El árbol que florece sin hojas: una especie nativa de América que se puede cultivar en España

Tiñe de rosado, amarillo o violeta las ciudades donde está presente y ya crece en Murcia y Canarias gracias a su resistencia al clima mediterráneo

lapachos primavera
Lapachos en primavera
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El lapacho, un árbol originario de América cuyas flores estallan en tonos rosados, amarillos o violetas antes de que salgan las hojas, se puede cultivar en distintas regiones de España con climas templados y libres de heladas intensas. La especie, que en ciudades como Buenos Aires tiñe de color plazas y avenidas durante la primavera austral, ya cuenta con ejemplares en jardines públicos de Murcia y en Canarias, donde se adapta bien a las condiciones del litoral.

El lapacho pertenece a la familia Bignoniaceae y se agrupa principalmente en el género Handroanthus, aunque históricamente se lo clasificó bajo el nombre Tabebuia. Es nativo de una amplia franja que va desde México hasta el norte de Argentina, y se distribuye de forma natural en Brasil, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia y el norte de Uruguay. También se lo conoce como pau d’arco, ipê, tajibo o guayacán rosado, según la región.

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La característica que distingue al lapacho de otras especies ornamentales es su floración explosiva, que ocurre al final de la estación seca o del invierno, cuando el árbol queda temporalmente desprovisto de hojas. Las flores crecen en racimos terminales, con forma tubular o acampanada, y pueden alcanzar hasta siete u ocho centímetros de longitud en la variedad amarilla. El color varía según la especie: desde un rosado intenso hasta blanco, violeta o amarillo.

En su hábitat de origen, el árbol puede superar los 20 metros de altura, aunque en cultivo rara vez excede los 15 metros. Presenta un tronco recto, con corteza gruesa de color castaño grisáceo, y una copa semiglobosa con el follaje concentrado en la parte superior. Sus hojas son palmaticompuestas, con entre cinco y siete folíolos elíptico-lanceolados de bordes ligeramente aserrados o enteros.

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Imágenes distribuidas por la Guardia Civil muestran una plantación de marihuana en una zona boscosa de la provincia de Girona. En la grabación se observa a agentes caminando entre las plantas.

Cómo se adapta al clima español

La introducción del lapacho en España se remonta a la Exposición Universal de Sevilla de 1992, cuando Argentina envió ejemplares de lapacho rosado como parte de un intercambio botánico. Algunas especies del género ya eran conocidas previamente en Canarias, donde las temperaturas templadas y la ausencia de heladas intensas favorecen su desarrollo.

En Murcia, hay ejemplares plantados desde 2007 en los jardines del Cuartel de Artillería, en la calle Cartagena, además de otros en plazas públicas de la ciudad. El lapacho florece en Murcia entre marzo y abril, cuando el árbol aún carece de follaje, y las flores pueden extenderse hasta mayo, momento en que ya brotaron las hojas y comienzan a formarse los frutos.

La especie soporta bien los periodos de sequía una vez establecida, pero durante el trasplante de ejemplares juveniles requiere mantener el suelo húmedo, sin encharcamiento, hasta lograr su arraigo. En etapas de crecimiento y floración, la demanda de agua suele ser mayor, aunque en climas con lluvias regulares esa necesidad queda cubierta de forma natural. El lapacho se multiplica por semillas, esquejes en verano o acodos en primavera. Las semillas, aladas y livianas, pierden rápido su capacidad de germinación si se almacenan en condiciones ambientales normales, por lo que conviene sembrarlas poco después de su recolección. En sustratos aireados y con humedad constante, germinan en pocos días sin necesidad de tratamientos previos.

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