Barcelona se anticipa a los 50 grados: la ciudad prepara simulacros para adelantarse al calor extremo que se avecina

Un episodio de altísimas temperaturas podría provocar efectos en cascada en los servicios urbanos, por lo que es esencial que la respuesta esté coordinada

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Turistas asiáticos con paraguas se resguardan del sol en la Sagrada Familia. (Alejandro García/EFE)
Turistas asiáticos con paraguas se resguardan del sol en la Sagrada Familia. (Alejandro García/EFE)

Las dos olas de calor que ya ha sufrido España y las altas temperaturas anormales para la época del año que se vivieron a finales de mayo son la muestra de lo que se viene: veranos cada vez más calurosos y largos. La anticipación, en este sentido, resulta clave.

Nuestro país está acostumbrado al calor en el periodo estival, sí, pero no a este calor tan extremo, que cada año aumenta por una emergencia climática que especialmente golpea al continente europeo. Por este motivo, la anticipación resulta fundamental.

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En este contexto, la ciudad de Barcelona ha puesto en marcha el proyecto “Barcelona a 50º: ensayar hoy para responder mañana”, un plan que pretende comprobar hasta qué punto la capital catalana se encuentra preparada para esta problemática y qué aspectos debe mejorar para adelantarse a ella.

Varias mascotas se refrescan en el parque de la España Industrial de Barcelona. (Quique García/EFE)
Varias mascotas se refrescan en el parque de la España Industrial de Barcelona. (Quique García/EFE)

El proyecto se enmarca en la iniciativa estratégica del Pla Calor 2025-2035 y contempla simulacros, revisión de protocolos y talleres, entre otros. Se busca así “anticipar vulnerabilidades, ensayar respuestas, identificar posibles efectos en cascada entre servicios urbanos, poner a prueba protocolos existentes, reforzar los mecanismos de coordinación necesarios en situaciones de emergencia compleja y adaptar la ciudad a los escenarios climáticos que se pueden producir en las próximas décadas”, ha indicado el Ayuntamiento de Barcelona en un comunicado.

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Y es que el calor no es solo una emergencia sanitaria que pone en peligro la salud de las personas, sino que también lleva al límite a los servicios y las infraestructuras de las urbes. Así lo demostró la potente ola de calor que vivió Europa a finales de junio y principios de julio, que, por ejemplo, derritió las juntas de los raíles y obligó a suspender la circulación de tranvías en Leipzig (Alemania).

El objetivo, por tanto, es comprobar “si todo el engranaje de la ciudad es capaz de ofrecer la respuesta institucional, operativa y comunitaria que una situación de este tipo requeriría”, continúa el Ayuntamiento.

Las altas temperaturas en Alemania obligan a suspender distintas líneas de transporte por daños en las infraestructuras.

Talleres y dos simulacros

Uno de los principales puntos de este plan es la organización de dos simulacros de un verano a 50 grados: uno de ellos de despacho y otro operativo en el terreno, con los que se busca recrear los efectos de un episodio extremo de calor para comprobar cómo es la respuesta real de los servicios implicados.

El simulacro de despacho tendrá lugar en el mes de febrero de 2027. “Se centrará en la toma de decisiones y la coordinación entre servicios municipales y actores de ciudad”. Por su parte, el simulacro operativo sobre el terreno se desarrollará en septiembre de ese mismo año.

A esta estrategia se suman talleres que comenzarán en octubre y que servirán para “compartir conocimiento, identificar riesgos e interdependencias, entender mejor las necesidades de los diferentes sectores y colectivos, y construir una mirada compartida sobre cómo reforzar la preparación de Barcelona ante episodios de calor extremo en las próximas décadas”.

Varias personas sentadas en una terraza, a 17 de junio de 2026, en Barcelona, Catalunya (España). (David Zorrakino/Europa Press)
Varias personas sentadas en una terraza, a 17 de junio de 2026, en Barcelona, Catalunya (España). (David Zorrakino/Europa Press)

Una respuesta coordinada y eficaz

Tal y como ha afirmado el Ayuntamiento de Barcelona, “un episodio de calor extremo puede afectar simultáneamente a varios servicios esenciales y, además, los impactos se pueden producir en cascada, por lo que el fallo o la tensión de un servicio puede comprometer la capacidad de respuesta de otros”.

Es por este motivo por el que la respuesta a una emergencia climática de estas características requiere de una interdependencia entre servicios y actores, así como de una coordinación efectiva entre las áreas municipales, los operadores de servicios esenciales, las administraciones, las entidades sociales, los equipamientos, las redes comunitarias y la ciudadanía.

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