Los gasolineros cargan contra la rebaja de la gasolina y el diésel: “No da una respuesta a los precios desbocados”

Consideran “decepcionante” el nuevo paquete fiscal del Gobierno, denuncian que las bonificaciones no atacan el origen de los altos precios y reclama para los carburantes la misma rebaja del IVA prevista para la luz y el gas

Un conductor llena el depósito de su vehículo en una gasolinera. EFE/Rungroj Yongrit
Un conductor llena el depósito de su vehículo en una gasolinera. EFE/Rungroj Yongrit
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La nueva rebaja fiscal de los carburantes no convence a la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), que ha expresado este miércoles su “profundo malestar” tras la publicación en el BOE del Real Decreto-ley 25/2026, aprobado por el Consejo de Ministros. La patronal considera que el paquete de medidas adoptadas para contener el precio de la gasolina y el diésel es “decepcionante, timorato e incomprensible”, al no dar una respuesta “real a la situación de precios desbocados que afrontan ciudadanos y empresas”.

El principal reproche de CEEES se dirige al diseño de las bonificaciones. A juicio de la organización, el Ejecutivo vuelve a recurrir a descuentos lineales que no abordan el origen de los elevados costes energéticos. La patronal considera que la estrategia del Gobierno parte de una visión “demasiado optimista o demasiado conformista” sobre la evolución de los precios.

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Uno de los puntos que más preocupa al sector es que el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH) aplicado al gasóleo de automoción no experimentará cambios a partir del 1 de octubre. Esto significa que, al menos por la vía fiscal, el carburante más utilizado en España no contará con una nueva rebaja.

Consideran que el impacto es relevante por el peso del diésel en el mercado. Según CEEES, su volumen de ventas es aproximadamente tres veces superior al de la gasolina. Por ello, la patronal incide en que mantener sin cambios su fiscalidad limita considerablemente el efecto que las nuevas medidas pueden tener sobre el bolsillo de los conductores y sobre los costes de las empresas que dependen del transporte por carretera.

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El ministro Félix Bolaños anuncia la disposición del Gobierno a escuchar propuestas para un plan anticrisis, mientras el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, detalla su plan basado en la rebaja de impuestos como el IRPF y el IVA energético. Yolanda Díaz y María Jesús Montero exponen la visión del ejecutivo.

La situación es diferente en el caso de la gasolina, cuyo IEH incorpora una reducción de 15 céntimos. Sin embargo, CEEES advierte de que el consumidor no necesariamente verá ese descuento de forma inmediata en los surtidores. La rebaja se aplicará a las adquisiciones que realicen las estaciones de servicio a partir del 1 de octubre, por lo que el traslado al precio final dependerá de la rotación de los productos y de las condiciones del mercado.

La patronal reclama rebajar el IVA

A este retraso se suma otro factor de incertidumbre, según la patronal: la evolución de las cotizaciones internacionales. Explica en un comunicado que si el precio de la materia prima continúa aumentando, el encarecimiento puede absorber total o parcialmente el incentivo fiscal. De esta forma, la rebaja aprobada por el Gobierno no garantiza, a juicio de CEEES, una reducción equivalente del precio que pagará finalmente el consumidor.

También denuncia lo que considera un agravio comparativo frente a otros suministros energéticos. El Real Decreto-ley 25/2026 establece una reducción del IVA del 21% al 10% para la electricidad y el gas si sus respectivos índices de precios superan el 15% en septiembre. Para los empresarios de estaciones de servicio, los carburantes deberían contar con una herramienta tributaria similar.

“No tiene ningún sentido que el Consejo de Ministros no haya adoptado esta misma medida para los combustibles de automoción, tal y como hizo en primavera”, sostiene Javier de Antonio, presidente de CEEES. La organización reclama que el Gobierno deje de apoyarse exclusivamente en bonificaciones lineales y utilice también mecanismos fiscales capaces de trasladar de forma más directa el alivio al consumidor.

Un retraso que puede llegar a seis semanas

La patronal también cuestiona las cláusulas de salvaguarda incluidas en el nuevo esquema. Estas permitirán incrementar los descuentos del IEH si se producen determinadas subidas de precios, pero mantienen un sistema que CEEES considera demasiado lento para responder a las variaciones del mercado.

El problema está en el desfase temporal, según la organización, ya que una subida significativa de la inflación en un determinado mes puede tardar alrededor de seis semanas en traducirse en una mayor bonificación. Así, un incremento registrado en septiembre podría activar el descuento adicional en noviembre, mientras que una subida correspondiente a octubre podría trasladarse hasta diciembre.

Para CEEES, este mecanismo reproduce los problemas experimentados durante el verano, cuando las medidas fiscales no coincidieron en el tiempo con los momentos de mayor presión sobre los precios. “El alivio en el precio, si es que llega a producirse, llega demasiado tarde para el bolsillo del usuario final”, lamenta De Antonio.

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