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Detectan el virus de la fiebre de Crimea-Congo en un varón de 71 años en Salamanca: el paciente ha sido trasladado de inmediato al Hospital Gómez Ulla de Madrid

La enfermedad tiene una tasa de letalidad que oscila entre el 10% y el 40%

Fachada del Hospital Central de La Defensa Gómez Ulla, a 7 de mayo de 2026, en Madrid (Jesús Hellín - Europa Press)
Fachada del Hospital Central de La Defensa Gómez Ulla, a 7 de mayo de 2026, en Madrid (Jesús Hellín - Europa Press)
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El Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA) ha detectado un caso de Fiebre Hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) en un varón de 71 años. Así lo ha informado la Dirección General de Salud Pública de la Junta de Castilla y León, que también ha confirmado que el paciente se encontraba de forma temporal en la provincia.

Al llegar al centro médico, el hombre fue atendido por los servicios asistenciales tras presentar una sintomatología compatible con esta grave patología viral. Gracias a las muestras sanguíneas, enviadas al Centro Nacional de Microbiología en Majadahonda (Instituto de Salud Carlos III), se ha confirmado el positivo.

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Inmediatamente, el personal del CAUSA ha activado el protocolo de actuación y coordinado su traslado al Hospital Gómez Ulla de Madrid. Recordemos que este es un centro de referencia que dispone de Unidades de Aislamiento de Alto Nivel diseñadas para el manejo de patógenos de alta peligrosidad, al que también se acudió en el mes de mayo después de que 14 españoles contrajeran el hantavirus en el crucero MV Hondius.

Respuesta epidemiológica y protocolos de control

Una vez asegurado el aislamiento del paciente, la Sección de Epidemiología ha centrado sus esfuerzos en las acciones preventivas para blindar a la comunidad frente a posibles contagios. El objetivo primordial es detectar cualquier signo de transmisión secundaria, incluyendo el riesgo nosocomial (intrahospitalario), especialmente crítico para el personal sanitario que estuvo en contacto con fluidos del paciente sin la protección adecuada en las fases iniciales.

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Además, el protocolo de vigilancia establecido para los contactos es de máxima rigurosidad: “Vigilar periódicamente su temperatura corporal y comunicar a su epidemiólogo de referencia cualquier cambio en su estado de salud”, explica la Junta. Esta gestión local, como difunden las autoridades sanitarias, se alinea con los estándares internacionales más exigentes, que clasifican a este virus como un patógeno de alta prioridad para la seguridad sanitaria mundial.

Paciente afectado por la fiebre Crimea-Congo en 1969 (Wikimedia Commons)
Paciente afectado por la fiebre Crimea-Congo en 1969 (Wikimedia Commons)

Qué es el virus de Crimea-Congo y cuáles son sus síntomas

El virus de la FHCC es uno de los patógenos con mayor potencial epidémico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Debido a ello, exige una vigilancia constante. Esta enfermedad pertenece a la familia Bunyaviridae, del género Nairovirus, y se transmite por picaduras de garrapatas (Hyalomma), con el contacto con sangre/tejidos de ganado infectado y fluidos corporales humanos (transmisión nosocomial).

Por el momento no existe ninguna vacuna comercializada, por lo que el tratamiento es de soporte sintomático, aunque el antiviral ribavirina ha mostrado beneficios clínicos. La tasa de letalidad oscila entre el 10% y el 40% durante la segunda semana de contagio. Además, la enfermedad puede evolucionar rápidamente de síntomas inespecíficos a un fallo multiorgánico. Por este motivo, un diagnóstico precoz es fundamental para el pronóstico. A continuación se exponen las dos fases clave de la enfermedad:

  1. Los síntomas tempranos (aparición súbita) suelen ser fiebre súbita, mialgias (dolores musculares) y rigidez de cuello. Aunque también se puede observar cefalea intensa, mareo y fotofobia (hipersensibilidad a la luz), así como se puede detectar la presencia de adenopatías (inflamación de los ganglios linfáticos).
  2. Por otro lado, los signos de deterioro (fase crítica) se pueden ver a partir del quinto día: insuficiencia renal, hepática o pulmonar repentina, erupciones petequiales en mucosas y piel, que pueden evolucionar a equimosis (manchas hemorrágicas de mayor tamaño) o hepatomegalia, cambios bruscos de humor y confusión.

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