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Una colombiana viviendo en España se sorprende de cómo los españoles llaman a sus parejas: “Si no están casados, son novios, aunque lleven viviendo juntos 18 años”

Laurent Vargas, una colombiana que vive en Madrid y comparte su experiencia a través de su perfil de TikTok (@lau.vargas64), le sorprende la forma en que los españoles llaman a sus novios o novias

Laurent Vargas, una colombiana que vive en Madrid y comparte su experiencia a través de su perfil de TikTok (@lau.vargas64)
Laurent Vargas, una colombiana que vive en Madrid y comparte su experiencia a través de su perfil de TikTok (@lau.vargas64), le sorprende la forma en que los españoles llaman a sus novios o novias. (Canva)
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Vivir en otro país supone descubrir costumbres, formas de comunicarse y pequeños matices culturales que, en ocasiones, sorprenden más que los grandes cambios. Así le ocurre a una joven colombiana residente en España (@lau.vargas64 en Tik Tok), que ha querido compartir en redes sociales uno de los aspectos que más le sorprende de los españoles: cómo llaman a sus parejas.

Esta diferencia cultural surge en los pequeños detalles de la vida diaria, especialmente al momento de las presentaciones familiares o sociales. La tiktoker explica que, aunque los españoles se casen, evitan el uso del término “esposo” y prefieren decir “mi marido” o “mi mujer”. “Esposo no les gusta. Por alguna razón no les gusta”, comenta, marcando la distancia respecto a la costumbre en Colombia, donde estos términos se emplean con mayor flexibilidad.

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La experiencia personal de esta colombiana subraya otra particularidad del lenguaje coloquial en España: el uso extendido de “mi chico” y “mi chica” para referirse a la pareja, incluso en contextos formales o de larga relación. Además, recalca, entre risas, que este hábito resulta tan propio de la cultura española que puede sorprender a quienes provienen de entornos con tradiciones diferentes.

El peso del lenguaje en la vida cotidiana

La costumbre de utilizar “novio” o “novia” durante años de convivencia sin matrimonio revela cómo el idioma refleja y moldea la percepción social de las relaciones. Desde la perspectiva de Lau Vargas, “si no están casados, es novio, así vivan juntos 18 años”. Esta práctica, frecuente en España, contrasta con el uso latinoamericano de “esposo” o “esposa” para parejas estables, independientemente del estado civil.

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Novia en vestido blanco y velo, y novio en esmoquin negro, se abrazan sonriendo en un exuberante jardín con flores, plantas y invitados al fondo
En España, si una pareja no está casada, son novios, aunque lleven viviendo juntos 18 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La colombiana reconoce que esta tendencia no solo se limita a la capital española, donde reside actualmente. Porque, aunque su estancia en Granada fue breve, percibió que la denominación de las parejas suele ser similar en otras regiones de España y mantiene la convicción de que es una norma generalizada. El uso de “chico” y “chica” añade una capa de informalidad que sorprende a quienes esperan términos más formales en situaciones de larga convivencia.

Sorprende por su “informalidad”

El empleo de “mi chico” o “mi chica” para referirse a la pareja es uno de los aspectos que más llama la atención de quienes llegan desde Latinoamérica. Según Lau, “no sé de dónde lo sacaron, pero se presentan: este es mi chico o esta es mi chica, o al hablar del novio o la novia es mi chica o mi chico”. Este vocabulario, habitual en conversaciones cotidianas, puede resultar inusual para quienes no crecieron en la cultura española.

La observación se acompaña de una certeza: la denominación trasciende la edad y el tiempo de convivencia. En España, la costumbre de referirse a la pareja como “novio”, “novia”, “chico” o “chica” se mantiene firme entre jóvenes y adultos, sin importar la duración de la relación ni si comparten hogar. La colombiana señala, con énfasis, que esto forma parte del día a día y resulta tan natural para los españoles como sorprendente para los extranjeros.

Hombre y mujer se abrazan y ríen en primer plano. Él lleva camisa vaquera, ella un top naranja. Fondo desenfocado con luces y siluetas de personas.
El empleo de “mi chico” o “mi chica” para referirse a la pareja es uno de los aspectos que más llama la atención de quienes llegan desde Latinoamérica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque esta tiktoker pasó dos meses en Granada, no tiene certeza de que la práctica se replique de manera idéntica en el resto de España. “No sé si en el resto de... Yo no sé porque yo viví en Granada dos meses. O sea, viví, no como tanto como viví, pero en el resto de España no sé si es así, creo yo, supongo”. Así, la experiencia de Lau Vargas aporta una visión particular sobre las costumbres locales, destacando la riqueza y la diversidad de usos lingüísticos en los distintos territorios.

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