La vuelta al cole arranca con una asignatura pendiente: profesores y trabajadores de la educación no cobran casi nueve de cada diez horas extra

El sector acumula 588.900 horas semanales sin remunerar y lidera esta estadística por delante de la hostelería, la industria y el comercio

Alumnos de espaldas sentados en sus pupitres miran a una profesora que señala un mapa proyectado al fondo del aula.
Una docente explica un mapa de la península ibérica ante sus estudiantes en el aula de un centro público de educación secundaria (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Septiembre devuelve a profesores y alumnos a las aulas, pero el nuevo curso comienza con una asignatura pendiente que poco tiene que ver con los libros de texto. Casi nueve de cada diez horas extraordinarias realizadas en el sector educativo no se pagan. En el segundo trimestre de 2026, los trabajadores de esta rama hicieron unas 682.200 horas extra a la semana y 588.900 de ellas, el 86,3%, fueron no remuneradas, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La diferencia es enorme: frente a esas casi 589.000 horas que no aparecen como pagadas, solo unas 93.300 horas extraordinarias semanales sí fueron remuneradas. Además, la educación es la actividad económica que acumula un mayor volumen de horas extra no pagadas en España, por delante de sectores como la hostelería, la industria manufacturera o el comercio.

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El dato no corresponde únicamente a profesores de colegios e institutos. La categoría de educación que utiliza la EPA engloba un abanico mucho más amplio de trabajadores: desde educación infantil, primaria, secundaria, Formación Profesional y universidad hasta academias, autoescuelas, enseñanza deportiva o cultural y actividades auxiliares. Incluye, además, tanto centros públicos como privados.

Casi una de cada cinco horas extra sin pagar se hace en educación

La situación del sector educativo destaca dentro de un problema mucho más amplio. Entre abril y junio se realizaron en España 7,18 millones de horas extraordinarias cada semana, la cifra más alta de la serie disponible desde 2011. De ellas, algo más de 3,09 millones no fueron pagadas, alrededor del 43% del total.

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Solo la educación concentra aproximadamente el 19% de todas las horas extraordinarias no remuneradas del país. Es decir, casi una de cada cinco horas de más que los trabajadores realizan sin recibir un pago corresponde a esta rama de actividad.

La comparación con otros sectores permite comprender la dimensión de este dato. La industria registró unas 976.000 horas extraordinarias semanales, pero 703.000 fueron remuneradas. Algo parecido ocurre en las actividades sanitarias, donde se realizaron alrededor de 947.300 horas de más y 806.000 sí fueron pagadas.

En la hostelería, en cambio, la situación está mucho más equilibrada: de unas 698.200 horas extraordinarias, 371.400 fueron remuneradas y 326.800 quedaron sin pagar.

Según los cálculos de CCOO a partir de la EPA, seis actividades concentran el 62% de todas las horas extra no pagadas: educación, hostelería, industria manufacturera, comercio, actividades profesionales y Administración Pública.

Las horas extra no pagadas ganan terreno

El problema, además, no se limita a que exista un volumen elevado de trabajo adicional. Las horas extraordinarias no pagadas están aumentando con mayor fuerza que las remuneradas.

En el conjunto de España, las horas extra crecieron un 2,48% respecto al segundo trimestre de 2025. Sin embargo, detrás de ese incremento hay dos evoluciones muy distintas: las horas no pagadas aumentaron un 9,6%, mientras que las retribuidas descendieron un 2,3%.

En educación también se observa un deterioro durante este año. En el primer trimestre de 2026 se registraban aproximadamente 504.800 horas extraordinarias semanales sin pagar. Tres meses después eran ya 588.900, un 16,7% más.

Al mismo tiempo, las horas extra remuneradas pasaron de unas 129.600 semanales a 93.300, una caída cercana al 28%. Como resultado, las horas no pagadas han pasado de representar alrededor del 80% de todo el trabajo extraordinario del sector a superar el 86%.

Son cifras especialmente llamativas en una actividad esencial para el funcionamiento de cualquier sociedad y en la que parte del trabajo no termina cuando acaba una clase o cierra un centro: preparación, correcciones, reuniones, tareas administrativas o planificación forman parte del día a día de numerosos profesionales.

Despedidos por vacaciones: miles de empleados de la educación se van al paro en el verano de 2024 pese a la reforma laboral.

No todas las horas que no se pagan son necesariamente ilegales

Existe una precisión importante. Que la EPA contabilice una hora extraordinaria como no pagada no significa automáticamente que la empresa o la administración esté incumpliendo la ley.

El Estatuto de los Trabajadores permite que las horas extra se remuneren económicamente o se compensen mediante periodos equivalentes de descanso. Cuando no existe un pacto específico, deben compensarse con descanso dentro de los cuatro meses siguientes a su realización.

La normativa establece también que, si se pagan, su importe no puede ser inferior al valor de una hora ordinaria y fija, con carácter general, un máximo de 80 horas extraordinarias anuales por trabajador. Las compensadas con descanso dentro de los cuatro meses siguientes no computan para ese límite.

Por eso, aunque la EPA permite afirmar que 588.900 horas extraordinarias semanales en educación no fueron pagadas, no permite saber cuántas se compensaron posteriormente con descanso. Tampoco sería correcto identificar automáticamente toda esa cifra con trabajo ilegal.

Endurecer el registro horario: ¿una solución?

Precisamente, el volumen de horas extraordinarias que quedan fuera de la remuneración es uno de los argumentos utilizados por el Ministerio de Trabajo para defender una reforma del registro de jornada.

El departamento dirigido por Yolanda Díaz quiere implantar un sistema digital, fiable y accesible para la Inspección de Trabajo que permita comprobar con mayor facilidad a qué hora comienza y termina realmente la jornada de cada empleado. El objetivo es reducir la distancia entre las horas que figuran oficialmente y las que efectivamente se trabajan.

La reforma debía haber avanzado antes de las vacaciones de verano, pero quedó pendiente después de las objeciones planteadas por el Consejo de Estado y de las diferencias entre Trabajo y el Ministerio de Economía. Ambos departamentos acordaron retomar el asunto en septiembre.

El Consejo de Estado planteó dudas relacionadas con la protección de los datos personales a los que tendría acceso la Inspección y cuestionó que algunas de las nuevas obligaciones previstas puedan imponerse mediante un real decreto sin modificar antes la ley. La patronal CEOE también se ha opuesto a la reforma y ha advertido del coste que puede representar para las empresas, especialmente para las pymes.

Mientras ese debate vuelve a la mesa del Gobierno, miles de trabajadores de la educación comienzan un nuevo curso en un sector que lidera con diferencia las horas extra no pagadas en España.

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