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El eclipse de 1860 que se convirtió en “una cuestión de Estado” y ayudó a grandes astrónomos a resolver el enigma sobre las protuberancias solares en un pueblo de Álava

El equipo de investigación, liderado por el británico Warren de la Rue, logró sacar las fotos con la mayor calidad del momento de un eclipse

El eclipse de 1860 que sirvió a grandes astrónomos para resolver el enigma sobre las protuberancias solares en un pueblo de Álava y se convirtió en “una cuestión de Estado”
Preparativos de Warren de la Rue para fotografiar el eclipse solar total en Ribabellosa en 1860 (Science Museum Group Collection / IAC)
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Con el eclipse solar, España volverá a ser el escenario ideal para los amantes de la astronomía. Después de décadas, el territorio nacional se ha preparado para acoger a millones de personas que podrán disfrutar de la totalidad del fenómeno en una franja del norte peninsular. El evento de mañana será el primero de un ‘Trío de Eclipses’ que atraerá la atención de la comunidad científica internacional y de la NASA.

Sin embargo, estos no han sido los primeros en crear expectación de grandes investigadores, pues el eclipse del 18 de julio de 1860 se convirtió en “una cuestión de Estado”. Como recoge el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el gobierno creó una comisión para coordinar los trabajos y promover la colaboración internacional, además de publicar una guía de observación con precauciones elaborada por el Real Observatorio de Madrid.

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A pesar de que el eclipse se iba a extender desde Norteamérica hasta España, Túnez, Libia, Egipto, Sudán y Eritrea, un equipo de investigación prestigioso, liderado por el británico Warren de la Rue, decidió instalarse en Ribabellosa (Álava). Pero, ¿por qué eligieron un pueblo español para llevar a cabo sus investigaciones? El IAC explica que fue “el único país europeo donde el eclipse sería visible desde numerosas zonas pobladas”, lo que la convirtió en destino clave para los científicos más prestigiosos del continente europeo. Y gracias a la colaboración, los astrónomos lograron resolver la incógnita que dio a conocer las protuberancias solares.

“La prueba definitiva” que abrió el camino

Las protuberancias son estructuras magnéticas compuestas por plasma que se libera durante las erupciones solares y que se encuentran en la superficie y en la corona del Sol. Esto lo sabemos gracias al avance de las técnicas fotográficas que se produjeron antes del eclipse de 1860 y que permitieron crear el fotoheliógrafo de Kew. Con esta herramienta, Warren de la Rue lideró una expedición que instaló su cuartel general en Ribabellosa (Álava) y determionar si estas llamas eran una mera ilusión óptica o si, en realidad, eran un elemento de la Luna o el Sol.

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“La misma intervención del alcalde les ayudó a que el público, que se congregó para observar a aquellos curiosos visitantes y sus manejos con los telescopios, terminara dejándoles espacio para poder trabajar con tranquilidad”, explica el IAC. El equipo de De la Rue logró captar “las mejores fotografías de la corona solar hasta el momento”.

El eclipse de 1860 que sirvió a grandes astrónomos para resolver el enigma sobre las protuberancias solares en un pueblo de Álava y se convirtió en “una cuestión de Estado”
Fotografía de la corona solar tomada por Warren de la Rue durante el eclipse de 1860 (Science Museum Group Collection / IAC)

De todas las imágenes obtenidas, dos fueron tomadas durante la totalidad. Al compararlas con fotografías captadas a cientos de kilómetros, comprobaron que “la forma de la corona era idéntica”, lo que resolvió el debate: “El origen de las protuberancias estaba en el Sol”, según el IAC. Aunque estas imágenes no fueron las primeras de la corona solar, sí “se consideran la prueba definitiva” gracias a su calidad y claridad.

Otros grandes investigadores que se instalaron en la península

Pero, la expedición británica no fue la única que se asentó en territorio español. Según el IAC, “fue tan solo una de la treintena, de once nacionalidades distintas, que observó el eclipse desde nuestro país”. La lista de visitantes es un repaso por la historia de la astronomía europea del siglo XIX, incluyendo figuras como Angelo Secchi, director del observatorio del Colegio Romano, que se instaló en el Desierto de las Palmas (Castellón), y Otto Wilhelm von Struve, director del Observatorio de Pulkovo, que encabezó la primera expedición de la Academia de Ciencias de Rusia.

Francia también tuvo una destacada representación, con la expedición francoespañola en el Moncayo, integrada por Urbain Le Verrier, director del Observatorio de París y descubridor de Neptuno, y Léon Foucault, célebre inventor del péndulo que ilustra el movimiento de la Tierra.

El eclipse de 1860 en Ribabellosa no solo resolvió un enigma astronómico, sino que situó a España en el centro de la ciencia europea y sentó las bases para futuras colaboraciones internacionales. Las imágenes obtenidas marcaron un antes y un después en la observación solar y permanecen como referente en la historia de la astronomía.

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