Una doctora en filosofía revela que el tiempo en la naturaleza tiene beneficios en la salud mental, neuronal e inmunología

La especialista analiza los mecanismos por los que el contacto con los espacios verdes influye en distintos procesos del organismo

Bosque de Os Grobos, en Lugo (Shutterstock).
Bosque de Os Grobos, en Lugo. (Shutterstock)
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La salud mental es uno de los ámbitos que más importancia ha ganado en los últimos años en lo que a bienestar se refiere. A pesar del enorme estigma que ha existido alrededor de la misma durante siglos, cada vez se estudia más y se habla de ella con más naturalidad.

Según la Confederación Salud Mental España, una de cada cuatro personas tendrá un problema de esta índole a lo largo de su vida, por lo que se trata de una realidad que afecta de lleno a la sociedad.

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Sin embargo, aunque el estrés, la ansiedad y otro factores estén presentes en la vida diaria de millones de personas, hay ciertos hábitos que tienen beneficios a nivel mental. Una de las expertas que ha profundizado en ello es la doctora en filosofía Marianna Pogosyan, que ha incidido en la importancia que tiene pasar tiempo en la naturaleza.

Por qué tiene tantos beneficios estar en contacto con la naturaleza

Según explica en el medio Psychology Today, pasar tiempo en entornos naturales puede tener efectos positivos tanto en el bienestar emocional como en el funcionamiento del cerebro.

Un paseo por el bosque, una visita a un parque o simplemente disfrutar del aire libre son actividades que ayudan a desconectar de las exigencias cotidianas. La investigación científica trata de comprender qué ocurre exactamente en nuestro organismo cuando entramos en contacto con estos espacios.

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Una de las explicaciones es la teoría de la restauración de la atención, que sostiene que la naturaleza ayuda a recuperar parte de la capacidad de concentración que desgastamos durante el día. A diferencia de muchas tareas cotidianas, que requieren mantener la atención de forma constante, los paisajes naturales despiertan nuestro interés de una manera más espontánea.

Observar los árboles, escuchar el canto de los pájaros o contemplar el movimiento del agua permite descansar de ese esfuerzo mental y puede favorecer la memoria y otras funciones cognitivas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Mujer feliz en un parque. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro mecanismo está relacionado con la recuperación del estrés. Según esta teoría, los entornos naturales favorecen la activación del sistema nervioso parasimpático, vinculado al descanso y la recuperación del organismo. Esto puede traducirse en cambios fisiológicos, como una disminución de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y los niveles de cortisol, una hormona relacionada con el estrés.

Por último, la hipótesis de la biofilia plantea que los seres humanos tenemos una afinidad natural por el entorno vivo. Esta relación, vinculada a nuestra historia evolutiva, ayuda a explicar por qué la presencia de árboles, plantas y otros elementos naturales puede generar sensaciones de bienestar.

Otros beneficios de la naturaleza para la salud

Los efectos de la naturaleza no se limitan a la concentración o al estrés. Pogosyan también recoge investigaciones que exploran su relación con otros procesos del organismo, como la respuesta inmunitaria, el sueño y la actividad física.

En el ámbito inmunitario, algunos estudios sugieren que el contacto con entornos naturales puede influir en determinados mecanismos relacionados con la inflamación y las defensas del organismo.

También se ha investigado cómo la exposición a microorganismos ambientales puede modificar la composición del microbioma, el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo. No obstante, estos resultados dependen de factores como el tipo de exposición y las características de cada estudio.

El descanso es otra de las áreas que destaca la experta. Vivir cerca de espacios verdes se ha asociado con una mejor calidad del sueño y una mayor duración del descanso. A esto se suma la actividad física: los parques y los caminos naturales ofrecen lugares donde caminar, correr o practicar ejercicio, una actividad que también contribuye al bienestar emocional.

En conjunto, estas investigaciones muestran que el contacto con la naturaleza puede beneficiar a la salud a través de distintas vías, aunque todavía quedan preguntas por resolver sobre los mecanismos concretos y el alcance de algunos de estos efectos.

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