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Las antiguas élites del Mediterráneo utilizaban metales de meteorito para elaborar sus joyas

Un análisis químico reveló un elemento inusual para la época en la que se forjaron los anillos, una pista desde el cielo

Son dos anillos en los que la mitad es dorada y la otra mitad es hierro corroido por el tiempo.
Algunos de los objetos encontrados que incorporan hierro procedente de los meteoritos. (Gounelle y Mantzourani, J. Archaeol. Sci. , 2026)
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Hace más de 3.000 años, los gobernantes del Mediterráneo oriental lucían joyas de otro mundo. Pero no de las que regalan seres de otras civilizaciones. Un estudio publicado en agosto de 2026 en el Journal of Archaeological Science revela que pueblos antiguos usaron hierro de meteorito para fabricar sus joyas más valiosas. En concreto, anillos con los que mandaban un mensaje muy claro al resto de población. Pero no todo acaba aquí, los llevaron mucho antes de que la humanidad aprendiera a fundir este metal en la tierra.

La investigación, firmada por Matthieu Gounelle, astrofísico del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, y Eleni Mantzourani, arqueóloga de la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, es el resultado de cinco años de trabajo. El equipo analizó la composición química de 91 objetos de hierro de la Edad del Bronce procedentes de 33 yacimientos arqueológicos en lo que hoy es Grecia, con una técnica llamada fluorescencia de rayos X, que permite examinar los materiales sin dañarlos.

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La huella del cosmos está en un elemento clave

La clave del hallazgo está en un elemento químico: el níquel. El hierro que se obtiene de minerales terrestres contiene cantidades mínimas de este metal. El hierro de los meteoritos, en cambio, puede llegar a tener hasta un 50% de níquel en su composición, una proporción imposible de alcanzar de forma natural en la corteza terrestre.

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De los 91 objetos analizados, 13 presentaron concentraciones significativas de níquel. El dato que llama la atención no sólo es el número que ya es alto. La forma de los objetos tienen algo en común: eran anillos o trozos de anillos. Ni dagas, ni brazaletes, ni broches, ni herramientas. Solo anillos. Los investigadores confirmaron que 10 de ellos fueron forjados con hierro de origen extraterrestre, mientras que los tres restantes requieren análisis adicionales.

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Muchos de esos anillos son piezas polimetálicas, es decir, que combinan el hierro con oro, plata o bronce. Varios presentan un engaste plano que los identifica como anillos de sello, objetos con los que los poderosos de la época estampaban documentos oficiales, el equivalente antiguo de una firma o un sello de Estado.

Un símbolo de poder caído del cielo

El contexto de los hallazgos refuerza la idea de que estos anillos no eran adornos comunes. Once de los 13 proceden del Peloponeso, extraídos de tumbas de cámara y tholoi en yacimientos como Micenas, Vapheio o Dendra, todos ellos asociados a la élite palacial micénica. El decimosegundo apareció en un santuario minoico de Creta, en el dedo de un hombre que los arqueólogos identifican como un sacerdote de alto rango.

“Estas observaciones nos llevan a especular que los anillos, probablemente hechos de meteoritos, podrían haber sido símbolos de poder populares entre individuos prominentes, miembros de la élite palaciega minoica y micénica”, escriben los autores en el estudio.

Refleja el mapa de Grecia y hay varios puntos marcados a lo largo y ancho de todas las islas.
Los 33 yacimientos arqueológicos donde se excavaron los objetos analizados. Los números en rojo indican dónde se encontró níquel en los objetos, lo que sugiere la presencia de meteoritos. (Gounelle y Mantzourani, J. Archaeol. Sci., 2026)

El origen del material plantea otra pregunta: ¿de dónde venía ese hierro cósmico? Grecia y Creta (donde se establecían las élites minoicas y micénicas) no son territorios propicios para la conservación de meteoritos. El mar y la humedad los degradan. Los desiertos áridos de Egipto, en cambio, preservan estas rocas espaciales durante milenios. Los investigadores proponen que el material llegó a través de las redes comerciales del Mediterráneo oriental, desde Egipto, donde los meteoritos abundan y donde ya se conoce el uso de hierro extraterrestre en objetos de prestigio, como la célebre daga del faraón Tutankamón.

Esta moda de los anillos de meteorito tuvo un límite temporal preciso. Todos los anillos del periodo Submicénico y Protogeométrico analizados en el estudio —36 en total— están fabricados con hierro fundido ordinario, sin rastro de níquel. La tradición de los anillos celestes se extinguió alrededor del siglo XII a.C., coincidiendo con el colapso de los palacios micénicos. Los investigadores no descartan que influyeran dificultades en el suministro del material, aunque apuntan también a una razón más mundana: las modas cambian, incluso entre las élites del mundo antiguo.

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