10 consejos para proteger tu tarjeta de crédito y evitar cargos fraudulentos

La seguridad también depende del móvil porque muchas compras se confirman desde la aplicación del banco

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Dos tarjetas de crédito, una Visa y otra Mastercard, sobre el teclado de un ordenador portátil.
Dos tarjetas de crédito, una Visa y otra Mastercard, sobre el teclado de un ordenador portátil (Canva)

Las tarjetas permiten pagar sin llevar dinero en efectivo y comprar por internet en apenas unos segundos. Esa comodidad también conlleva tomar ciertas precauciones: para intentar realizar un cargo fraudulento, los delincuentes no siempre necesitan tener la tarjeta en sus manos. En algunos casos les basta con conseguir el número, la fecha de caducidad y el código de seguridad.

Los datos pueden obtenerse mediante páginas falsas, mensajes que suplantan al banco, llamadas fraudulentas o filtraciones de información. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) advierte, además, de que los delincuentes pueden probar tarjetas robadas realizando primero compras de pequeñas cantidades para comprobar si continúan activas.

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Proteger la tarjeta no consiste únicamente en guardarla correctamente o no perderla. También hay que vigilar dónde se introducen los datos, proteger el teléfono desde el que se autorizan las compras y reaccionar rápidamente si aparece un movimiento desconocido.

1. Activa las notificaciones de los movimientos

Las alertas permiten recibir un aviso en el teléfono cada vez que se realiza una compra, una retirada de efectivo u otra operación. De este modo, un cargo que no hayas autorizado puede detectarse prácticamente en el momento en que se produce.

Esta función suele poder activarse desde la aplicación del banco. Las opciones disponibles y sus posibles costes dependen de cada entidad, por lo que conviene revisar las condiciones del servicio.

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2. Revisa la cuenta aunque no recibas ningún aviso

No hay que esperar a que aparezca un pago elevado para sospechar. Los ciberdelincuentes pueden empezar realizando cargos de unos pocos euros para comprobar que los datos de una tarjeta funcionan antes de intentar operaciones mayores.

Por este motivo, conviene revisar periódicamente los movimientos y prestar atención también a las cantidades pequeñas, los nombres de comercios desconocidos y las compras realizadas en otras monedas.

3. No compartas fotografías de la tarjeta

Una fotografía en la que se vean el número, la fecha de caducidad y el código CVV puede facilitar que otra persona intente comprar por internet sin disponer físicamente de la tarjeta.

Tampoco deben enviarse estos datos por correo electrónico, aplicaciones de mensajería o redes sociales. Cuando sea necesario facilitar una copia de algún documento, hay que comprobar que la tarjeta no aparece accidentalmente en la imagen.

4. Nunca facilites claves ni códigos de autorización

Los bancos pueden enviar códigos de un solo uso para confirmar determinadas operaciones. Esos números no deben comunicarse a nadie, tampoco a una persona que llame diciendo que trabaja para la entidad.

Los delincuentes pueden suplantar el número de teléfono del banco, conocer el nombre de la víctima e incluso mencionar información real sobre su cuenta. INCIBE ha detectado numerosas campañas de mensajes que alertan de supuestos movimientos sospechosos y conducen a una página falsa para obtener datos financieros.

Una llamada o un mensaje que presione para actuar inmediatamente, cancelar una transferencia o evitar el bloqueo de la cuenta debe despertar sospechas. Antes de hacer nada, lo recomendable es colgar y contactar con el banco mediante su número oficial.

5. No entres en el banco desde un enlace recibido por SMS

Para acceder a la banca electrónica es preferible abrir directamente la aplicación oficial o escribir la dirección de la entidad en el navegador. No conviene utilizar enlaces recibidos por SMS, correo electrónico, WhatsApp o cualquier otra plataforma.

INCIBE recomienda escribir directamente la dirección del banco, ya que los enlaces pueden llevar a páginas que imitan su diseño y buscan robar las credenciales del usuario.

También hay que comprobar con atención el nombre del dominio. Una sola letra cambiada, un guion adicional o una terminación diferente pueden indicar que se trata de una web falsa.

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6. Evita pagar conectado a una red wifi pública

Las redes abiertas de aeropuertos, cafeterías, hoteles o centros comerciales no son el lugar más adecuado para introducir información bancaria. Si es necesario realizar una compra o consultar la cuenta, resulta más seguro utilizar los datos móviles o una conexión privada de confianza.

También conviene evitar operaciones sensibles desde ordenadores públicos o dispositivos compartidos, donde podrían quedar almacenadas contraseñas, números de tarjeta o sesiones abiertas.

7. Comprueba la web de la tienda

Que una dirección comience por HTTPS y muestre un candado significa que la comunicación con la página está cifrada. Sin embargo, no garantiza que la tienda sea legítima. Una web creada para estafar también puede contar con un certificado de seguridad.

Antes de pagar, hay que comprobar el nombre exacto del dominio, los datos de contacto de la empresa, el aviso legal, las condiciones de devolución y los métodos de pago disponibles. También conviene buscar opiniones externas y desconfiar de precios muy inferiores a los habituales.

INCIBE señala que las tiendas falsas pueden utilizar logotipos y sellos de confianza que no conducen a ninguna certificación real.

8. Utiliza tarjetas virtuales o limita las compras

Algunas entidades permiten crear tarjetas virtuales destinadas únicamente a compras por internet. Pueden tener una numeración diferente a la tarjeta principal, un saldo limitado o una fecha de caducidad breve.

Otras aplicaciones bancarias permiten apagar temporalmente la tarjeta, impedir las compras online, bloquear su uso fuera de España o fijar límites máximos. Estas funciones reducen el daño potencial si los datos acaban en manos de terceros, aunque su disponibilidad depende de cada banco.

9. Protege el teléfono desde el que confirmas los pagos

El móvil se ha convertido en una pieza fundamental de la seguridad bancaria. Muchas operaciones se confirman desde una aplicación, mediante una contraseña, una huella dactilar o el reconocimiento facial.

Por eso, el dispositivo debe estar protegido con un código seguro y configurado para bloquearse automáticamente. También es recomendable evitar que los códigos y mensajes bancarios aparezcan completos en la pantalla cuando el teléfono está bloqueado.

La doble autenticación añade una segunda comprobación a la contraseña, como un código enviado al dispositivo o un dato biométrico.

10. Bloquea inmediatamente la tarjeta si desaparece

Ante una pérdida, un robo o la sospecha de que alguien conoce sus datos, hay que bloquear la tarjeta desde la aplicación o llamar inmediatamente al teléfono habilitado por el banco.

El Banco de España recomienda avisar a la entidad emisora, denunciar el robo ante la Policía, comprobar los movimientos y comunicar cuanto antes cualquier pago realizado sin consentimiento.

Es útil guardar el número de emergencias del banco en el teléfono, ya que consultar el que aparece en el reverso de la tarjeta no será posible si esta ha desaparecido.

Qué hacer si aparece un cargo que no reconoces

El primer paso es comprobar que no se trata de una compra olvidada, una suscripción, un pago realizado por otro titular autorizado o un comercio que aparece en el extracto con un nombre distinto. Si el movimiento sigue sin reconocerse, hay que bloquear la tarjeta y presentar una reclamación ante el servicio de atención al cliente del banco.

La entidad debe facilitar la documentación que acredite que el pago fue correctamente autorizado y ejecutado.

El Real Decreto-ley 19/2018 establece que las operaciones no autorizadas deben comunicarse sin demora injustificada desde que se conocen. El plazo máximo general para solicitar su rectificación es de 13 meses desde la fecha del cargo.

La norma también dispone, con carácter general, que el banco debe devolver el importe inmediatamente y, como máximo, al final del siguiente día hábil, salvo que tenga motivos razonables para sospechar un fraude del propio cliente.

Si alguien utiliza tu tarjeta sin permiso antes de que comuniques su pérdida o robo, podrías tener que asumir hasta 50 euros de las cantidades sustraídas. A partir del momento en que avisas al banco y bloqueas la tarjeta, no deberías responder por nuevos cargos que no hayas realizado. La entidad podría negarse a devolver el dinero si demuestra que hubo fraude o una negligencia grave por parte del cliente.

La situación cambia cuando es el propio titular quien confirma una transferencia después de haber sido engañado. Por ejemplo, si un estafador se hace pasar por el banco y consigue que la víctima introduzca sus claves y autorice el envío, la operación puede considerarse formalmente autorizada. En estos casos, recuperar el dinero resulta más complicado que cuando alguien usa la tarjeta sin consentimiento.

Si el banco rechaza la devolución, el cliente debe reclamar primero ante el servicio de atención al cliente de la entidad. Si no recibe respuesta en 15 días hábiles o no está conforme con ella, puede presentar una reclamación ante el Banco de España.

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