Tortilla y jamón o raclette y tapenade: la otra ‘semifinal’ entre Francia y España se juega en las cocinas

Francia cuenta con una arraigada costumbre culinaria, reconocida por la UNESCO, que consiste en celebrar los acontecimientos más importantes practicando el arte del buen comer y beber

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Una cena de picoteo francesa (Magnific)
Una cena de picoteo francesa (Magnific)

Esta noche, España se juega el pase a la final del Mundial 2026 en una batalla contra un contrincante muy especial. Nuestros vecinos, Francia, llegan a las semifinales como uno de los grandes favoritos de la competición, convirtiendo este encuentro en uno de los partidos más emocionantes del verano. Los españoles lo celebraremos en los bares, también en las casas, donde las mesas se llenarán de platos de jamón, tortillas de patata, jarras de cerveza y quesos nacionales. ¿Qué comerán nuestros vecinos para celebrar una batalla de tal calibre?

“En Francia, como en España, hay una tradición muy fuerte de aperitivo”, nos explica Pierre Couturier, sumiller y propietario del restaurante francés Allégorie (C. Bretón de los Herreros, 39), uno de los mayores emblemas de la cocina gala en Madrid. Cuando los franceses invitan a amigos y familiares a casa, la comida se convierte en un agasajo obligatorio. Todo depende de la ocasión; si hablamos de celebraciones vitales o si se trata de una reunión informal con motivos como ver un partido de fútbol.

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“Para comer frente a la televisión viendo un partido, es muy común que haya tapenade, una pasta de aceitunas con alcaparras típica del sur del país”, asegura el experto gastronómico. “Otra cosa que se podría hacer también es una raclette de queso, un plato muy convival y muy fácil de hacer mirando el fútbol. Pero si no, se suele hacer un aperitivo con charcutería, quesos, patés y alguna ensalada verde para hacer pasar todo el resto”.

Tabla de embutidos franceses (Magnific)
Tabla de embutidos franceses (Magnific)

La comida gastronómica de los franceses, un plan reconocido por la UNESCO

Sin embargo, cuando hablamos de una invitación algo más formal, con una celebración concreta en mente, la tradición gastronómica francesa cambia las normas. “En Francia, cuando recibes a gente o haces una comida festiva en casa, lo que hacemos es elegir muy bien los productos y hacer un menú que siempre sigue el mismo esquema: un entrante, un plato principal con una guarnición, quesos y postre”.

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Una práctica social y gastronómica que reúne a familiares y amigos en torno a una mesa llena de comida y que está incluso reconocida por la UNESCO. Este órgano de las Naciones Unidas reconoce esta tradición culinaria por su contribución “al estrechamiento de los lazos familiares y amistosos”, y por su capacidad de reforzar “los vínculos sociales”. Todo a base de un menú que homenajea a la cultura culinaria francesa.

La comida comienza con un entrante que puede conformarse por una variedad de recetas. Lo explica Pierre: “Se sirven ensaladas como la de Niza, basada en vegetales; la de Lyon, con bacon, picatostes, huevo escalfado y vinagreta de mostaza; o la de Landas, que lleva ensalada verde, maíz, tomates y piñones”. También, por supuesto, en las casas más adineradas, “ostras, que se comen mucho también en Francia en los meses con R”. La lista sigue con productos como el pâté en croûte, un paté horneado en hojaldre y pasta brisa.

Las ostras son una joya gastronómica (Magnific)
Las ostras son una joya gastronómica (Magnific)

Llegamos al plato principal. “Los dos más comunes son la blanquette, que es un guiso de ternera con una salsa de yema de huevo y nata, acompañado de patatas al vapor o de tallarines o de arroz; y el bœuf bourguignon, una carne de vaca macerada en vino y acompañada de cebollitas”, explica el hostelero francés. A la lista se suman otros clásicos como el pot-au-feu, similar a nuestro cocido; el cassoulet, lo más parecido en Francia a la fabada; o pollo asado, cocinado en mantequilla.

Bœuf bourguignon, un clásico de la cocina francesa (Wikimedia Commons)
Bœuf bourguignon, un clásico de la cocina francesa (Wikimedia Commons)

Acompaña a este principal una guarnición vegetal, que puede consistir en patata en diferentes versiones o bien en verduras: “Puede haber guisantes, espárragos verdes o blancos, una jardinera de vegetales...”. Antes de llegar a los dulces, se sigue la costumbre gala de servir los quesos, una especie de puente entre lo salado y lo dulce que se disfruta con el último sorbo de vino que ocupa la copa.

Cierra el banquete la parte dulce, con una de las muchas especialidades que ofrece la repostería francesa. “En Francia es muy popular ofrecer tartas de fruta, con hojaldre o pasta sablé, y con fruta por encima, que puede ser fresas, manzanas o peras. Luego está la tarta Tatin, que se hace al revés, con la pasta por encima". A esto se suman postres como el flan, la isla flotante o pasteles más elaborados como el milhojas.

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