Casi la mitad de las cuidadoras familiares dedica más de diez horas diarias y lleva más de ocho años en esa tarea

Un informe de Funcas revela que la responsabilidad recae mayoritariamente en hijas y esposas, mientras el gasto informal en dependencia triplica al desembolso público del Estado

Una persona con dependencia pasea por la calle con su familiar cuidador. REUTERS/ Loyola Perez de Villegas Muniz
Una persona con dependencia pasea por la calle con su familiar cuidador. REUTERS/ Loyola Perez de Villegas Muniz
Guardar

Casi uno de cada dos cuidadores familiares en España reconoce dedicar más de diez horas diarias a tareas de cuidado, y una proporción similar lleva más de ocho años ejerciendo esa labor de forma ininterrumpida. El dato se desprende del informe “Los cuidados de larga duración en España. Un desafío en tiempo de descuento” publicado por Funcas esta semana, veinte años después de la entrada en vigor de la Ley de Dependencia.

El hallazgo procede del Capítulo 3 del informe, elaborado por la socióloga Raquel Martínez-Buján, de la Universidade da Coruña, a partir de la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia 2020 (EDAD), realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El estudio parte de un alarmante dato central: casi dos tercios de las personas mayores de 65 años en situación de dependencia, el 63,5%, reciben cuidados exclusivamente de un familiar, sin ningún apoyo externo.

PUBLICIDAD

Uno de cada dos cuidadores principales lleva ocho años o más en esa función

El desglose por duración muestra que el 45,5% de las personas familiares cuidadoras principales lleva ocho años o más ejerciendo esta tarea, según los datos recogidos en el informe. Esa proporción se eleva al 52,2% entre los hombres cuidadores y desciende al 42,6% entre las mujeres. En el extremo opuesto, solo el 4,7% de quienes cuidan a un familiar llevan menos de un año haciéndolo, lo que confirma que se trata, en la mayoría de los casos, de una responsabilidad de largo plazo.

En cuanto a la carga horaria, el informe precisa que el 45,1% de los miembros del hogar que ejercen como cuidadores dedica más de diez horas al día a esta labor. En contraste, entre las personas cuidadoras contratadas, el 87,6% dedica menos de dos horas diarias, lo que evidencia una brecha marcada entre la atención que ofrecen las familias y la que prestan los servicios profesionales.

PUBLICIDAD

Las hijas y las esposas concentran el mayor peso del cuidado

El perfil de quienes asumen el rol de cuidador principal confirma la persistencia de un modelo con fuerte sesgo de género. Las hijas representan el 35,9% de los cuidadores principales, seguidas de los cónyuges, con el 21,9%, y de los hijos varones, con el 17%. En conjunto, el 69,2% de las personas cuidadoras principales son mujeres, frente al 30,8% de hombres, aunque esta última cifra ha crecido de forma notable respecto al 18,4% registrado en 2008.

Oxfam Intermón lanza un llamado urgente para garantizar una jubilación digna a las trabajadoras de hogar. Se exigen medidas como la equiparación de derechos y la creación de un sistema público de cuidados para terminar con la precariedad que define a este sector esencial.

El informe también detalla que el 41,6% de las mujeres cuidadoras combina esta tarea con un empleo remunerado, frente al 32,2% de los hombres. Entre estos últimos, el 43,4% se encuentra jubilado, lo que indica que su implicación en el cuidado tiende a producirse tras el fin de su vida laboral, mientras que las mujeres sostienen esta responsabilidad de manera simultánea a su trayectoria profesional.

El coste informal del cuidado triplica al gasto público del sistema de dependencia

La intensidad y la duración de estos cuidados guardan relación directa con la baja cobertura de los servicios públicos. Según el informe, el Servicio de Ayuda a Domicilio llega únicamente al 29,7% de los hogares con una persona mayor dependiente, con un tiempo medio de atención inferior a las dos horas diarias. Esta limitación empuja a las familias a sostener la carga de forma directa o a recurrir a personal remunerado, una opción presente en el 36,5% de los hogares con una persona dependiente.

El propio informe de Funcas estima que el coste informal y oculto del cuidado alcanzó los 61.538 millones de euros en 2025, casi tres veces el coste formal del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), cifrado en 20.858 millones de euros. La suma de ambos conceptos equivale al 4,88% del producto interior bruto (PIB) de ese año.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD