
Un hombre joven y una mujer joven de la misma generación, el mismo país y el mismo momento histórico sostienen, en promedio, posiciones ideológicas tan distantes como las de dos votantes de partidos opuestos. Esa es una de las conclusiones principales del barómetro social elaborado por Ateneo del Dato para Revolución Ugetista. El estudio de la organización juvenil sidnical no solo mide la intención de voto, sino que contrasta la autoubicación ideológica declarada con un índice de actitudes reales sobre economía, feminismo, diversidad y cambio climático. El resultado desmonta el relato de una juventud derechizada en bloque: la verdadera fractura no es generacional, sino de género.
Los datos de posicionamiento ideológico son elocuentes. El 39% de las mujeres de 18 a 24 años se sitúa en la izquierda o centroizquierda, frente al 27% de los hombres de su misma edad. En la franja de 25 a 34 años, la distancia se mantiene en sentido inverso: el 44% de los hombres se identifica con la centroderecha o la derecha, por el 34% de las mujeres. Las mujeres de 18 a 24 años constituyen el segmento más progresista de toda la muestra; los hombres de 18 a 34, el más conservador. A partir de los 55 años, la brecha se diluye hasta casi desaparecer: hombres y mujeres convergen en torno al 45-50% de identificación con la izquierda.
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No se trata de una diferencia entre lo que los hombres jóvenes dicen y lo que realmente piensan. La correlación entre la autoubicación declarada y el índice de actitudes medido por el estudio descarta una identidad más derechizada solo performativa. De hecho, los hombres jóvenes no se declaran más a la derecha de lo que sus respuestas revelan: sus declaraciones acompañan e incluso anticipan su posicionamiento real en materias como el feminismo, la inmigración o el cambio climático.
Posiciones más conservadoras en feminismo e inmigración
Además, RUGE y Ateneo del Dato advierten de que este desplazamiento no es homogéneo en todos los ámbitos. La mayor brecha de género entre jóvenes se concentra en el feminismo y la inmigración, donde los hombres se sitúan más de 0,5 puntos hacia la derecha en el índice de actitudes. En cambio, esa distancia se reduce de forma notable en cuestiones relacionadas con los derechos del colectivo LGTBI y el cambio climático, donde los hombres jóvenes mantienen posiciones relativamente próximas a la izquierda del espectro. En lo relativo a la confianza institucional y la valoración del sistema democrático, hombres y mujeres jóvenes presentan niveles de acuerdo prácticamente idénticos.
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La inmigración es el ámbito donde los marcos interpretativos de la derecha radical han encontrado mayor penetración. Los hombres jóvenes otorgan al impacto económico de la inmigración una puntuación media de 5,4 sobre 10, la más baja por segmento de sexo y edad, y sitúan en 3,5 sobre 5 su percepción de que los migrantes vienen principalmente por las ayudas sociales, también el dato más alto de la muestra. Con todo, el estudio subraya que la ideología es la variable que mejor explica las diferencias en este ámbito: la brecha entre izquierda y derecha en la valoración del impacto económico de la inmigración es de 2,6 puntos de media, muy superior a cualquier diferencia generacional o de género.
La mayoría cree en la igualdad entre géneros, pero se resisten al feminismo
El feminismo es el terreno donde la polarización de género alcanza su expresión más nítida. Solo el 35,8% de los hombres jóvenes se declara feminista, frente al 61,4% de las mujeres de su misma edad. El 30% de los hombres jóvenes se define como “nada feminista”, el doble que las mujeres. Además, el 63% de este grupo considera que la sociedad española ya es igualitaria, y el 55% cree que en algunos ámbitos se favorece a las mujeres en detrimento de los hombres.
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El propio diseño del estudio permite, no obstante, matizar esa lectura. Ateneo del Dato dividió la muestra en tres grupos para medir el efecto del término sobre las respuestas. Cuando la pregunta se formuló sin contexto, el 43,4% de la población total se declaró feminista. Al añadir una definición explícita centrada en la igualdad de derechos, el porcentaje subió 20 puntos hasta el 63,3%. Y al preguntar directamente por el principio de igualdad sin mencionar la palabra “feminismo”, el respaldo alcanzó el 93,3%. El rechazo a la etiqueta no equivale al rechazo al contenido: siete de cada diez hombres jóvenes defienden el reparto al 50% de las tareas domésticas.
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