David Céspedes, doctor: “La avena no aumenta ninguno de los biomarcadores de la inflamación”

El especialista explica este alimento aumenta la viscosidad intestinal y retrasa la absorción de azúcar

Un frasco de vidrio tumbado con la tapa abierta y copos de avena esparcidos sobre una tabla de madera.
Un frasco de vidrio abierto derrama copos de avena sobre una superficie de madera. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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¿Inflama la avena? Es una pregunta que se han planteado muchas personas después de que en las redes sociales se hayan multiplicado los videos que cuestionan sus beneficios tan popularizados en los últimos años. David Céspedes, divulgador y médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, asegura que la avena no eleva los marcadores de inflamación y que las objeciones sobre sus efectos glucémicos o su uso en la alimentación porcina no se ajustan a los ensayos clínicos disponibles. Su conclusión rechaza tanto la demonización del cereal como la etiqueta comercial de “superalimento”.

El médico, que divulga sobre salud a través de su cuenta de TikTok (@dr.davidcespedes), asegura que quien afirme que este cereal provoca inflamación debería concretar la prueba en la que basa ese diagnóstico. El especialista duda que exista. La respuesta de la glucosa y la insulina tras consumir avena existe porque contiene hidratos de carbono, pero Céspedes subraya que ese mecanismo forma parte del funcionamiento normal del organismo. También recuerda que determinadas proteínas generan picos de insulina.

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Cómo afecta el betaglucano de la avena a la glucosa y la insulina

La diferencia nutricional que destaca Céspedes reside en el betaglucano, una fibra soluble presente en la avena que aumenta la viscosidad intestinal y retrasa la absorción de glucosa. “El alimento al que acusan de provocar el pico, anda, si es que lo amortigua”, resume.

Según el metaanálisis de ensayos controlados al que alude en el video, el betaglucano redujo aproximadamente un 23 % la glucosa después de comer y un 22 % la insulina. El especialista atribuye ese resultado a la acción de la fibra sobre la respuesta glucémica.

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Céspedes también cuestiona el argumento de que la avena engorda porque se emplea en la alimentación de cerdos. Señala que el cereal contiene bastante fibra y tiene menos densidad energética que otros cereales, como el maíz, por lo que puede reducir la eficiencia de ganancia de peso y limitar su uso en dietas de engorde porcino.

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“El argumento es curioso. Se usa como prueba de que engorda a los cerdos un alimento que resulta que no es el más eficiente para engordarlos”, dice el médico, que califica esa comparación como una conclusión mal planteada.

La avena no es un superalimento, según David Céspedes

El divulgador evita presentar la avena como un alimento excepcional o capaz de resolver por sí solo una dieta. “Los superalimentos son marketing, no existen”, afirma Céspedes.

La define como un cereal integral que aporta fibra, betaglucano, proteína, vitaminas y minerales. Entre los efectos respaldados por metaanálisis de ensayos aleatorizados, menciona una reducción pequeña pero consistente del colesterol LDL de alrededor de 0,25 milimoles por litro.

Que la glucosa aumente tras comer avena no implica, a juicio del especialista, que el alimento cause daño. “Tu cuerpo está trabajando”, concluye Céspedes, antes de rechazar que la dieta de un animal sirva como criterio para decidir la alimentación humana: “Usar lo que come un animal para decidir lo que debe comer un humano no es nutrición, es veterinaria imaginativa”.

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