

Descubre la compleja organización y el funcionamiento diario de la acampada de la Puerta del Sol.

El documento sitúa el detonante de la protesta en dos desahucios que colmaron el vaso: el de Maricarmen, que desató “años de rabia acumulada” ante el precio de la vivienda y la “voracidad” de un sistema que “vampiriza nuestras mejores energías”, y el de Olga, quien se quitó la vida tras perder su casa. Ante estos episodios, el Sindicato de Inquilinas “cogió el testigo y colocó las primeras tiendas” en plena Puerta del Sol.

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De levantar el asentamiento a agotar sus fuerzas

Pese al entusiasmo de las primeras semanas, los colectivos aseguran que siempre tuvieron claro que el campamento no debía convertirse en el fin último de la lucha: “Debíamos aprovechar este espacio de encuentro mientras durara. Una protesta espontánea es temible, pero más aún lo es una organización de base, coordinada por cada ciudad y cada barrio. Los nodos surgieron de esa certeza: no había que enamorarse de una tienda de campaña”.

La estructura organizativa fue cobrando forma a medida que surgieron los problemas cotidianos. El texto detalla que las comisiones se crearon “ante la primera amenaza de ofensiva ultraderechista”, momento en el que se convocó una asamblea de urgencia para organizar la defensa, la asistencia y los suministros, naciendo así Mediación, Cuidados, Comunicación y Pulmón.

Acampada en la Puerta del Sol. (Europa Press)
Acampada en la Puerta del Sol. (Europa Press)

Poco después, “el sol y la lluvia fueron imponiendo la necesidad de un techo”, lo que motivó el levantamiento de las lonas y la creación de Ferretería, Obras Públicas, Urbanismo y Limpieza. Para ordenar los debates crearon Dinamización, de la cobertura ante posibles abusos nació Legal, y de la creatividad surgió Cultura. Ninguna de estas áreas, señalan, vino impuesta por una “autoridad central que las designase, sino de la sinergia entre necesidad, inteligencia y compromiso”.

Sin embargo, mantener esa infraestructura en plena vía pública terminó agotando a los militantes. Los convocantes admiten que sostener el espacio “en mitad de una plaza pública, sometida a todo tipo de presiones y sin la posibilidad de garantizar el control de los accesos” fue insostenible a largo plazo: “Funcionamos a pleno rendimiento, y vino el desgaste”. A esa fatiga se sumó el crecimiento de las asambleas de distrito, lo que, según el comunicado, justificaba ir reduciendo la actividad centralizada.

Acampada en la Puerta del Sol. (Europa Press)
Acampada en la Puerta del Sol. (Europa Press)

Del kilómetro cero a los barrios con la vista en el 11N

Antes de abandonar la plaza, las comisiones hacen balance y se atribuyen varios hitos políticos, como cambiar “el marco del relato, consiguiendo movilizar todo el discurso público en torno al problema de la vivienda y la explotación de la clase obrera”, lograr “la aprobación de dos reales decretos en materia de vivienda” y haber “provocado una convocatoria de elecciones anticipadas”.

Con el tejido vecinal reactivado, dan por cerrada la etapa central para iniciar “la llamada ‘mudanza’ a los barrios para transmutar en un movimiento social y de clase trabajadora, comprendido como ‘Movimiento 26S’, finalizando así nuestra actividad en Puerta del Sol”. La prioridad ahora es preparar la huelga general del 11 de noviembre: “Salga quien salga y esté quien esté en el Congreso de los Diputados después de las elecciones del 29N”.

Acampada en la Puerta del Sol. (Europa Press)
Acampada en la Puerta del Sol. (Europa Press)

La retirada, sin embargo, no deja la plaza despejada. En el asentamiento continúa la recién creada “Asociación de personas sin hogar”, colectivo del que las comisiones se desmarcan formalmente al advertir que cualquier iniciativa que tomen “responderá a su propia organización, voluntad y responsabilidad, de manera autónoma e independiente de Acampada 26S, sin que exista una relación de representación, coordinación u organización entre ambos”.

“En cuanto al desmontaje físico del espacio, por distintas circunstancias y dentro de nuestras posibilidades de actuación, y tras el desarrollo de un protocolo de desmontaje detallado y por etapas, no nos ha sido posible llevarlo a cabo como habríamos deseado”, reconocen en el escrito. Pese a dejar las tiendas atrás, el renombrado Movimiento 26S zanja su comunicado convocando a los ciudadanos: “Nos vemos en la Huelga General del 11 de noviembre junto a todas vuestras lonas azules”.

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