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Un electricista aclara que hay que desenchufar el cargador del móvil no por consumo, sino por seguridad

La prueba muestra qué ocurre con el consumo y la temperatura del adaptador una vez que el teléfono deja de estar conectado

Una mano conectando un cargador USB en un enchufe de pared blanco; un teléfono móvil negro yace sobre una mesa de madera clara a la derecha.
Un electricista aclara que hay que desenchufar el cargador del móvil por seguridad. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Dejar el cargador del teléfono conectado a la corriente después de haber terminado de cargarlo es un gesto tan habitual que pocas personas se preguntan qué sucede realmente durante ese tiempo. ¿Sigue consumiendo electricidad o hay algún riesgo por dejarlo enchufado durante horas? El electricista Sergio Llorente ha realizado una sencilla prueba para responder a estas preguntas y el resultado muestra un detalle que suele pasar desapercibido: la temperatura.

Para comprobarlo, el profesional utiliza un equipo de medición capaz de registrar el consumo eléctrico y controlar la temperatura del cargador en distintas situaciones. La prueba, según muestra en una de sus publicaciones de Instagram, comienza con el adaptador conectado a la red, pero sin ningún teléfono cargando. En ese momento, la temperatura registrada es de 25 grados.

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La situación cambia al conectar el móvil. Durante la carga, el dispositivo alcanza un consumo de 0,030 kilovatios y su temperatura asciende hasta los 28 grados. Se trata de un comportamiento asociado al funcionamiento del cargador, que transforma la electricidad de la red para suministrar al teléfono la energía que necesita.

Cargar el móvil. (Pexels)
Cargar el móvil. (Pexels)

La parte más llamativa del experimento llega cuando el móvil se desconecta, pero el adaptador permanece enchufado. En la medición mostrada por Llorente, el consumo cae hasta cero, mientras que la temperatura continúa en los 28 grados. Es decir, aunque en ese momento no se aprecie un consumo eléctrico significativo, el calor generado durante la carga no desaparece de inmediato.

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La diferencia se hace evidente cuando Llorente desconecta por completo el cargador de la red. En ese momento, la temperatura comienza a descender con mayor rapidez, lo que lleva al electricista a poner el foco no tanto en el consumo eléctrico como en el calor que acumula el adaptador durante la carga.

“En cuanto quitas el teléfono, para de consumir, pero la temperatura se mantiene”, explica. Por este motivo, recomienda desenchufar el cargador cuando ya no se está utilizando: aunque el consumo deje de ser apreciable al retirar el móvil, desconectarlo también permite que se enfríe antes.

El calor tarda más en desaparecer

Para Llorente, la recomendación de retirar el cargador cuando no se está utilizando responde principalmente a una cuestión de prevención y seguridad, más que a la posibilidad de ahorrar unos céntimos en la factura eléctrica. La prueba muestra que, aunque el consumo deja de ser apreciable una vez desconectado el teléfono, la temperatura del adaptador no baja de forma inmediata.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un móvil cargando en la mesita de noche. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta precaución cobra especial importancia cuando el cargador no está en buenas condiciones. Un calentamiento excesivo, un cable deteriorado, ruidos, olor extraño, deformaciones o cambios de color en la carcasa son señales que pueden indicar que ha llegado el momento de dejar de utilizarlo y sustituirlo.

Eso no significa que dejar un cargador enchufado vaya a provocar necesariamente un incendio ni que cualquier adaptador conectado suponga un peligro. Los cargadores actuales incorporan sistemas de protección y, cuando son productos homologados y se encuentran en buen estado, están diseñados para funcionar de forma segura. Aun así, evitar que permanezcan conectados innecesariamente es una medida preventiva sencilla.

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