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El truco del bicarbonato en el colchón: por qué cada vez más personas lo esparcen una vez al mes y qué consigue eliminar realmente

Un polvo blanco de cocina se ha vuelto protagonista de miles de videos domésticos, pero la ciencia aclara con precisión qué olores y residuos combate y dónde terminan sus límites

Manos lavando una almohada blanca en un recipiente metálico con agua y espuma. Caja de bicarbonato de sodio y cuchara de madera sobre mesa de madera.
Manos de una persona lavan una almohada blanca dentro de un recipiente con agua espumosa y bicarbonato de sodio. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El bicarbonato de sodio se ha convertido en uno de los productos de limpieza doméstica más compartidos en redes sociales, y su aplicación mensual sobre el colchón genera cada vez más adeptos. Pero lo que la mayoría de quienes lo practican no saben es que este polvo blanco hace mucho menos de lo que prometen los videos virales, y también algo más de lo que muchos suponen.

La razón por la que el bicarbonato funciona sobre superficies como el colchón tiene una explicación química concreta. Al tratarse de una base débil con un pH de aproximadamente 8,3, reacciona con los compuestos ácidos responsables de los olores más comunes en el dormitorio: el ácido láctico, el ácido úrico y los ácidos grasos presentes en el sudor. Esa reacción ácido-base convierte las moléculas odorantes en sales neutras, dióxido de carbono y agua, lo que se traduce en una eliminación real del olor, no en un simple enmascaramiento. Según el portal especializado Mattress Miracle, un colchón puede absorber hasta medio litro de sudor por noche, lo que convierte esta acumulación en el principal objetivo del tratamiento.

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A ese poder neutralizador se suma una segunda propiedad: el bicarbonato actúa como desecante suave. Absorbe la humedad superficial del colchón, un factor que tiene consecuencias directas sobre la proliferación de ácaros del polvo, moho y bacterias, todos organismos que prosperan en ambientes húmedos. Cuando se aspira el polvo tras el tiempo de contacto, además, su ligera capacidad abrasiva ayuda a levantar células muertas de la piel, residuos de ácaros y partículas de polvo adheridas a la tela del colchón.

Sin embargo, los límites del truco son tan importantes como sus beneficios. El bicarbonato no mata ácaros del polvo. Según un estudio publicado en el Journal of Medical Entomology en 2019 y citado por el portal especializado Alibaba Life Tips, el Dermatophagoides farinae —la especie de ácaro más común en los colchones— solo muere por desecación sostenida por debajo del 35% de humedad relativa durante más de 72 horas, o por exposición a temperaturas superiores a los 55 °C (131 °F) durante al menos diez minutos. El bicarbonato no alcanza ninguna de esas condiciones.

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Tampoco actúa contra bacterias ni hongos. Un ensayo de laboratorio realizado por Microchem Labs y citado por Alibaba Life Tips confirmó que un limpiador enzimático certificado redujo el alérgeno principal del ácaro del polvo en un 94,7% sobre superficies de colchón, frente a un 0% de reducción con bicarbonato. El polvo blanco tampoco neutraliza olores alcalinos como el amoníaco —presente en la orina— ni compuestos neutros como la trimetilamina. Su acción química tiene un rango de pH específico: solo funciona contra volátiles ácidos.

Otro punto que los tutoriales suelen omitir tiene que ver con la calidad de la aspiración posterior. Una investigación publicada en la revista Indoor Air en 2022 midió las partículas en suspensión (PM2,5) durante la aspiración del bicarbonato y detectó un aumento del 400% sobre los niveles basales durante los doce minutos posteriores al proceso. Eso convierte el uso de una aspiradora con filtro HEPA verdadero en un requisito, no en una opción, especialmente en hogares con personas asmáticas, niños pequeños o adultos mayores.

Para limpiar mejor, debes saber estos trucos

Cómo aplicar el bicarbonato

El protocolo que avala la investigación disponible difiere bastante del que circula en redes sociales. La Sleep Foundation señala que el bicarbonato debe aplicarse en capa fina y uniforme —no en montones— sobre el colchón previamente aspirado, y dejarse actuar durante al menos una hora, aunque los mejores resultados se obtienen entre ocho y veinticuatro horas. Aplicarlo sobre un colchón sin aspirar previamente limita su eficacia, ya que el polvo acumulado impide el contacto directo del bicarbonato con las fibras.

La frecuencia recomendada varía según las circunstancias del hogar. Cada tres o seis meses es suficiente para la mayoría de los adultos sin condiciones especiales. Quienes conviven con mascotas, viven en climas húmedos o padecen alergias respiratorias pueden beneficiarse de aplicaciones mensuales. Para bebés, personas mayores o inmunodeprimidos, la recomendación sube a cada seis semanas.

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