Los gatos son impacientes por naturaleza, pero esta técnica puede ayudarles a tener más paciencia y aprender a esperar

Una estrategia basada en recompensas ayuda a modificar este comportamiento

Mascota descansando en su casa
Gato descansando. (Magnific)
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Los gatos son animales tan adorables como peculiares. A pesar de que suelen ser los protagonistas de miles de vídeos que circulan por redes sociales, también tienen comportamientos que pueden resultar difíciles de entender para sus dueños.

Su carácter independiente, su curiosidad y sus particulares rutinas hacen que, en ocasiones, reaccionen de una forma que no siempre es fácil de interpretar. Uno de los aspectos que más puede llamar la atención es su impaciencia, especialmente cuando esperan algo que desean, como comida o atención de sus dueños.

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Precisamente, este tipo de conductas puede trabajarse mediante el entrenamiento en positivo, una estrategia basada en recompensar aquellos comportamientos que se quieren reforzar. La Feline Veterinary Medical Association recomienda este método como primera opción para enseñar a los gatos y señala que debe realizarse cuando el animal esté relajado.

Método para que tu gato aprenda a gestionar la paciencia

En el caso de la paciencia, el aprendizaje debe hacerse de forma progresiva. No se trata de pedir al gato que permanezca tranquilo durante mucho tiempo desde el primer momento, sino de comenzar con esperas muy breves y recompensar su comportamiento cuando consigue mantener la calma.

Poco a poco, se puede aumentar ese tiempo de espera hasta que el animal sea capaz de permanecer tranquilo durante más tiempo. Este proceso, conocido como shaping o moldeamiento, consiste precisamente en enseñar una conducta paso a paso, reforzando cada pequeño avance.

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Lo que no debes hacer es recompensar a tu mascota cuando está maullando. Si te pide comida o caricias y se las das cuando empieza a reclamar tu atención, lo más probable es que asocie los maullidos con una recompensa, por lo que estamos reforzando dicha conducta.

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Además, el premio no tiene por qué ser siempre comida. Dependiendo de cada animal, puede utilizarse un juguete, una caricia o cualquier otra forma de interacción que resulte motivadora para él. Lo importante es que la recompensa llegue después de la conducta deseada y es imprescindible ser constante para que la mascota aprenda correctamente.

La impaciencia también puede tener una explicación

Que un gato insista, maúlle o reclame atención no significa necesariamente que tenga un problema de comportamiento. En muchos casos, estas conductas forman parte de su manera habitual de comunicarse con las personas y pueden aparecer cuando quiere conseguir algo concreto.

Por eso, antes de intentar modificar una conducta, conviene observar cuándo aparece y qué ocurre justo antes. Si el animal reclama comida siempre a determinadas horas, por ejemplo, puede estar respondiendo a una rutina que ha aprendido a anticipar. También puede utilizar los sonidos para comunicar otras necesidades, por lo que no deben interpretarse de la misma manera.

Esta observación permite conocer mejor al animal y entender qué está intentando comunicar, algo fundamental para evitar confundir una conducta normal con un comportamiento que realmente necesita ser trabajado. Además, prestar atención a estos patrones ayuda a los dueños a responder de forma más adecuada a las necesidades del animal y a comprender mejor sus hábitos cotidianos.

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