La reflexión de Messi sobre la época dorada del FC Barcelona días antes del Clásico contra el Real Madrid: “Lo pasábamos muy bien en el día a día”

En la antesala de recibir el Princesa de Asturias y con el regreso de Mourinho al Camp Nou, el crack argentino ha recordado con nostalgia el día a día en la ciudad condal

Messi. (REUTERS/Sergio Perez)
Messi. (REUTERS/Sergio Perez)
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Leo Messi ya está en Oviedo para recoger su merecido Premio Princesa de Asturias de los Deportes. Galardón que recogerá mañana por la tarde ante Sus Majestades los Reyes y recibirá de la princesa Leonor. Ahora en el Inter de Miami, el crack argentino construyó su carrera y brilló en el FC Barcelona. 35 títulos oficiales, 8 balones de oro (6 de los cuales en el club culé) y 6 Botas de Oro, además de máximo goleador histórico (672). Todo en los 17 años que estuvo en el primer equipo.

“Tuvimos suerte de haber ganado todo, también de la manera en que lo hicimos, de cómo disfrutábamos de jugar, de ganar, de conseguir cosas importantes, pero sobre todo de cómo disfrutábamos del día a día, de los entrenamientos, lo pasábamos muy bien”, ha explicado Messi en una entrevista con EFE.

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Pero no fue él solo. En esa plantilla pasaron jugadores como Ronaldinho, Piqué, Puyol, Iniesta, Xavi, Neymar o Luis Suárez. Es “difícil de resumir en pocas palabras” lo que significa el FC Barcelona, el club de su vida, la ciudad en la que han nacido sus tres hijos.

Sus palabras llegan a tres días del Clásico, tras la caída de los Flick en París y el pleno de los de Mourinho en Champions. Este domingo, en el Spotify Camp Nou, habrá otro duelo más para la historia entre los dos mejores de España, también con aire de nostalgia. El técnico luso vuelve 13 años después. El Barça de Lamine, Pedri, Rodri y compañía es líder imbatido en LaLiga.

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Lionel Messi - Barcelona
Leo Messi, Andrés Iniesta y Xavi Hernández. (Josep Lago/AFP Photo)

“Muy competitivo” desde “chiquitito”

El “día a día” en el FC Barcelona no era sencillo. “Se entrena como se juega no son solo palabras”, ha explicado, reconociendo que no le gusta perder “ni los partiditos cortos de los entrenamientos”. Y es que Messi se define como “muy competitivo” desde “chiquitito” y entiende que en la ciudad deportiva es donde se crece para “llegar con las mayores herramientas al partido”.

El fútbol, ha añadido, es “una consecuencia de muchas cosas que se tienen que hacer, muchas responsabilidades que tiene uno antes de ir a entrenar o ir a jugar”.

Esa semana de trabajo se construía con balón: rondos, posesiones y partidillos que reproducían situaciones reales. Por eso la complicidad que se veía en el campo, con Xavi, Iniesta y Busquets buscándose sin mirarse, empezaba mucho antes del pitido inicial.

En casa tuvo otro apoyo, el de su padre, Jorge, con quien hablaba “continuamente” después de cada partido y de cada entrenamiento. Su consejo más importante fue que no dejara de intentarlo: “Que agarrara la pelota y lo intentara, salga bien o mal, que no me quede con eso, que siempre había una jugada más”.

Lionel Messi - Barcelona
Messi y Xavi celebran un gol. (Lluis Gene/AFP Photo)

Del 2-6 al 5-0

La primera gran noche contra el Madrid llegó en el Bernabéu, el 2 de mayo de 2009. El Barça de Guardiola ganó 2-6 y Messi, que jugaba con libertad entre líneas, marcó dos goles. Año y medio después, el 29 de noviembre de 2010, el Camp Nou vio un 5-0 al Madrid de Mourinho, que llegaba líder e invicto en Liga.

Messi marcando un gol al Real Madrid. (Lluis Gene/AFP Photo)
Messi marcando un gol al Real Madrid. (Lluis Gene/AFP Photo)

Cuatro Clásicos en 18 días

Cinco meses después llegó lo contrario: cuatro Clásicos en 18 días, en tres competiciones y con la rivalidad al límite. Empezó el 16 de abril de 2011 con un 1-1 en el Bernabéu que dejó la Liga muy encaminada para el Barça. Cuatro días después, el Madrid ganó la final de Copa en Valencia por 1-0, con un gol de Cristiano Ronaldo en la prórroga.

Las semifinales de Champions fueron aún más tensas. En la ida, el 27 de abril, el Madrid planteó un partido de contención, con Pepe de mediocentro. Hubo protestas constantes, faltas duras y una expulsión del propio Pepe por una entrada sobre Dani Alves. En medio de aquel ruido, Messi abrió el marcador tras un centro de Afellay y, más tarde, atravesó la defensa blanca hasta batir a Casillas. Era el 0-2.

La vuelta, el 3 de mayo en el Camp Nou, terminó 1-1 y el Barça se metió en la final. Semanas después, el equipo de Guardiola ganó 3-1 al Manchester United en Wembley y levantaría la ‘Orejona’.

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