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El eclipse solar que tendrá lugar al sur de España en 2027 es el mismo que ayudó a científicos británicos a confirmar la Teoría de la Relatividad de Einstein en 1919

La repetición de los eclipses se explica con lo que Edmond Halley denominó el ciclo de Saros

La Luna oculta por completo el Sol durante un eclipse solar total, visto desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre, Teruel, el 12 de agosto de 2026 (REUTERS/Christian Hartmann)
La Luna oculta por completo el Sol durante un eclipse solar total, visto desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre, Teruel, el 12 de agosto de 2026 (REUTERS/Christian Hartmann)
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La euforia por el eclipse de 2026 aún no se ha sofocado y nuestros pensamientos ya se dirigen al próximo gran evento que se vivirá en España: un eclipse total de sol que tendrá lugar el 2 de agosto de 2027 y que podrá verse en el sur de Andalucía, Ceuta, Melilla y el norte de África. Recordemos que el evento que ha tenido lugar hoy en gran parte de la península ibérica forma parte de un ‘Trio de Eclipses’ consecutivos que pasarán por el territorio nacional de manera casi exclusiva. Pero, ¿por qué es tan importante el segundo de ellos?

Según explican desde el Ministerio de Ciencia, “este evento es considerado por la comunidad científica como el ‘Eclipse del Siglo’ debido a su inusual duración máxima, de hasta seis minutos”. Teniendo en cuenta que el del 12 de agosto ha durado poco más de un minuto y medio, así como la duración media de un eclipse solar, este tiempo es más que inusual.

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A esto se suma otro hecho relevante: es el mismo que ayudó a científicos británicos a confirmar la Teoría de la Relatividad de Einstein. Pero, ¿cómo es posible ver un eclipse que ya ha tenido lugar? Según revela el físico teórico argentino José Edelstein, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, la clave reside en un preciso mecanismo celeste llamado “ciclo de Saros”, acuñado por Edmond Halley.

Jose Edelstein, físico teórico, habla sobre las claves de los eclipses solares (Cedida)
Jose Edelstein, físico teórico, habla sobre las claves de los eclipses solares (Cedida)

El ciclo de Saros explica que este eclipse se mueve “hacia el nordeste”

Gracias a las investigaciones de Halley, sabemos que existe un periodo de tiempo exacto en el que un eclipse se repite. Edelstein asegura que “si tú miras este mecanismo de relojería Sol-Tierra-Luna que se está moviendo... Cada 18 años, 11 días, 7 horas y 42 minutos repiten la posición”.

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Durante este lapso de tiempo, la alineación celeste se repite casi a la perfección. “Eso hace que básicamente el eclipse cada dieciocho años, once días y un tercio sea el mismo en el fondo, solo que se va desplazando un poquitito de lugar”, detalla el físico. Como no son días exactos, la Tierra gira ligeramente antes de repetirse el alineamiento, desplazando geográficamente la sombra. Y “si uno hace las cuentas, uno puede ver que se va moviendo en una dirección, siempre la misma. Por ejemplo, el eclipse 1919 se va moviendo hacia el nordeste”, añade.

En total, si calculamos, seis ciclos de Saros equivalen a 108 años y unos 75 días. “O sea, el eclipse del 2 de agosto de 2027 va a ser el mismo eclipse que el famoso eclipse que permitió comprobar la relatividad general”, determina. Por lo que, en sus palabras, “eso le añade otra pátina de prestigio”. Así, la sombra que en 1919 cruzó el Atlántico y África central llegará, seis repeticiones después, al sur de España.

Sin embargo, hay que saber que estas familias de eclipses no duran para siempre: nacen, recorren el planeta y eventualmente desaparecen tras un viaje de unos 1.300 años. “Este eclipse, dentro de algunos, creo que en 2642, se va a producir por última vez”, afirma el físico. De este modo, “la siguiente vez que le toque el cono de sombra, va a estar por arriba de la Tierra”, revela el físico. Así, “si uno se sube a un globo, lo podrá ver, pero desde la superficie terrestre ya no se verá más, sino que un eclipse parcial”, revela.

El eclipse de 2027 en Cádiz será una de las últimas oportunidades para presenciar este miembro de la serie Saros desde tierra firme, gozando además de condiciones inmejorables: “Va a ser al mediodía, con el sol alto en el cielo, y va a durar hasta más de seis minutos. O sea, va a molar mucho el del año que viene”, anticipa Edelstein.

Un mapa del mundo muestra la trayectoria de un eclipse sobre el Atlántico y África, con dos puntos marcados: Sobral, Brasil, e Isla de Príncipe, África.
El mapa mundial ilustra la trayectoria del eclipse solar de 1919 y los puntos de observación en Sobral, Brasil, y la Isla de Príncipe, África, fundamentales para las pruebas de la teoría de Einstein. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Cómo se demostró la Teoría de la Relatividad en 1919?

En aquel entonces, la Ley de Gravitación de Isaac Newton gobernaba la física clásica. Sin embargo, Edelstein señala que, al mirar el universo en gran escala, la gravedad de Newton “falla de forma tremenda”, ya que sus ecuaciones “no predicen nada de lo que observamos de la historia del universo, del Big Bang, la expansión, y mucho de lo que es la ciencia de hoy”.

Einstein propuso en 1915 que la gravedad es la curvatura del espacio-tiempo provocada por masas colosales. Según su teoría, la luz de estrellas lejanas debe desviarse al pasar cerca del Sol. El físico argentino explica que la relatividad predecía que “la luz, cuando pasa cerca de un cuerpo masivo, la luz cae”. Pero como “no cae como una manzana, porque la luz siempre va a la velocidad de la luz”, en realidad “cuando la luz pasa cerca de un cuerpo masivo, se desvía un poco y continúa su camino, pero desvía su trayectoria”, explica.

Demostrar esta desviación requería la total oscuridad de un eclipse solar para observar las estrellas situadas detrás del Sol. Arthur Eddington y su equipo organizaron una expedición heroica dividida en dos destinos: Sobral (Brasil) y la isla de Príncipe (golfo de Guinea). Edelstein detalla el principio de esta hazaña: “Si el sol se interpone entre las estrellas y mi ojo, la luz se va a desviar. Entonces, voy a ver como si la estrella se hubiera cambiado de lugar. Lo que parece ocurrir es que las estrellas se alejan, como si se agrandaran, como si yo pusiera una lente y agrandara una figura”.

A pesar de los retos técnicos, la expedición fue un éxito. “Fue muy complicado, una aventura casi épica, pero se logró observar que las estrellas se alejan del Sol, como predice la teoría de la relatividad general”, relata Edelstein. Además, el hallazgo consagró al físico alemán: “No es ninguna exageración decir que Einstein ese día, cuando se anunció ese resultado al mundo, pasó a ser la persona que todos conocemos y de no poder salir a la calle, de que lo pare la gente en la calle”, apunta. Aunque el físico ya tenía una gran influencia en la comunidad científica y le iban a dar el Premio Nobel poco después, “¿Quién conoce un premio Nobel?”, reflexiona.

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