Splash, la nutria asiática que resolvió un caso policial que llevaba abierto más de 25 años: la historia del animal capaz de “oler” bajo el agua

Duerme en la cama de su adiestrador, pesa cuatro kilos y se ha convertido en el mejor aliado de la justicia tras hallar el arma de un asesinato

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El entrenamiento de Splash incluye recompensas. (Florida Department of Law Enforcement)
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Imagina un agente de rescate que pesa poco más de cuatro kilos, le huele el aliento a pescado, duerme acurrucado en la almohada de su instructor y es capaz de resolver en minutos lo que los investigadores no lograron en un cuarto de siglo. Se llama Splash, es una nutria asiática y se ha convertido en el gran aliado de la búsqueda forense subacuática. Sin placa ni uniforme, este pequeño mamífero está demostrando que, bajo el agua, un par de bigotes son mucho más eficaces que la tecnología más avanzada.

El responsable de esta pionera iniciativa es Michael Hadsell, un experimentado buceador forense y director de una organización sin ánimo de lucro en Florida. Cansado de trabajar prácticamente a ciegas en aguas turbias y fangosas donde ni siquiera podía verse la mano, Hadsell decidió probar una alternativa. Recibió a Splash en donación desde un zoológico de Arizona cuando el animal tenía apenas cuatro meses y transformó el patio trasero de su casa en un centro de adiestramiento improvisado con tres piscinas infantiles.

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Allí comenzó a entrenarlo escondiendo muestras orgánicas en descomposición para aprovechar la anatomía única del animal. Las nutrias poseen un mecanismo biológico fascinante: expulsan burbujas de aire al agua y las vuelven a inhalar rápidamente en suspensión, atrapando los compuestos orgánicos volátiles para enviarlos directo a sus receptores nasales. Esta habilidad, combinada con unos bigotes capaces de detectar las más mínimas vibraciones en la corriente, convierte a la nutria en un rastreador infalible. Cada vez que acertaba el objetivo, Splash recibía su recompensa favorita: un sabroso trozo de salmón.

Las nutrias son más sociales que territoriales, pero son capaces de detectar a intrusos por sus heces
Una de las nutrias fotografiada por las cámaras de fototrampeo (Vincenzo Penteriani)

Salmón como recompensa tras cada pista encontrada

El método no tardó en dar frutos espectaculares. Con solo seis meses de vida, Splash completó su primera recuperación exitosa de restos humanos. Poco después llegó su gran hito en Alabama: logró localizar en el fondo de un lago el arma de un asesinato que llevaba 25 años esperando una respuesta de las autoridades. De los más de 30 casos asignados en los que ha intervenido desde entonces, el animal acumula nueve recuperaciones con éxito: siete de restos humanos y dos de pruebas delictivas.

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Su técnica de trabajo en aguas abiertas es tan precisa como curiosa. Hadsell y Splash se sumergen conectados por un sistema de cuerdas de seguridad mientras son vigilados con sonar desde la superficie para prevenir posibles ataques de caimanes. Cuando la nutria detecta la presencia de restos o evidencias en las profundidades, regresa de inmediato hacia el buceador y le agarra la máscara de buceo para avisarle del hallazgo antes de guiarlo hasta la zona exacta.

Fuera de su jornada de trabajo, Splash se ha integrado como un miembro más de la familia Hadsell, compartiendo juegos con el gato de la casa y bebiendo del cuenco del perro. A pesar de sus logros, el animal no forma parte oficial de ningún cuerpo policial, aunque agencias de élite como el FBI ya solicitan con frecuencia sus servicios. Hadsell trabaja ahora en recopilar datos para fijar protocolos legales que permitan validar formalmente estos hallazgos ante los tribunales. Con una segunda nutria en fase de adiestramiento, el equipo confía en que estos mamíferos se conviertan en aliados habituales.

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