El último agujero de las zapatillas de deporte: el truco que nadie usa y los expertos recomiendan para atarse los cordones y evitar ampollas

Ese pequeño agujero extra no es un error de fabricación ni un detalle ornamental

Atarse los cordones, lo más sencillo, pero a veces lo más molesto. (Istock)
Atarse los cordones, lo más sencillo, pero a veces lo más molesto. (Istock)
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Ese pequeño agujero extra que aparece en la parte superior de las zapatillas deportivas, justo por encima del último ojal convencional, no es un error de fabricación ni un detalle ornamental. Tiene una función específica: permitir una técnica de atado conocida como “heel lock” o bloqueo de talón, que inmoviliza el pie dentro del calzado y reduce el rozamiento responsable de la mayoría de las ampollas en el talón.

La técnica parte de un problema concreto: cuando el talón se eleva dentro del zapato durante la carrera o la caminata, el pie se desliza hacia adelante, los dedos golpean la puntera y el talón roza repetidamente la parte trasera del calzado. Ese movimiento sostenido genera fricción y, con ella, ampollas.

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El “heel lock” —también llamado “lace lock”, “runner’s loop” o “lazo del corredor”— interrumpe ese ciclo con un cambio mínimo en la forma de pasar los cordones. Según el portal especializado Blister Prevention, la técnica “detiene el movimiento del talón hacia arriba y hacia abajo en la parte trasera del zapato, e impide que los dedos golpeen la puntera”, lo que la convierte en una de las estrategias más eficaces para prevenir tanto las ampollas de talón como las de los dedos.

Cómo se ejecuta, paso a paso

El procedimiento es más sencillo de lo que parece descrito. Se comienza atando los cordones con el patrón habitual en cruz hasta llegar al penúltimo ojal. Ahí se detiene el proceso. En lugar de cruzar el cordón al lado opuesto, se introduce cada extremo en el último ojal del mismo lado, de fuera hacia adentro, lo que genera un pequeño bucle a cada lado del zapato.

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El paso siguiente es el que activa el bloqueo: cada extremo del cordón se pasa por el bucle del lado contrario. Al tirar de ambos extremos hacia los lados con firmeza, los bucles se cierran y comprimen la parte superior del zapato alrededor del tobillo. A partir de ahí, se hace el nudo habitual.

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El resultado aprieta el tobillo sin comprimir el antepié ni los dedos, lo que permite que el pie respire y se mueva con naturalidad en la zona delantera mientras el talón permanece fijo.

El “runner’s loop” se recomienda en cualquier carrera en la que se perciba deslizamiento del talón. Para distancias de hasta 10 kilómetros, la técnica por sí sola ofrece sujeción suficiente. En recorridos más largos, aconsejan combinarla con el “lock lacing”, otra variante de atado que distribuye la presión de forma uniforme a lo largo de toda la bota. La técnica también resulta útil en descensos prolongados, situaciones en las que el pie tiende a avanzar dentro del calzado y los dedos acumulan presión.

Hay un grupo para el que la precaución es necesaria: personas con tendinopatías extensoras o problemas de circulación en el pie deben consultar con un especialista antes de adoptar esta técnica, ya que el aumento de presión en el empeine podría agravar esas condiciones. La recomendación general para quienes la prueben por primera vez es no tensar los cordones más de lo habitual y probarla primero en caminatas cortas antes de incorporarla a una sesión de carrera.

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