Un estudio revela que desahogarse no reduce la ira, pero hay otra forma de liberarla: “Es mejor participar en actividades que disminuyan la excitación”

La relajación es decisiva para reducir el enfado y una forma eficaz de conseguirla es a través del ejercicio calmado y consciente

Yoga
Una persona practica yoga en una imagen de recurso. (Freepik)
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La comunicación no siempre es la solución tras un enfado o una situación que te lleva al límite. Liberar la ira mediante el desahogo apenas ayuda a calmarla y, en determinados casos, incluso puede intensificarla. Es la conclusión de una revisión meta-analítica realizada por investigadores de la Universidad Estatal de Ohio que cuestiona la idea de que expresar la furia funcione como la válvula de escape. Al contrario, la clave podría están en lo físico y no en los psicológico.

La revisión, elaborada en 2024 a partir de 155 estudios con 10.189 participantes de distintas edades, géneros, culturas y etnias, comparó actividades que elevan o reducen la excitación fisiológica. Comprobaron que el yoga, la atención plena y la respiración diafragmática redujeron la ira, mientras que correr podía intensificarla. Sus resultados apuntan a que la variable decisiva no es exteriorizar el enfado, sino rebajar la activación corporal asociada tanto a la ira como al ejercicio físico.

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El autor principal, el científico de la comunicación Brad Bushman, planteaba que conviene desmontar la creencia de que una persona enfadada debe quitarse ese peso de encima. “Desahogar la ira puede parecer una buena idea, pero no existe ni una pizca de evidencia científica que respalde la teoría de la catarsis”, explicaba a en una entrevista con Ohio State News.

El estudio no invita a ignorar el enfado. La reflexión puede servir para identificar sus causas, abordar los problemas que lo originan y validar la emoción, un paso necesario para procesarla de forma saludable. El problema surge cuando esa reflexión deriva en rumiación. Repetir mentalmente el motivo del enfado o expresarlo de forma reiterada puede mantener o aumentar la activación fisiológica en lugar de reducirla.

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Una alternativa a la recreación iracunda

Los autores sostienen que muchas personas recurren al ejercicio físico para expulsar la ira. Esa actividad puede beneficiar a la salud, pero no tiene por qué mejorar el estado de ánimo de forma inmediata ni resolver el enfado en ese momento. En este sentido, Bushman señalaba que “para reducir la ira, es mejor participar en actividades que disminuyan los niveles de excitación”.

Las investigaciones previas se habían centrado con frecuencia en el componente cognitivo, por ejemplo mediante la terapia cognitivo-conductual, que busca modificar los significados mentales que alimentan el enfado. Según los investigadores, este enfoque puede funcionar, aunque las terapias estándar no resultan eficaces para todos los tipos de cerebro.

El yoga combina ejercicio físico y meditación para mejorar fuerza, postura y flexibilidad. Favorece la respiración consciente, reduce ansiedad, fortalece huesos y articulaciones, mejora el sueño, la inmunidad y la salud cardiovascular, aportando equilibrio emocional y bienestar integral.

La revisión ha abierto otra vía: intervenir sobre la activación física. Las actividades relajantes redujeron la ira tanto en el laboratorio como fuera de él, con independencia de factores como las instrucciones recibidas por los participantes o sus características demográficas. Entre las prácticas eficaces figuran el yoga de ritmo lento, la atención plena, la relajación muscular progresiva, la respiración diafragmática y tomarse un descanso.

La mayoría de las actividades que aumentaron la excitación no redujeron el enfado, y algunas lo incrementaron; correr fue la que mostró una mayor probabilidad de producir ese efecto. Los deportes de pelota y otras actividades físicas asociadas al juego sí parecieron rebajar la activación, lo que sugiere que el esfuerzo puede ayudar cuando incorpora un componente de diversión.

Los autores consideran necesarias más investigaciones para precisar estos hallazgos. Mientras tanto, recomiendan técnicas de relajación, contar hasta 10 o hacer una pausa; Kjærvik ha señalado que también puede recurrirse a una aplicación gratuita en el móvil o a un vídeo de YouTube para recibir orientación.

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