Para qué sirven los agujeros de las pinzas de tender la ropa: no son un capricho del fabricante

El diseño busca limitar las arrugas que se crean al tender la ropa

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Tendedero con varias prendas de tela mojadas, sujetas con pinzas de plástico de colores. Lluvia y nubes grises al fondo.
Ropa tendida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un pequeño detalle en las pinzas de ropa que la mayoría ignora puede marcar la diferencia entre una prenda arrugada y una lista para guardar directamente del tendedero. Los dos agujeros de distinto tamaño que tienen los broches de madera o plástico no son un capricho del fabricante: responden a un diseño pensado para mejorar el agarre, el secado y el cuidado de las telas.

El uso más extendido —doblar la prenda sobre el alambre y clavar la pinza encima— genera arrugas profundas y marcas en cuellos, mangas y dobladillos que después cuesta eliminar con la plancha. El diseño de dos ranuras existe precisamente para evitar ese problema. Así, el orificio más pequeño está diseñado para engancharse directamente al alambre o cuerda del tendedero y mantener la pinza fija en su lugar. El agujero grande, en cambio, es el espacio donde se sostiene la prenda: la tela cuelga estirada hacia abajo y el aire circula con mayor libertad entre las piezas. Al separar estas dos funciones, la pinza actúa como gancho anclado al tendedero y no como mordaza que aplasta la ropa doblada. El resultado es un secado más uniforme y menos desgaste innecesario en los tejidos.

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Más allá del método de tendido, los huecos laterales cumplen funciones en la propia estructura del broche. Al reducir la cantidad de material —madera o plástico— sin comprometer la resistencia, la pinza resulta más liviana y económica de producir. En los modelos fabricados en una sola pieza de plástico, los agujeros funcionan como zonas de alivio que permiten a los brazos flexionar sin romperse con el uso continuado. También aumentan la fricción y facilitan sujetar la pinza con los dedos cuando está húmeda. En las pinzas de madera, los orificios tienen además un beneficio de conservación: permiten que circule el aire y evitan que la humedad quede atrapada, lo que reduce la aparición de moho que podría deteriorar el material o manchar la ropa limpia.

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Dónde sujetar cada tipo de prenda

La ubicación del broche sobre la ropa es tan importante como el método. Para camisetas y tops, la pinza va siempre en el dobladillo inferior: si deja alguna señal, quedará en la parte interna y no se verá al usarla. Colgarlas por los hombros deforma la caída. Las camisas se cuelgan idealmente en perchas de plástico, sujetando la percha al tendedero con una pinza. Si el espacio no lo permite, la costura inferior del bajo es el punto de sujeción más adecuado.

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Los pantalones y jeans se colocan del revés y se enganchan por la cintura o los dobladillos de los tobillos. Al ser telas pesadas, el agujero grande sostiene el tejido sin aplastar las costuras. Los vestidos y faldas se sujetan por la pretina o las costuras laterales superiores, donde la tela resiste mejor el peso del agua. Para la ropa interior y las medias —prendas livianas—, el orificio pequeño basta para fijarlas por las elásticas sin estirarlas.

Más allá de la técnica, secar la ropa en el tendedero en lugar de en una secadora sigue siendo la opción que mejor preserva las fibras. Evita el encogimiento, reduce el desgaste prematuro de los tejidos y representa un ahorro energético que se acumula con cada lavado.

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