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Una ciudadana de Ceuta y de origen marroquí, sobre la llegada masiva de migrantes de Marruecos: “Están por todas partes, abatidos, cansados, con heridas”

La joven, que vive en el barrio de El Príncipe, relata escenas de llegadas por mar, la ayuda de los vecinos y la tensión que atraviesa la ciudad autónoma

Decenas de migrantes recorren las calles de Ceuta tras su llegada de Marruecos. (Montaje Infobae)
Decenas de migrantes recorren las calles de Ceuta tras su llegada de Marruecos. (Montaje Infobae)
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Mientras Ceuta afronta una semana marcada por la tensión ante la llegada de migrantes a través del mar, la ciudad vive una situación atravesada por la incertidumbre, la preocupación y la respuesta humanitaria ante quienes alcanzan la costa tras salir de Marruecos. En medio de este escenario, una ciudadana de origen marroquí y residente en Ceuta ha compartido en sus redes sociales cómo está viviendo desde dentro una crisis que, según explica, está teniendo un impacto directo en la vida cotidiana de los vecinos.

Kautar Mribet, conocida en redes sociales como Río Paraíso, reside en el barrio de El Príncipe, una de las zonas más próximas a la frontera con Marruecos; asegura estar siguiendo de cerca la llegada de personas migrantes a la ciudad. “Actualmente me encuentro en Ceuta viviendo en vivo y en directo la crisis migratoria que está habiendo”, explica en uno de sus vídeos, donde señala que, por la ubicación del barrio, “todas las personas que entran pasan por aquí”. “Si me preguntas cómo está Ceuta desde dentro ahora mismo, te diría que tensa”, afirma.

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Uno de los episodios que más le ha marcado, cuenta, ocurrió tras la llegada de varias familias por vía marítima. “Esta mañana, sin ir más lejos, había dos parejas con niños de entre cuatro y seis años. Llevaban más de cinco horas en el agua nadando. Estaban exhaustos, hambrientos, sedientos. Los niños tenían claros signos de hipotermia”, relata. La residente centra parte de su reflexión en el riesgo que, a su juicio, asumen los menores que forman parte de estos desplazamientos, al considerar que muchos niños llegan a situaciones que no han decidido por sí mismos.

Decenas de migrantes celebran haber traspasado. (Europa Press)
Decenas de migrantes celebran haber traspasado. (Europa Press)

En ese contexto, cuenta que hubo un detalle que llamó especialmente su atención: “Una de ellas llevaba ortodoncia en la boca y la ortodoncia oscila unos 1.500 euros en Marruecos”. La joven matiza que este elemento no implica necesariamente una situación económica concreta, pero cuestiona que algunas familias pongan en riesgo su vida y la de sus hijos durante el trayecto: “Tú puedes tener ortodoncia y estar pasando dificultades económicas, pero no hasta el punto de arriesgar tu vida y la de tus hijos sobre el mar”.

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“Los vecinos están desbordados repartiendo agua y comida”

La situación, según relata, no solo ha generado preocupación entre los vecinos, sino también una respuesta de ayuda hacia las personas que llegan a la ciudad. Mribet explica que muchos residentes se han movilizado para atender las necesidades más inmediatas de quienes alcanzan la costa, ofreciéndoles agua, ropa seca o comida, aunque considera que la capacidad de respuesta empieza a verse superada: “Los vecinos están desbordados repartiendo agua, ropa seca, comida”.

Dentro de esa respuesta vecinal, relata otro episodio en el que ayudó junto a unas amigas a un joven que acababa de llegar a la costa. “El domingo nos quedamos asistiendo hasta las cuatro de la madrugada a un chico que nos habíamos encontrado, al que habían golpeado con cadenas y le habían robado el móvil al llegar a estas playas”, explica. Según cuenta, el propio joven les habría trasladado que los responsables de la agresión eran españoles: “Y lo habían hecho españoles. Porque sí, muchas veces cuando llegan aquí se atienen a esas cosas”, añade.

Imágenes de la crisis migratoria ocurrida en Ceuta, este viernes 31 de julio. (Ministerio del Interior)

La residente describe una ciudad marcada por una mezcla de tensión y solidaridad ante la llegada de personas migrantes. “Están por todas partes, abatidos, cansados, con heridas, muchos de ellos eufóricos, otros devastados”, explica. A su juicio, el escenario deja una sensación difícil de definir: “Hay una sensación muy extraña en el ambiente de incertidumbre, preocupación y a la vez humanidad”.

“Tienen que tomar medidas y a su vez no despojarse de su humanidad”

Su postura ante lo ocurrido también ha generado un fuerte debate a su alrededor. La joven cuenta que ha recibido críticas desde posiciones enfrentadas: por un lado, de quienes consideran que ayudar a quienes llegan puede favorecer nuevas entradas; y por otro, de quienes creen que sus declaraciones alimentan discursos contrarios a la inmigración. Ante estas críticas, defiende una postura alejada de los extremos: “Uno puede decir perfectamente que esto es insostenible, que no se puede seguir permitiendo, que las autoridades tienen que tomar medidas y a su vez no despojarse de su humanidad”, afirma.

Como ejemplo, explica que seguiría ayudando a quienes llegan en situaciones de necesidad, aunque mantenga sus críticas sobre la forma en la que se producen estos desplazamientos: “Si un chico se me acerca pidiéndome el móvil para llamar a su madre y avisarle de que está bien, se lo voy a dejar, pero cuando termine la llamada con su madre, le diré que lo que ha hecho no está bien y que no ha merecido la pena”.

Mribet también comparte cómo esta situación ha llegado incluso a su entorno familiar. Cuenta que un hermano por parte de padre, residente en Marruecos, le llamó para decirle que “quiere cruzar”. “Le he explicado que la única manera es a nado y que va a arriesgar su vida”, relata. A partir de esta experiencia, sostiene que no todas las personas que intentan llegar a la ciudad autónoma parten de las mismas circunstancias: “Habrá muchos de ellos que de verdad lo necesiten por su contexto, pero no todos. Y eso es una realidad”, asegura.

Jóvenes que regresaron de España se reúnen en el cruce fronterizo de Bab Sebta, cerca de Fnideq, Marruecos. (EFE)
Jóvenes que regresaron de España se reúnen en el cruce fronterizo de Bab Sebta, cerca de Fnideq, Marruecos. (EFE)

“Ceuta nunca ha sido marroquí”

La ceutí también aborda el debate sobre la identidad de Ceuta y la percepción que, según asegura, tienen algunos migrantes sobre la ciudad. “Muchos de ellos ya vienen con el discurso de que como Ceuta es marroquí, les pertenece”, señala. Frente a ello, defiende la posición de los ceutíes de origen marroquí que reivindican la pertenencia española de la ciudad: “Defendemos a capa y espada la legitimidad española de Ceuta, porque Ceuta nunca ha sido marroquí”.

Más allá del debate político, la residente describe una situación que considera límite para los vecinos y los recursos disponibles. “Los centros de inmigración están hasta arriba, no pueden aceptar a más personas”. Para ella, la ciudad se encuentra en un punto de incertidumbre: “Ahora mismo estamos como en el limbo. No sabemos realmente qué hacer. Simplemente, estamos intentando ayudar en lo que podemos, intentando concienciar para que no entren más”.

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