Juan Fernando García, doctor: “Decir que nadar va a curar tus dolores de espalda no es del todo cierto”

El especialista explica qué beneficios puede aportar la natación y por qué no soluciona el dolor lumbar

Nadador visto bajo el agua extendiendo un brazo hacia adelante al desplazarse por una piscina, con burbujas y líneas de carril visibles.
Persona nadando. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los dolores de espalda crónicos se encuentran entre las molestias más frecuentes en España. Según explica la Sociedad Valenciana de Reumatología (SVR), tan solo el dolor lumbar afecta al 80% de la población a lo largo de su vida y es el segundo problema de salud crónico más frecuente en España.

Además, se estima que aproximadamente 620 millones de personas en el mundo sufren de la lumbar, un dato que pone en contexto la magnitud de esta dolencia. Ante este tipo de molestias, existe una recomendación que se ha repetido durante años: nadar es bueno para la espalda.

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De hecho, es habitual escuchar que practicar este deporte puede ayudar a fortalecer la musculatura y aliviar los dolores, hasta el punto de que muchas personas lo consideran una especie de remedio para cualquier problema relacionado con esta zona del cuerpo. Sin embargo, el doctor Juan Fernando no comparte completamente esta idea. Así lo ha explicado en uno de los últimos vídeos que ha publicado en su cuenta de TikTok (@doctorgarciahenares).

Cómo influye la natación en la espalda

Según explica el doctor, un estudio reciente puso a prueba esta creencia con 76 personas que sufrían dolor lumbar crónico inespecífico. Los participantes se dividieron en dos grupos: uno recibió educación sobre el dolor y el otro combinó esta formación con un programa de natación individualizada y progresiva durante ocho semanas.

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Los resultados dejaron un matiz importante. Las personas que nadaron experimentaron una mejora principalmente en su capacidad funcional, es decir, el dolor interfería menos en sus actividades cotidianas. Sin embargo, las diferencias en cuanto a la intensidad del dolor fueron mucho menores. Por tanto, nadar no hizo que las molestias desaparecieran, pero sí pudo ayudar a que los participantes recuperasen parte de su capacidad para desenvolverse en el día a día.

@doctorgarciahenares ¿Nadar ayuda con el dolor lumbar crónico? 🏊‍♂️ Un ensayo clínico publicado en 2026 en el British Journal of Sports Medicine estudió a 76 personas con dolor lumbar crónico inespecífico. Durante 8 semanas compararon educación sobre dolor frente a natación individualizada + educación. ¿Qué encontraron? 👉 La diferencia fue más clara en limitación funcional que en intensidad del dolor. 👉 En la escala Roland-Morris, la diferencia entre grupos fue de aproximadamente −2,5 puntos. 👉 En dolor, la diferencia fue de solo −0,7/10, un efecto pequeño. 👉 A las 52 semanas, la diferencia entre grupos en el resultado principal ya no era clara. Por tanto, este estudio no demuestra que nadar cure la lumbalgia, ni que sea el mejor ejercicio para todas las personas. Sí nos dice algo mucho más interesante: mejorar no siempre significa dejar de tener dolor. A veces significa recuperar la capacidad de hacer cosas a pesar de él. Y para conseguirlo, probablemente importa mucho encontrar una actividad que puedas adaptar, progresar y mantener. ⚠️ Hablamos de dolor lumbar crónico inespecífico. No todos los dolores de espalda son iguales y el ejercicio debe adaptarse a cada situación. #dolorlumbar #lumbalgia #dolordeespalda #ejercicio #natacion #medicinadeldolor ♬ sonido original - Doctorgarciahenares

Por este motivo, el especialista considera que no es correcto presentar la natación como una solución capaz de curar cualquier dolor de espalda. La respuesta puede depender de cada persona, del origen de las molestias y de cómo se adapte el ejercicio a sus necesidades. La clave, más que encontrar una actividad que funcione para todo el mundo, está en elegir una que pueda realizarse de forma progresiva y mantenerse en el tiempo.

Hábitos para cuidar la espalda

Más allá del ejercicio que se practique, algunos hábitos cotidianos también pueden ayudar a cuidar la espalda y evitar que determinadas molestias se conviertan en un problema recurrente. Uno de ellos es evitar permanecer demasiado tiempo en la misma postura, especialmente cuando se trabaja sentado. Levantarse cada cierto tiempo, caminar unos minutos o cambiar de posición permite mantener el cuerpo activo durante la jornada.

También es importante prestar atención a la forma en la que se levantan y transportan objetos pesados. Hacerlo de manera brusca o cargando todo el peso sobre la zona lumbar puede aumentar la tensión en la espalda. Al recoger algo del suelo, por ejemplo, es preferible flexionar las rodillas y mantener el objeto cerca del cuerpo.

El descanso también tiene su importancia. Adoptar una postura cómoda durante la noche y evitar pasar demasiadas horas en posiciones que generen molestias puede contribuir a cuidar esta zona. En definitiva, más que un único hábito, mantener una espalda saludable depende de incorporar ejercicio y evitar movimientos lesivos.

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