Silvia Severino, psicóloga: “Hay un motivo científico por el que recuerdas más una crítica que diez halagos”

Tras este proceso, que puede provocar bucles de pensamiento, existe una causa relacionada con la evolución humana

Las personas que suelen recordar más las críticas que los halagos suelen pensar que son simplemente negativos. (Magnific)
Las personas que suelen recordar más las críticas que los halagos suelen pensar que son simplemente negativos. (Magnific)
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Hay una circunstancia que puede robar el sueño a muchas personas: las críticas. Recibir una a lo largo del día, aunque sea un comentario constructivo, puede provocar que demos vueltas en la cama buscando una solución o incluso “torturándonos” por haber cometido un error.

Este proceso se lleva a cabo muchas veces incluso cuando la crítica es solamente un hecho aislado, invisibilizando las otras ocasiones en las que en lugar de un comentario sobre algo que se tenía que mejorar se han recibido halagos.

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Las personas que se ven envueltas en estos bucles de pensamiento suelen tender a interpretarse a sí mismos desde el prisma de la negatividad, como si esta fuese la principal cualidad que los define. Entienden que, su forma de pensar, no es más que una característica de su personalidad.

Sin embargo, algunos expertos señalan que, más bien, se corresponde con un proceso que tiene mucho que ver con la evolución humana. “Hay un motivo científico por el que recuerdas más una crítica que diez halagos”, señala la psicóloga Silvia Severino (@silviaseverinopsico).

Una mujer cabizbaja se tapa la capa, visiblemente triste o afectada
La psicóloga Silvia Severino explica el motivo por el que solemos pensar más en las críticas que en los halagos. (Magnific)

Esta es una práctica con la que muchas personas se sentirán identificadas. “Te dicen diez cosas buenas y una mala. ¿Y cuál se te queda toda la noche? La mala, siempre la mala”. Esto, lejos de indicar que eres una persona negativa, tiene una explicación: “Lo llamamos sesgo de negatividad”.

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Por qué se produce el sesgo de negatividad

El sesgo de negatividad es la tendencia psicológica a prestar más atención, recordar con mayor facilidad y dar más peso a las experiencias negativas que a las positivas. “Hay investigadores que demostraron que lo malo pesa mucho más que lo bueno en nuestra mente. Y eso tiene un sentido evolutivo”, explica Severino.

Hace siglos, en tiempo de nuestros antepasados, aquellos que recordaban el peligro eran los que sobrevivían. Por el contrario, quienes se despistaban o no estaban atentos a estas amenazas, no. “Así que el cerebro aprendió a priorizar las amenazas. Por eso una crítica pesa más que un elogio y un error se siente más grande que diez aciertos”.

Esto quiere decir que existe una función adaptativa tras este sesgo: detectar posibles amenazas o problemas puede ser más importante para nuestra supervivencia que identificar oportunidades agradables. Por eso, nuestro cerebro puede reaccionar con especial intensidad ante una noticia preocupante, un conflicto o un posible peligro, incluso cuando la situación general no es especialmente negativa.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

“Como ves, no hay nada malo en ti, simplemente es que tu cerebro está haciendo aquello para lo que fue diseñado”. Por este motivo, la psicóloga invita a identificar los momentos en los que se está repasando en bucle una crítica y en mirar más allá: darnos cuenta de que también ha habido comentarios positivos que no pueden invisibilizarse, lo que nos permitirá salir de una rumiación que no nos lleva a ninguna parte.

Precisamente ser conscientes de ese sesgo de negatividad y del impacto psicológico que puede tener en nosotros es el primer paso para evitar caer en él con tanta frecuencia, dentro de que es un proceso natural que también forma parte de la propia experiencia humana. La clave está en no permitir que tome las riendas y afecte al estado anímico y la autoestima.

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