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Las ‘trampas’ de Aena para ocultar los niveles acústicos que atormentan a los vecinos de Madrid-Barajas: “El aterrizaje y el calentamiento del motor hacen mucho ruido”

Las asociaciones vecinales cuestionan que la propietaria de los aeropuertos sea el órgano competente para supervisar la contaminación acústica y exigen

Un avión de Iberia Express en la pista del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (REUTERS/Isabel Infantes/Imagen de archivo)
Un avión de Iberia Express en la pista del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (REUTERS/Isabel Infantes/Imagen de archivo)
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El ruido es parte de la vida en los aledaños del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. El paso constante de aviones a baja altura sobre sus viviendas genera un estruendo que se repite cada pocos minutos y que se vuelve insufrible, en especial durante las calurosas noches de verano.

Acabar con el continuo ruido de los aviones es una lucha legal que mantienen los vecinos de San Sebastián de los Reyes, una de las localidades más próximas al aeropuerto. Especialmente desde que el socialista Narciso Romero solicitase en 2022 modificar una de las rutas aéreas para evitar que los aviones sobrevolaran la urbanización Fuente del Fresno. Esta modificación provocó que la cantidad de personas afectadas pasara de 3.000 a 90.000 y desde entonces sigue vigente.

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Explicado en cifras, un avión durante el despegue alcanza aproximadamente los 120 dB. Teniendo en cuenta que una conversación entre personas registra alrededor de 50 dB y, por ejemplo, una aspiradora encendida 90 dB, el despegue puede hacer el mismo ruido que más de 1.000 aspiradoras encendidas a la vez. Según los datos publicados por AENA, en los primeros seis meses de 2025 despegaron o aterrizaron 208.317 aeronaves.

Un sistema de medición poco realista

En España existe una normativa que regula la contaminación acústica en los alrededores de los aeropuertos. Pero el problema llega cuando las mediciones acústicas oficiales, a cargo de la empresa pública AENA —que es a la vez propietaria del aeropuerto—, no son realistas.

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Plagas, agresiones y falta de higiene: "El problema se ha ido de control"

Quique Villalobos, responsable de Medioambiente de la Federación Vecinal de Madrid (AFRAM), explica en una conversación con Infobae que las mediciones homologables se deben realizar durante un periodo de tiempo prolongado, por lo que tan solo se tiene en cuenta el ruido continuo e "invisibilizan" los “picos” de decibelios. En otras palabras, quedan excluidas la gran mayoría de las maniobras que el avión realiza en tierra, como el ruido al calentarse un motor, el aterrizaje del avión, la frenada o las maniobras que realiza para moverse hacia atrás.

“Es como si en una terraza realizas una medición del ruido y solo tienes en cuenta el ruido de fondo, ignorando que haya una persona con un bozarrón”, explica. La situación es todavía más compleja porque el nivel de ruido ambiental en estas urbanizaciones es muy bajo, lo que hace que el paso de los aviones resulte aún más notorio, especialmente cuando no es posible saber cuándo y cómo serán estos ruidos.

Desvíos sin justificar y reglas de vuelo inconexas

Villalobos añade además que AENA aprueba desvíos en las rutas de aterrizaje y despegue de manera frecuente y que, en muchas ocasiones, no se ofrece una explicación. “Cualquier excusa justifica un cambio en las rutas. Todo el mundo entendemos que, si hay un episodio atmosférico, un avión se tenga que desviar un poco. Todo eso lo entendemos, pero luego no se justifica”.

La FRAVM afirma que la norma Circular 2/2006, normativa que regula la disciplina de tráfico aéreo en materia de ruido, está desfasada porque, al haberse aprobado hace 20 años, no refleja cómo es el aeropuerto hoy ni los cambios que ha habido en las rutas de los aviones, los procedimientos, las posiciones y los sistemas de control. Además, las reglas sobre ruido están repartidas en varios documentos diferentes y no están bien organizadas, por lo que es difícil saber exactamente qué medidas se deben cumplir, quién debe vigilar que se cumplan y qué pasa si no se respetan.

Infobae ha tratado de ponerse en contacto con la compañía para preguntar por esta problemática, pero en el momento de la publicación de este artículo no ha obtenido respuesta.

El logotipo del operador español de aeropuertos Aena se ve en el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas en Madrid, España, 21 de febrero de 2023. REUTERS/Violeta Santos Moura
El logotipo del operador español de aeropuertos Aena se ve en el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas en Madrid, España, 21 de febrero de 2023. REUTERS/Violeta Santos Moura

Elegir entre el ruido y el calor en las noches de verano

Las noches de verano son el momento más crítico. La mayoría de aeropuertos españoles aplican restricciones de ruido en el horario nocturno, entre las 23.00 y las 6.00 horas, para proteger el descanso de los vecinos. Estas limitaciones están recogidas en los Planes de Acción contra el Ruido publicados por AENA y en la Directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo, que obliga a los Estados miembros a controlar la exposición al ruido ambiental.

Pese a ello, la asociación considera que estas restricciones han demostrado ser insuficientes para garantizar el descanso de los vecinos. Y ante esta situación, comenta el portavoz, los residentes deben optar entre soportar el ruido o cerrar las ventanas y aguantar el ambiente sofocante dentro de sus hogares.

“Las personas, cuando van sufriendo el ruido a diario, incorporan en sus comportamientos reacciones de autoprotección que les van cambiando la vida. Te cambia el humor, te cambia el sueño y empiezas a tener muchos más riesgos de padecer ciertas enfermedades”, lamenta.

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