Dos jóvenes crean un tipo de ladrillo que ayuda a refrescar paradas de bus y patios escolares: así es como reduce la temperatura

Este proyecto puede bajar hasta nueve grados sin necesidad de recurrir a aires acondicionados convencionales

Cuatro personas sentadas en una marquesina de ladrillo rojo con difusores de agua en el techo y un autobús aproximándose por la calle.
Varias personas aguardan el transporte público en una parada de ladrillo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El calor puede ser un gran problema cuando se manejan altos números y los espacios no están lo suficientemente habilitados para soportarlos. Por ello, Andrin Stocker y Luc Schweizer, dos jóvenes diseñadores suizos, han desarrollado una pieza de terracota que puede reducir hasta nueve grados la temperatura del aire en puntos expuestos al sol de las ciudades, como las paradas de autobús.

El proyecto, llamado Bloc°, busca aliviar las islas de calor sin recurrir a equipos convencionales de aire acondicionado. Utiliza agua, ventilación y un pequeño panel solar para refrescar paradas de autobús, plazas o patios escolares. Es una instalación que requiere unos 56 litros de agua diarios cuando la temperatura supera los 30 grados y puede recuperar 24 litros de lluvia, aproximadamente, mediante una cubierta con forma de embudo.

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El sistema adopta una forma de un murete modular, con piezas de terracota impresas en tres dimensiones que se apilan para construir bancos, respaldos de marquesinas o barreras bajas. La propuesta se dirige a los lugares donde la población permanece expuesta al sol, como las paradas de autobús o patios escolares.

Cómo funciona Bloc°

Cada módulo integra depósitos de agua y conductos de aire conectados a una pequeña bomba y a ventiladores alimentados por energía solar. El panel genera aproximadamente 200 Wh al día, una producción suficiente para mantener la ventilación sin depender de la red eléctrica convencional.

Las formas redondeadas de la estructura toman referencias de los badgirs persas, las vasijas de barro y los termiteros. Estos modelos se han utilizado para proporcionar sombra y conducir de forma natural las corrientes de aire, dos principios que el diseño traslada a una instalación urbana de pequeña escala.

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(Foto de ARCHIVO)
Una mujer bebiendo agua por el calor. María José López / Europa Press
(Foto de ARCHIVO) Una mujer bebiendo agua por el calor. María José López / Europa Press

En cuanto a la elección de la terracota, responde a su porosidad. El material absorbe el agua y, cuando el aire caliente atraviesa la cerámica húmeda, una parte de esa agua se evapora y extrae calor del aire, con un efecto comparable al de un ventilador dirigido hacia un paño mojado.

El proyecto ha sido seleccionado como finalista nacional del James Dyson Award 2025, una distinción que le aporta visibilidad internacional. La publicación señala que Bloc° sigue siendo un prototipo y que sus creadores deberán probarlo en condiciones reales, sometido al viento, el polvo, cambios de humedad, posibles actos vandálicos y las necesidades de mantenimiento.

La eficacia del enfriamiento es mayor en climas calurosos y secos, mientras que disminuye cuando el aire ya contiene mucha humedad. Esa limitación condiciona los entornos en los que la solución puede ofrecer un mayor rendimiento.

Complemento para árboles, sombras y pavimentos claros

El planteamiento interesa a ciudades que buscan medidas de bajo consumo energético y sin fluidos refrigerantes para acompañar a los árboles, las cubiertas de sombra y los revestimientos claros. La idea contempla instalar estos muros junto a una línea de tranvía en Lyon o alrededor de un patio escolar en Marsella.

Si se consolida una cadena de producción para este tipo de piezas, el concepto podría extenderse a fachadas completas construidas con ladrillos capaces de contribuir al enfriamiento urbano en lugar de aumentar el calor acumulado por los edificios.

Con la llegada del calor, aumenta el riesgo de intoxicaciones alimentarias. Te explicamos por qué sucede y te damos las recomendaciones de los expertos para evitarlo, como mantener la cadena de frío y evitar la contaminación cruzada.

Los estudios sobre infraestructura verde urbana señalan que las soluciones pasivas de bajo consumo, como Bloc°, ofrecen beneficios que van más allá del confort térmico inmediato. Entre ellos se cuenta la reducción de la mortalidad asociada al calor, la disminución de la formación de ozono a nivel del suelo y la posibilidad de aliviar la demanda eléctrica en horas pico, ya que este tipo de dispositivos no depende de la red convencional. Su carácter modular también permite instalarlos de forma progresiva en puntos críticos de una ciudad, sin las obras que exigen otras intervenciones de mayor escala.

En ciudades como Cagliari, en Italia, los planes municipales ya integran pavimentos reflectantes, velas de sombra y sistemas de nebulización junto con vegetación, un enfoque que reconoce la naturaleza complementaria de cada intervención.

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