
Este domingo, dos amigos, vecinos de Veguellina de Órbigo (León), aparecieron muertos en la calle, frente a la casa de uno de ellos. Los cuerpos de Luis Alberto C.T., de 57 años, y de José Ramón B.B., de 59, fueron encontrados a primera hora de la mañana en la calle Santa Teresa, sin señal alguna de violencia, con una botella de ron, cervezas, restos de sangre —sobre este detalle no ha trascendido más información— y un mechero junto a la puerta. “Es raro, muy raro. Que dos personas se mueran a la vez y que además los cuerpos aparezcan tirados uno sobre el otro en la calle... Es muy raro”, decía a El Mundo un vecino de la localidad.
Según publica Heraldo de León, José Luis Acebes, alcalde de Villarejo de Órbigo, confirmó que los dos fallecidos eran amigos y vecinos del pueblo, y que no existían conflictos entre ellos. Luis Alberto vivía solo y deja dos hijas, mientras que José Ramón residía con su esposa y también tenía dos hijos. Eran, según el mismo vecino, “dos personas excelentes, muy buenas, muy nobles, pero que no han sabido afrontar la vida”. Ambos eran consumidores habituales de estupefacientes, según publica El País, y habrían sido vistos ese sábado en distintos bares, bebiendo y en malas condiciones.
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Luis Alberto murió por atragantamiento y José Ramón de un infarto
La secuencia de los hechos arrancó en la madrugada, cuando los dos hombres fueron vistos por última vez en las inmediaciones del domicilio de uno de ellos. Fuentes vecinales citadas por El País aseguran que ambos estuvieron bebiendo durante la noche y que, hacia las tres de la madrugada, ya yacían en el suelo.
Una primera llamada a la Guardia Civil no llegó a movilizar a los agentes, y no fue hasta una segunda alerta, a las 6:44 horas, cuando se activó el operativo de emergencias. La investigación apunta a que uno de los hombres falleció por atragantamiento y el otro sufrió un fallo cardíaco cuando intentaba reanimarle.
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La reconstrucción oficial de los hechos sugiere que Luis Alberto fue el primero en morir, mientras que José Ramón, al tratar de auxiliarlo, perdió la vida poco después a causa de un problema cardíaco. La autopsia determinó que ninguno presentaba signos de muerte violenta y que, en el caso de José Ramón, existía una patología previa que pudo haber influido en el desenlace. Además, según fuentes cercanas a la investigación citadas por EFE, ambas muertes podrían tener que ver con sustancias ingeridas previamente, si bien este aspecto queda pendiente de confirmación con el resultado de los análisis toxicológicos.

El hallazgo de los cuerpos, juntos y en plena vía pública, generó desconcierto en la localidad. Según relataron vecinos a Heraldo de León, la versión oficial resulta difícil de aceptar y muchos consideran el suceso “sorprendente e improbable”. Aunque persisten las dudas en el entorno vecinal, la investigación no ha hallado indicios de criminalidad ni vínculos con droga en mal estado o adulterada, una hipótesis que surgió tras la muerte, el sábado, de una mujer en Villarejo de Órbigo, localidad muy cercana a Veguellina. Según varios medios locales que citaban a la agencia Ical, la Subdelegación del Gobierno en León apuntaba inicialmente, a la espera de la autopsia, a una posible “mezcla de medicación, alcohol y otras drogas” como causa del fallecimiento de la mujer.
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La inquietud se intensificó el lunes, cuando un medio local informó de que una joven de Villamanín, a unos 90 kilómetros, había ingresado en estado grave en el hospital con una patología similar a la de los fallecidos en Veguellina y Villarejo, lo que llevó a plantear la posible existencia de una partida de cocaína adulterada. “Ni Guardia Civil ni Policía Nacional están realizando ninguna investigación de partida de droga adulterada”, ha aclarado ya la Subdelegación del Gobierno en un comunicado en el que también asegura que no existe conexión entre las muertes.

Un precedente idéntico en Francia
No sería, además, que se diera algo así: en 2017, la muerte de dos amigos en Francia mantuvo a su comunidad en vilo por la extrañeza de las circunstancias, idénticas a las de la muerte de Luis Alberto y José Ramón. Luciet Perot, de 69 años, y Olivier Boudin, de 38; fueron encontrados sin vida en la entrada de la casa de Perot, “uno de espaldas sobre el suelo y el otro sentado”, sin muestra alguna de violencia, contó en su día una vecina al medio local L’Echo Républicain.
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A pesar de que en un principio se sospechaba que la causa fue un botulismo virulento provocado por unas lentejas enlatadas en mal estado que habían compartido y dejado a medias, finalmente las autopsias revelaron que Luciet se atragantó y empezó a ahogarse, a lo que Oliver, que padecía una condición cardíaca congénita, murió de un infarto por la impresión de ver a su amigo ahogarse.
La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer todos los detalles de lo ocurrido en León, aunque los informes forenses respaldan la versión oficial de los hechos. El caso continúa generando sorpresa entre los vecinos, que siguen buscando respuestas a una muerte doble y repentina días después de otra pérdida en la comunidad.
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