
Virus, parásitos, lesiones, cortes, heridas ocultas... son múltiples los problemas de salud que puede enfrentar un perro. El mejor amigo del hombre puede sufrir por varias causas, pero a veces es difícil que sus dueños se den cuenta.
“A diferencia de nosotros, los perros ocultan el dolor por instinto. Es un mecanismo de supervivencia”, explica el veterinario Alfredo Molina. Estas mascotas son expertas en enmascarar lo que les ocurre, ya sea una dolencia leve o un problema mayor de salud. “Eso hace que muchas veces su sufrimiento pase desapercibido para quienes conviven con ellos”, lamenta el veterinario.
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El especialista en salud animal ha querido dar algunos consejos en sus redes sociales (@alfredomolinavet) para ayudar a aquellos que conviven con perros a detectar cuándo un perro está sufriendo. Estas señales de dolor pueden alertar de problemas mayores que requieren atención urgente. “Aprender a leer a tu perro es el primer paso para poder ayudarle cuando más lo necesita”, recuerda Molina.
Trucos para descubrir si tu perro está sufriendo

Los perros no siempre se quejan o lloran cuando están sufriendo, pero sí muestran el dolor de otra manera. Ciertos cambios en su comportamiento y forma de ser pueden alertar de que algo ocurre que no nos están queriendo decir.
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- Cambios en el comportamiento: Cuando un perro que antes era sociable empieza a aislarse y deja de jugar, o se vuelve más irritable o agresivo, puede deberse a que está pasando por un mal momento de salud que todavía no hemos detectado. Otra pista puede ser que ya no deje tocarse en alguna zona del cuerpo, cuando antes no ponía problemas.
- Cambios en el movimiento: Los cambios en el movimiento suelen deberse al paso del tiempo y la vejez, pero “no siempre es la edad, a veces es el dolor”, advierte Molina. Si, de repente, al perro le cuesta levantarse, tumbarse, si empieza a cojear... son detalles que deben llamar nuestra atención. Cuando les cuesta subir escaleras o está menos activo en los paseos también puede estar ocurriéndole algo que no hemos detectado todavía.
- Cambios en la alimentación y el sueño: El animal puede empezar a comer menos o, peor, perder totalmente el interés por la comida cuando tiene algún malestar. El dolor también puede afectar al sueño, ya sea durmiendo más de lo habitual o, al contrario, teniendo dificultades para conciliar el sueño.
- Cambios en la respiración y la postura: El perro también puede mostrar cambios en la respiración o en la postura. “Respira más rápido de lo normal estando en reposo, tiene el lomo arqueado o la cabeza baja, se lame repetidamente una zona concreta del cuerpo, aunque no haya herida visible...”, cita el veterinario en su publicación. Todo ello puede indicar un problema de salud.
- Cambios en la expresión facial: Al igual que los humanos, los perros también pueden mostrar cambios en su expresión facial cuando sufren. “Ojos entrecerrados o más cerrados de lo habitual, orejas hacia atrás de forma continua, hocico tenso... Si su cara ‘no es la de siempre’, obsérvalo con más atención”, dice Molina.
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