Mike Satterlee, emprendedor: “Con 19 años, gracias a la impresión 3D, creé un negocio que generaba 700.000 euros al año”

Su empresa se llama CruiseCup, se dedica a la fabricación de recipientes aislantes para bebidas y su fama despegó gracias a que uno de sus productos se hizo viral en redes sociales en agosto de 2025

El joven emprendedor Mike Satterlee. (Instagram/@cruisecupmike)
El joven emprendedor Mike Satterlee. (Instagram/@cruisecupmike)
Guardar

Mike Satterlee es un joven de 19 años que, en tan solo un año, construyó un negocio que facturó alrededor de 700.000 euros brutos en 2025. Su empresa se llama CruiseCup, se dedica a la fabricación de recipientes aislantes para bebidas y su fama despegó gracias a que uno de sus productos se hizo viral en redes sociales en agosto de 2025, tres meses después de que Satterlee terminara el instituto.

En ese momento, la empresa estaba en un almacén de Clifton Park, en el estado de Nueva York, y funcionaba con 60 impresoras 3D distribuidas en unos 279 metros cuadrados. Además, para cubrir toda la demanda acumulada, se necesitaban aproximadamente seis semanas de producción a máximo rendimiento.

PUBLICIDAD

Lo que más llamó la atención de los usuarios fue el llamado tactical reloader (recargador táctico), una especie de recipiente en forma de botella en la que puedes guardar al mismo tiempo dos latas de 350 mililitros, una encima de la otra, y cuyo diseño —con aperturas superior e inferior— permite consumir las dos latas, e incluso introducir una nueva por la apertura de abajo. Y además las mantiene frías.

El mes que este producto salió al mercado, CruiseCup facturó 100.000 dólares, un 60% más que el mejor resultado mensual que el joven había logrado con sus proyectos anteriores.

PUBLICIDAD

De un curso de diseño a una impresora comprada con ahorros

Pero su historia empresarial empezó mucho antes. Satterlee aprendió a utilizar una impresora 3D durante su primer año de secundaria, en una clase de Dibujo y Diseño orientada a la ingeniería. En septiembre de 2022 compró su primera impresora por unos 500 dólares, con dinero reunido a través de regalos de Navidad, cumpleaños y emprendimientos anteriores.

En junio de 2023 lanzó su primer proyecto formal, Solefully, desde el sótano de la casa de sus padres. Se trataba de pequeños accesorios decorativos para zapatos Crocs que, según sus propias estimaciones, generaron cerca de 250.000 dólares en ventas durante 2024. El crecimiento del negocio lo llevó a alquilar un almacén en noviembre de ese año, por el que tuvo que pagar 3.600 dólares mensuales para instalar más impresoras.

Y, mientras pensaba en otros proyectos, Satterlee notó que los adaptadores universales para portavasos de coches generaban más interés en redes sociales que los accesorios para calzado. Estos adaptadores, diseñados para alojar bebidas de distintos tamaños, también ofrecían márgenes de ganancias superiores. De ahí nació CruiseCup, que en pocos meses superó en ventas a Solefully, cerrando definitivamente en junio de 2025. Después, a pocos meses de su graduación, Satterlee decidió no ir a la universidad para dedicarse por completo a la empresa.

Emprendedora joven
"Emprender se ha convertido en una tendencia predominante", ya que "los jóvenes lo consideran una alternativa válida para diseñar su propio futuro" (Shutterstock)

Una producción que combina plástico y acero

La idea de la botella para dos latas surgió durante el verano de 2025, mientras Saterlee revisaba publicaciones de la competencia en Instagram. Según la documentación citada por CNBC Make It, la empresa tiene dos solicitudes de patente pendientes de aprobación vinculadas a ese diseño.

A día de hoy, CruiseCup cuenta con 160 impresoras y dos trabajadores. Los modelos de plástico se fabrican en Estados Unidos, mientras que las versiones de acero inoxidable se compran a un fabricante chino al que contratan a través de internet. El crecimiento de la compañía es innegable y, entre octubre de 2025 y septiembre de 2026, la venta de productos impresos en 3D en esa plataforma ha aumentado un 112%.

“Todos los días me despierto y me entusiasma ir a trabajar”, declaró Satterlee a CNBC Make It. “Ni siquiera lo considero un trabajo. Amo lo que hago, amo construir cosas, y eso hace que ni siquiera sienta que estoy trabajando. Simplemente es divertido”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD