Nala, la perrita que acompaña a otros perros que se enfrentan solos a la eutanasia: “Son animales de manada; están programados para buscar protección y guía”

Los perros tienen un vínculo muy fuerte con sus dueños, pero la veterinaria Lauren McNamara asegura que “existe una conexión innata” entre estos animales que les ayuda en el camino

Nala, la perrita que acompaña a otros perros que se enfrentan solos a la eutanasia (@vet_lauren_)
Nala, la perrita que acompaña a otros perros que se enfrentan solos a la eutanasia (@vet_lauren_)
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La eutanasia de una mascota es el momento más difícil al que se enfrentan los dueños de cualquier animal. Aunque muchos quieren estar al lado de su compañero en todo momento, muchos otros encuentran problemas en la despedida. El dolor puede llegar a superar la capacidad emocional de algunas personas que deciden no estar presentes.

Aunque no es una decisión por falta de afecto, los veterinarios siempre buscan alternativas para que los últimos minutos del animal no se determinen por un entorno y personas desconocidas. Por esto mismo, Lauren McNamara, veterinaria australiana de 26 años que publica contenido en sus redes sociales (@vet_lauren_), ha hecho público el método que usa en su clínica desde el covid.

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La especialista adoptó a una perrita llamada Nala, un cruce de Staffordshire Bull Terrier y kelpie de ocho años, que acompaña a sus pacientes cuando sus dueños no pueden presenciar la inyección. A pesar de que los animales tienen un fuerte vínculo con su humano, el hecho de que otro igual pueda apoyarle les aporta una mayor tranquilidad. “La mayoría de las veces están enfermos o sienten dolor, lo que significa que están estresados ​​y asustados”, declara McNamara a Newsweek.

Nala, la perrita que acompaña a otros perros que se enfrentan solos a la eutanasia (@vet_lauren_)
Nala, la perrita que acompaña a otros perros que se enfrentan solos a la eutanasia (@vet_lauren_)

Esta incertidumbre se incrementa si la única persona que puede acompañarte tiene el rostro cubierto, algo que pasaba en muchas clínicas hace cinco años, cuando con las restricciones de la pandemia los dueños no podían estar presentes. “Tuve que usar mascarilla, separar al perro de su dueño y, aunque quería abrazarlo y mimarlo, eso lo habría estresado aún más”, afirma.

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“Al ver el vínculo que tenía con Nala, el otro perro confiaba más en mí”

Nala fue adoptada por McNamara hace años. Desde entonces siempre la ha acompañado al trabajo. Al principio, su papel se limitaba a hacerle compañía durante las jornadas. Pero, con el tiempo, la veterinaria se dio cuenta de que también influía en el comportamiento de algunos pacientes. Cuando un perro debía ser sacrificado sin la presencia de su familia, Nala entraba en la habitación y se acercaba al animal. Ese contacto ofrecía una forma de calma que no podía conseguir mediante un procedimiento clínico. “Los perros son animales de manada; están programados para buscar protección y guía entre sí. Cuando Nala está en la habitación, los veo relajarse y calmarse”, explica McNamara.

Desde entonces, la veterinaria se dio cuenta de que los animales parecen responder a la presencia de otro perro en un entorno que desconocen. El efecto resulta visible en los minutos previos al procedimiento, cuando los pacientes suelen estar debilitados, con dolor o bajo estrés. “Ella se acostaba junto a ellos mientras yo insertaba el catéter intravenoso, y al ver el vínculo que tenía con Nala, el otro perro confiaba más en mí”, relata.

Nala, la perrita que acompaña a otros perros que se enfrentan solos a la eutanasia (@vet_lauren_)
Nala, la perrita que acompaña a otros perros que se enfrentan solos a la eutanasia (@vet_lauren_)

El catéter intravenoso permite administrar los fármacos necesarios para llevar a cabo la eutanasia. Para McNamara, la intervención sigue siendo una de las tareas más duras de su profesión, aunque la compañía de Nala ha modificado la forma en que vive esas despedidas. “Odiaba la idea de que su último recuerdo fuera estar conmigo, una desconocida, y tener miedo. Nala yacía a su lado mientras morían. Fue un momento de paz, y ver el consuelo que les brindó también me consoló a mí”, explica la profesional.

“La conexión entre humanos y perros requiere tiempo y confianza”

Aunque McNamara haya encontrado un método con el que las mascotas se quedan más tranquilas si tienen que enfrentarse solas en este escenario, la profesional ha dejado claro que no sustituye al acompañamiento de los dueños. De este modo, siempre que las circunstancias lo permiten, busca que los dueños se queden con sus perros durante la eutanasia. “Existe una conexión innata entre perros que yo jamás podría igualar”, afirma.

Y es que “la conexión entre humanos y perros requiere tiempo y confianza. Es algo que les enseñamos, pero su vínculo con otros perros es algo con lo que nacen”, añade. Si a esto se suma el hecho de que Nala lleva años acompañando el trabajo de Lauren, al final su entendimiento sobre los procedimientos veterinarios es bastante elevado. En sus palabras, “gracias al vínculo que tengo con Nala, ella confiaba en mí y sabía lo que estaba pasando y por qué. Ella les transmitía esto a mis pacientes. Es la naturaleza, y es increíble verlo”.

@vet_lauren_ As an intern I did a lot of weekends alone and had to do a lot of euthanasia by myself where owners didn’t want to be present. The dogs were always scared of me being a stranger and terrified in the hospital. I always had my dog with me and she laid with most of the dogs as they passed. They were always calmer with her after all dogs are pack animals. My dog was also always there for me so I never had to do it alone either ❤️. #VetLife #Veterinarian #ShelterVet #AnimalDoctor #PetLoss ♬ Scott street x i know the end - michà

La fascinación de McNamara ante este descubrimiento la motivó a publicarlo en redes, algo que ha conmocionado a muchos de sus seguidores. “La eutanasia es una parte desgarradora pero importante del trabajo veterinario, y quería mostrar la belleza que puede existir en esos momentos”, explica.

Además, “Compartir el papel de Nala fue mi manera de rendir homenaje a cómo los animales se apoyan entre sí y de recordar a la gente lo profundamente conectados que están, más allá de lo que podemos ver”, agrega la veterinaria para Newsweek. Su presencia en la clínica ahora es indispensable y, como subraya Lauren, “no podría hacer mi trabajo sin Nala”.

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