Epitelioma o carcinoma basocelular: qué es, cómo actuar y por qué es importante tratarlo a tiempo

El desencadenante principal de estas heridas es la exposición solar sin uso de crema solar

Primer plano de una lesión ulcerada y rojiza en el lateral de la nariz de una persona.
Un carcinoma basocelular se manifiesta como una lesión ulcerada de bordes elevados en el lateral de la nariz. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El epitelioma o carcinoma basocelular es uno de los tumores malignos más comunes. Según los datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), esta neoplasia llega a representar entre el 80% y el 90% de los cánceres de piel. El origen del problema se encuentra en las células basales, ubicadas en la capa inferior de la epidermis: aquí se forman mutaciones en el ADN. Pero, ¿por qué ocurre esto? Al parecer, su desencadenante principal es la exposición solar crónica sin fotoprotección o haber sufrido quemaduras graves en el pasado, afectando habitualmente áreas expuestas como la cara, el cuello y la cabeza.

Para comprender mejor la alteración de estas células, la American Cancer Society detalla que estas se dividen continuamente en la capa basal para reemplazar las células muertas que pierde la superficie de la piel. No obstante, cuando estas sufren una proliferación anómala y descontrolada, entonces se crea este carcinoma. Por este motivo, como complementa la American Academy Dermatology Association (AAD), la enfermedad suele manifestarse con bultos firmes con zonas hundidas en el centro o heridas que sangran, forman costra y vuelven a abrirse. Además, algunos pacientes experimentan sensaciones físicas molestas en la lesión, como dolor, prurito, adormecimiento o hipersensibilidad.

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¿Cómo actuar ante una sospecha o diagnóstico?

Si has notado que te ha crecido un pequeño bulto o una mancha sospechosa que no cicatriza en cualquier parte del cuerpo, lo primero que debes hacer es acudir a un médico. En esta situación, como respalda la AAD, lo más recomendable es que un especialista evalúe la piel y realice una biopsia cutánea mediante anestesia local para comprobar microscópicamente la presencia de células tumorales. Tras el diagnóstico, el profesional debería completar una exploración dermatológica de todo el cuerpo para descartar otras lesiones.

Lesión nodular de color rosado con el centro oscuro y pequeños vasos sanguíneos sobre la piel de un rostro junto a la oreja.
Un carcinoma basocelular se manifiesta como una lesión elevada con centro ulcerado y vasos sanguíneos dilatados en la mejilla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Respecto al tratamiento, la Academia Española de Dermatología y Venereología subraya que la extirpación quirúrgica es la opción prioritaria. En zonas faciales o anatómicas delicadas, se suele recurrir a la cirugía de Mohs, una técnica de alta precisión que analiza los bordes tumorales en tiempo real para eliminar todo el cáncer preservando el tejido sano. Sin embargo, cuando la cirugía no es factible, la AEDV propone alternativas como la radioterapia o medicamentos tópicos como el imiquimod.

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Aunque fuera de España, la American Cancer Society sostiene otras alternativas terapéuticas efectivas, como el legrado con electrodesecación, la terapia fotodinámica o fármacos tópicos como el fluorouracilo (5-FU). En cambio, para tumores avanzados que invaden tejidos profundos o metastatizan, la institución señala el empleo de terapias orales o inmunoterapia.

Un plano cercano de una nariz humana con una lesión circular de centro oscuro y bordes elevados y enrojecidos.
Un carcinoma basocelular presenta una lesión ulcerada con bordes elevados y una zona central costrosa en la nariz. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Por qué es importante tratarlo a tiempo?

Aunque presenta un crecimiento lento y un riesgo de metástasis sumamente bajo, postergar la atención médica genera serias complicaciones. La organización española advierte de que un diagnóstico tardío exige cirugías más agresivas que dejan secuelas estéticas, cicatrices notables y alteraciones funcionales. Además, enfatiza que haber tenido este carcinoma incrementa la posibilidad de desarrollar nuevos tumores. Por lo que, si te han diagnosticado uno, deberás hacerte revisiones periódicas de manera permanente.

La susecia de un tratamiento da al cáncer una vía para infiltrarse en las capas profundas de la piel, llegando a destruir cartílagos, músculos y huesos subyacentes. Esta invasión dificulta la erradicación completa del tumor y eleva sustancialmente el riesgo de recurrencia en la misma zona. Asimismo, si se interviene a tiempo, se evitan las intervenciones reconstructivas complejas y se minimizan las cicatrices en la piel.

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