Agregar Infobae enGoogle

Los remates de cabeza en el mundo del fútbol, un problema a largo plazo: “Los futbolistas tienen hasta cinco veces más probabilidad de padecer alzhéimer”

Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), alzhéimer o párkinson son algunas de las enfermedades neurodegenerativas que podrían aparecer a largo plazo con los remates de cabeza. Por ello, algunos clubes han empezado a tomar medidas

Robin Le Normand y Aurelien Tchouameni tras chocar en un derbi entre Atlético y Real Madrid (REUTERS)
Robin Le Normand y Aurelien Tchouameni tras chocar en un derbi entre Atlético y Real Madrid (REUTERS)
Guardar

Un futbolista realiza entre 1.000 y 2.000 remates de cabeza en una temporada. Un impacto que produce unas consecuencias a largo plazo más preocupantes de lo que, a priori, podría parecer de una acción tan común como es dar al balón con la cabeza. Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), alzhéimer o párkinson son algunas de las enfermedades neurodegenerativas que podrían aparecer con esta simple acción. Las investigaciones lo corroboran y los porcentajes alarman. Sin embargo, el deporte rey todavía está lejos de estar concienciado al respecto, aunque ya se están empezando a tomar algunas medidas.

A finales de julio, el Como 1907 anunció una medida que no pasó inadvertida para nadie. Se trataba de un nuevo protocolo implantado en su cantera para reducir los impactos en la cabeza y proteger a los jóvenes futbolistas. El club italiano limitará de forma progresiva los remates de cabeza durante los entrenamientos y los partidos. Para ello, intentará potenciar otros aspectos del juego, así como la toma de decisiones. Una medida que fue respaldada por Raphael Varane, quien sufrió hasta dos conmociones importantes cuando tenía 16 años y que, además, pudo conocer de primera mano los efectos de los golpes en la cabeza: “Conozco a muchos exjugadores que están sufriendo demencia. Tenemos una responsabilidad real de hacer algo para proteger a los jóvenes”.

PUBLICIDAD

La Universidad de Glasgow, la Universidad de Barcelona, el Hospital Clínic, o la Universidad de Columbia son algunas de las instituciones que han llevado a cabo estudios al respecto. Pero, ¿cómo afecta exactamente rematar de cabeza? ¿Qué porcentaje hay de sufrir enfermedades neurodegenerativas a largo plazo? ¿Qué medidas se pueden tomar? José Cernuda, experto en la materia y director de Proteckthor, atiende a Infobae para resolver estas cuestiones.

El delantero del Valencia CF Hugo Duro remata de cabeza (EFE/Biel Aliño)
El delantero del Valencia CF Hugo Duro remata de cabeza (EFE/Biel Aliño)

“Cuando un jugador está rematando el balón con la cabeza, el problema es que, independientemente de la fuerza y la energía con la que vaya, (que también es una problemática), el cerebro rota, se mueve y choca con la parte trasera del cráneo y eso produce una ligera inflamación”, comienza detallando el experto. En caso de volver a rematar antes de 24 o 48 horas, esa inflamación, que vuelve a recibir un impacto, “empieza a ser lesiva”. Es por ello que un futbolista profesional tiene “hasta cinco veces más probabilidad de padecer alzhéimer a largo plazo”.

PUBLICIDAD

La velocidad del balón y los impactos con otras superficies

La velocidad media a la que llega un balón cuando un jugador profesional remata es de entre 40 y 60 km/h, mientras que en el fútbol amateur oscila entre los 30 y 40 km/h. A ello se suma el tipo de balón, si está muy inflado, cuánto pesa... A pesar de estos datos, Cernuda insiste: “Si en un entrenamiento o un partido rematas dos veces, aunque sea a una velocidad menor, aunque sea un centro corto, el daño cerebral se va a producir, en mayor o menor medida”. Si además ese impacto se produce en un choque con la cabeza de otro compañero, el palo de una portería o el suelo es aún peor porque se produce con más violencia.

“Al rematar el balón, el jugador pone su cuerpo y su musculatura para intentar amortiguar el balón, pero cuando el golpe es contra un hombro, cabeza o palo, no estás protegido y el impacto es mucho mayor, no solo a nivel cerebral, sino también cutáneo y craneal”, explica. Y añade que, a pesar de que no existe una edad determinada, las investigaciones apuntan a que 20 años después de dejar el fútbol hay secuelas. Aunque no se conocen todas, sí que está demostrado que pueden sufrir alzhéimer, problemas derivados del nervio motor, que es el que permite el movimiento.

El jugador del Atlético de Alexander Sorloth remata de cabeza (EFE/ Manu Reino)
El jugador del Atlético de Alexander Sorloth remata de cabeza (EFE/ Manu Reino)

El problema es que, según Cernuda, actualmente a los jugadores les da más miedo el golpe en la cabeza que los remates de balón que llevan a cabo día a día. “Creo que se deberían tomar medidas y sobre todo intentar proteger a lo antes posible a los niños. Cuanto antes se les proteja de los impactos, menos efectos en el cerebro tendrán cuando tengan 60 años”, apunta. Y añade que si se pueden quitar diez años de impactos en la cabeza, más baja será la probabilidad de sufrir enfermedades.

Un casco protector para reducir el daño

Además de prohibir los remates de cabeza desde ciertas edades, existen otras medidas, como un casco protector para evitar los impactos en la cabeza. La empresa Proteckthor realiza este tipo de cascos. “La idea surgió en 2014, cuando la Asociación Americana de Futbolistas denunció a FIFA por ello. Fue entonces cuando mi socio y CEO de la empresa, Carlos Pelayo, vio la problemática y empezó a pensar en la idea”. Pelayo dio vueltas a por qué existían las espinilleras y por qué no un elemento para proteger la cabeza.

Se pusieron en contacto con la Universidad de Zaragoza para investigar qué hacer al respecto y crearon la cinta protectora. “En un impacto en laboratorio perfecto, donde el balón golpea en el centro de la cinta, se reduce el impacto hasta un 93%”. Aunque esos datos son con las condiciones perfectas, el impacto queda reducido casi a la nada. En esos casos es “casi imposible que el cerebro rebote con la parte superior del cráneo”. Aunque todavía no está todo lo extendida que les gustaría, se empieza a conocer.

Realizan la primera cirugía de cerebro con láser a un paciente con epilepsia en España, una intervención "mínimamente invasiva" y mucho más segura

En octubre de 2025, la Real Sociedad y el Sevilla se veían las caras en un partido de LaLiga. Allí, el futbolista serbio del club andaluz Nemanja Gudelj se convirtió en el primer jugador en disputar un partido oficial con la cinta de Proteckthor. Queda mucho camino por delante, pero en aquel momento algo cambió. El fútbol comenzó a tomar conciencia. Ahora es necesario que más jugadores empiecen “a tomar conciencia” de la problemática y entiendan que es importante protegerse para evitar las secuelas. Que se usen espinilleras y no se proteja la cabeza es “una pequeña incongruencia”, pero es cierto que el conocimiento sobre los efectos es reciente, como asegura José Cernuda.

¿Un fútbol sin remates de cabeza es posible?

“Creo que antes o después se tomarán medidas en el mundo del fútbol. Al final, yo estoy sensibilizado con el tema, pero creo que cada vez hay más conocimiento de la problemática”, asegura. Sobre la posibilidad de que exista un fútbol sin remates de cabeza, explica que en Estados Unidos ya está prohibido que los menores de doce años rematen de cabeza. Además, añade que existen distintas federaciones regionales que lo están empezando a plantear. “Creo que la medida va a llegar primero a los menores, antes o después. Sería una pequeña solución, porque una solución ideal no creo que haya”, considera.

Poco a poco, son cada vez más los deportes que protegen la cabeza de sus protagonistas, que toman conciencia y que luchan para que sus jugadores no sufran los efectos a largo plazo de los impactos en la cabeza. Medidas protectoras, evitar los remates en la cabeza u otras medidas comienzan a encontrar su hueco en el deporte rey, mientras las investigaciones alertan de las consecuencias.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD