La OCU advierte sobre las cervezas con limón del supermercado: “Solo destacan tres radler de marca blanca por su buena relación calidad-precio”

Los azúcares añadidos, los aditivos innecesarios y la escasa cantidad de limón en su composición hacen que estas cervezas no cumplan las expectativas en muchos de los casos analizados

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Cerveza con limón (Getty)
Cerveza con limón (Getty)

El perfil ligero y refrescante, bajo en alcohol, de las cervezas con limón es especialmente atractivo durante los meses más cálidos del verano; algo que empuja a un disparo en el consumo. Aunque, en un primer vistazo, nos pueda parecer una alternativa más saludable, menos calórica o más adecuada en lo nutricional que una cerveza clásica, esto no tiene por qué ser así. De hecho, no lo es en la mayoría de los casos. Así lo advierte la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que ha analizado 23 cervezas tipo radler y 7 tipo shandy disponibles en los supermercados.

La conclusión está clara: su contenido real de limón es poco menos que testimonial, cuando no inexistente; mientras que su aporte calórico es comparable o incluso superior al de una cerveza clásica o un refresco. Si bien la imagen del limón se asocia inmediatamente a este tipo de cervezas, la cantidad real que contienen es mucho menor de lo que podría esperarse: “Las Radler apenas incorporan entre un 0,7% y un 5,5% de zumo de limón; y las Shandy directamente no llevan limón, su sabor a cítrico proviene de los aromas añadidos", aclaran desde la Organización.

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Sorprendentemente, también es limitada la cantidad de cerveza que contienen: entre un 36% y un 90% en las Radler; y entre un 15% y un 25% en las Shandy. De hecho, el lúpulo de algunas de estas cervezas no procede de la flor, sino de extractos, una solución más económica pero menos fiel a la elaboración tradicional.

Es notable, además, la alta cantidad de azúcares y jarabes de glucosa que se incluyen en la elaboración de estos productos, añadidos que pretenden opacar el amargor propio del lúpulo. Azúcares sencillos que incrementan el aporte calórico hasta las 134 kcal de media en una lata de Radler; y hasta los 149 kcal de una de Shandy. Cantidades similares o incluso superiores a los de una cerveza clásica. Aunque, señala la OCU, “también pueden encontrarse versiones sin alcohol o 0,0% que reducen de forma apreciable el aporte energético”.

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Cerveza con limón (Magnific)
Cerveza con limón (Magnific)

Otro aspecto que distingue a las cervezas con limón es su excesivo aporte de aditivos. Más allá de los aromas a cítricos que incorporan todos los productos, es posible encontrar hasta siete aditivos distintos en una misma lata. Los hay para dar color, conservar las bebidas, evitar la oxidación, estabilizar la mezcla o potenciar el dulzor. “Algunos, como el benzoato sódico, siguen generando controversia y se han penalizado en el análisis”, advierte OCU.

¿Cuáles son las mejores cervezas con limón del mercado?

No todas son iguales en cuanto a sus azúcares y aditivos, pero tampoco en lo que a sabor y disfrute se refiere. La OCU ha llevado a cabo una degustación de la mano de expertos cerveceros que han señalado que las cervezas de tipo Radler “se aproximan un poco más al aspecto y sabor de una cerveza tradicional”. Un factor que influye decisivamente en su calificación global, en la que destacan tres cervezas Radler de marca blanca por su buena relación entre calidad y precio.

Las compras estrella, según los expertos de la OCU, son la cerveza Höchster, disponible en el supermercado Consum (0,41 € la lata); la cerveza Ramblers de Dia (0,41 € la lata) y Holbrand, de la marca blanca de Alcampo (0,40 € la lata).

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