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Las mujeres jóvenes estudian más que nunca, pero ganan menos y trabajan más a tiempo parcial

Las españolas de menos de 30 años son la generación femenina más formada de la historia del país, pero soportan una tasa de parcialidad un 50% superior a la de sus pares masculinos, según un informe de CCOO

- (Imagen Ilustrativa Infobae)
Una mujer joven trabaja en una oficina. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El 61% de las mujeres jóvenes en España tiene hoy formación universitaria o de FP superior, casi el triple del porcentaje que registraba hace cuatro décadas, cuando apenas el 21% de la población joven alcanzaba ese nivel educativo. Aun así, el mercado laboral responde a ese esfuerzo con una tasa de parcialidad femenina que supera en un 50% a la de los hombres jóvenes, una brecha que no se ha cerrado en décadas y que, según el informe del Gabinete Económico Confederal de Comisiones Obreras (CCOO), amenaza con instalarse de forma permanente en las trayectorias profesionales de las mujeres.

El avance formativo de las jóvenes españolas no tiene precedentes en la historia del país. Mientras la tasa de hombres jóvenes con estudios superiores se duplicó desde 1988 del 21% al 48%, la de las mujeres prácticamente se triplicó hasta alcanzar el 61,3% en el primer semestre de 2026. El informe de CCOO, elaborado a partir de datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE), interpreta ese salto como una respuesta estratégica: las mujeres apuestan por la educación como vía para compensar las penalizaciones que el mercado laboral les impone por el hecho de serlo.

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El abandono educativo temprano respalda esa lectura. Entre 2004 y 2009, más del 30% de los jóvenes de 18 a 24 años dejaba los estudios de forma prematura para incorporarse a sectores como la construcción o la hostelería. En 2023, esa tasa se situaba entre el 13% y el 14%. La generación joven actual es, en términos estadísticos, la más formada de la historia de España.

Las mujeres encabezan la parcialidad

El mercado laboral, con todo, no traduce ese capital formativo en condiciones equitativas. La reforma laboral de 2021 redujo la temporalidad entre los jóvenes del 56% al 32%, un cambio que el informe de CCOO califica de histórico y que consolidó el contrato indefinido como principal vía de entrada al empleo. Pero la parcialidad feminizada quedó al margen de esa transformación. Las jóvenes soportan una tasa de trabajo a tiempo parcial un 50% superior a la de sus pares masculinos, y esa proporción no ha variado de forma apreciable en ningún ciclo económico reciente.

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Pedro Sánchez ha inaugurado este lunes el 'Women's turn to reshape the future'.

La situación se agrava dentro del sector público, donde la presencia femenina es mayor. El 71% de las mujeres jóvenes empleadas en la administración tiene un contrato temporal, frente al 53% de los hombres jóvenes en el mismo sector. El sector público duplica la tasa de temporalidad del privado y, dentro de él, la brecha de género es especialmente pronunciada.

Las tareas de cuidados empeoran la brecha

Aunque las jóvenes son las más afectadas, el problema no se agota en la entrada al mercado. Según el informe de CCOO, la parcialidad en edades jóvenes tiende a cronificarse cuando llegan las responsabilidades de cuidado (hijos, personas mayores dependientes...), que recaen de forma desproporcionada sobre las mujeres. La consecuencia es una doble penalización acumulada: menos horas trabajadas y, con frecuencia, menor remuneración por hora. Los jóvenes de 25 a 29 años son el grupo que más aumentó su poder adquisitivo desde 2018, pero ese avance es desigual por género, precisamente por el mayor peso de la jornada parcial entre las mujeres.

La vivienda, la gran barrera económica de la juventud

Ese desequilibrio también tiene un efecto directo sobre la autonomía. La tasa de emancipación juvenil en España cayó del 41% al 31% entre 2016 y 2025, la caída más pronunciada de toda la Unión Europea en ese periodo. Las mujeres jóvenes de 25 a 29 años registran el descenso más acusado de todos los grupos de edad y género analizados por el informe de CCOO. Aunque las jóvenes se emancipan en mayor proporción que los hombres, lo hacen con más frecuencia desde una posición de precariedad económica.

El acceso a la vivienda actúa como el principal obstáculo. La compra resulta inaccesible para la mayoría de los jóvenes tras el endurecimiento de los criterios de concesión de crédito hipotecario, y el parque público de vivienda en alquiler es insuficiente para absorber la demanda. El mercado privado de arrendamiento se convierte así en la única salida, pero los precios de los nuevos contratos penalizan especialmente a quienes acceden por primera vez, entre los que las mujeres jóvenes con empleo parcial ocupan una posición especialmente expuesta.

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