La tortilla de patatas deja de ser española: la patata francesa se cuela en las cocinas dejando “al borde de la ruina” a los agricultores locales

Los grandes almacenistas han encontrado en los excedentes de segunda calidad de Francia una oportunidad de margen que no han desaprovechado

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Una tortilla de patatas del restaurante madrileño Casa Dani, a 3 de octubre de 2024. (Reuters/Susana Vera)
Una tortilla de patatas del restaurante madrileño Casa Dani, a 3 de octubre de 2024. (Reuters/Susana Vera)

Patatas, aceite de oliva, huevos y cebolla. La tortilla de patatas es una de las recetas más típicas de la gastronomía española. En verano, cuando los hoteles, bares y restaurantes se colman de turistas que llegan a España para disfrutar de sus vacaciones, los establecimientos dan salida a una gran cantidad de tortillas, lo que beneficia a su economía pero, paradójicamente, no a la de los agricultores españoles encargados de cultivar estos tubérculos.

“Mientras hoteles, bares y restaurantes viven uno de sus mejores junios en años, los agricultores que producen la patata, con las que hacen las tortillas están al borde de la ruina”, ha lamentado el responsable de patata de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Alberto Duque. La asociación ha señalado como principal culpable de esta situación a las importaciones de Francia.

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Según ha indicado COAG, los grandes operadores y almacenistas que suministran a la hostelería y restauración a gran escala han encontrado en los excedentes de patata francesa de segunda calidad una oportunidad de margen que no han desaprovechado. Los datos de la asociación en referencia a los precios refleja la jugada de los importadores: la patata vieja de conservación, almacenada desde la cosecha de 2025, sale en Francia a 15-20 céntimos el kilo.

“Entra en España, llega a los fogones de miles de establecimientos y arrastra hacia abajo el precio de todo el mercado”, han lamentado desde la coordinadora. Además, destacan que también afecta al precio de la patata nueva española recién recolectada en Murcia y Andalucía, que en junio debería tener su momento de máxima demanda y en cambio se acumula sin salida en el campo.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la puesta en marcha de un paquete de medidas para impulsar el reto "urgente" del relevo generacional en la agricultura y ganadería española, con la creación de Tierra Joven, una plataforma de información y movilización de tierras agrarias. (Europa Press/La Moncloa)

La tormenta perfecta para el patatero español

La coordinadora ha bautizado a la situación como “la tormenta perfecta para el patatero español”: excedentes franceses de segunda calidad a precio de derribo, boom de consumo en hostelería por temporada alta de turismo, y una estrategia coordinada de los grandes operadores que ha dado la espalda al producto nacional justo cuando más se necesitaba.

Además, COAG ha expuesto la realidad de los productores españoles de Cartagena y Andalucía, que cobran entre 25 y 30 céntimos por kilo cuando sus costes superan los 35-40 céntimos, por lo que cada tonelada vendida es una pérdida neta de entre 100 y 150 euros. Esto se debe también al aumento de costes como el gasoil agrícola, un 50% más caro que hace un año, y los fertilizantes nitrogenados, entre un 40% al alza por el efecto de la guerra en Irán.

Además, la coordinadora ha indicado que esta tendencia lleva una década construyéndose: las importaciones de patata francesa han crecido un 33% en diez años, de 708.000 toneladas en 2016 a 941.000 en 2025. En solo un año, de 2023 a 2024, el salto fue del 23,5%, hasta las 955.870 toneladas, el máximo histórico de la serie. Hoy, casi tres de cada cuatro kilos de patata importada en España proceden de Francia, el 73,7%.

Ante esta situación, COAG ha reclamado a los grandes operadores -así como al Ministerio de Agricultura- que “apuesten decididamente por la patata nueva española” durante los meses de campaña (mayo, junio y julio), eliminando de forma progresiva la patata de conservación francesa mientras la producción estatal esté disponible en cantidad y calidad suficientes. También han pedido que se garantice un etiquetado claro y visible e impulsar campañas de promoción del producto autóctono.

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