Marius Borg podría salir de la cárcel a mediados de julio: la Fiscalía noruega descarta recurrir la sentencia

El hijo mayor de la princesa Mette-Marit de Noruega podría tener entre manos un futuro mejor al que contemplaba su defensa

Un boceto judicial muestra a Marius Borg Hoiby durante el segundo día del juicio en su contra, que tuvo lugar en el Tribunal de Distrito de Oslo, Noruega, el 4 de febrero de 2026. (NTB/Ane Hem vía REUTERS).
Un boceto judicial muestra a Marius Borg Hoiby durante el segundo día del juicio en su contra, que tuvo lugar en el Tribunal de Distrito de Oslo, Noruega, el 4 de febrero de 2026. (NTB/Ane Hem vía REUTERS).
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El proceso judicial que rodea a Marius Borg Høiby ha dado un nuevo vuelco. El hijo mayor de la princesa Mette-Marit de Noruega podría abandonar la prisión preventiva en apenas unas semanas después de que la Fiscalía decidiera no recurrir la sentencia emitida por el Tribunal de Distrito, una resolución que modifica de forma significativa el escenario legal del joven de 29 años.

Borg Høiby permanece actualmente ingresado en la prisión de Ila mientras espera el desarrollo de los siguientes pasos del procedimiento. Sin embargo, y tal y como ha informado el diario noruego VG, la fecha del próximo 13 de julio cobra ahora especial importancia, ya que ese día finaliza la medida cautelar que lo mantiene privado de libertad y el tribunal ya ha dejado entrever que será complicado justificar una prolongación de esa situación mientras se tramita el recurso presentado por la defensa.

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El caso ha generado una enorme repercusión en Noruega desde que el tribunal declarara culpable a Marius Borg de numerosos delitos relacionados con violencia, amenazas, malos tratos y abusos. La sentencia fijó una condena de cuatro años de prisión, una pena muy inferior a la solicitada inicialmente por la Fiscalía, que había reclamado siete años y siete meses de cárcel.

Un boceto judicial muestra a Marius Borg Hoiby durante el segundo día del juicio en su contra, que tuvo lugar en el Tribunal de Distrito de Oslo, Noruega, febrero de 2026. (NTB/Ane Hem vía REUTERS).
Un boceto judicial muestra a Marius Borg Hoiby durante el segundo día del juicio en su contra, que tuvo lugar en el Tribunal de Distrito de Oslo, Noruega, febrero de 2026. (NTB/Ane Hem vía REUTERS).

Pese a considerar insuficiente esa condena, el Ministerio Público ha optado finalmente por no presentar recurso contra el fallo. En cambio, ha sido la defensa del hijo de Mette-Marit la que ha decidido impugnar los aspectos más graves de la sentencia con el objetivo de lograr una revisión completa del procedimiento.

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Uno de los elementos que más ha influido en esta decisión judicial es la valoración realizada por el tribunal respecto a dos de las acusaciones de violación. Los jueces absolvieron a Borg Høiby de ambos cargos al entender que las pruebas presentadas no alcanzaban el nivel exigido para una condena penal. Incluso concluyeron que tampoco existían fundamentos suficientes para estimar las reclamaciones civiles de las denunciantes, motivo por el que rechazaron cualquier indemnización.

Precisamente esa contundente valoración de las pruebas ayuda a explicar por qué la Fiscalía ha renunciado a impugnar esas absoluciones. Durante el juicio, el Ministerio Público trató de sostener que existía un patrón de conducta por parte del acusado, argumentando que actuaba siempre de una manera similar con mujeres que se encontraban dormidas o en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, explica el citado medio, que el tribunal descartó esa tesis al considerar que no había elementos suficientes para acreditar la existencia de ese supuesto modus operandi.

La sentencia también dedica varios apartados a analizar la estrategia utilizada durante el proceso. Los magistrados advierten del riesgo de dejarse influir por consideraciones morales al examinar los hechos y recuerdan algunos de los errores judiciales más conocidos de la historia reciente de Noruega, como los casos de Baneheia y Liland, para insistir en la necesidad de valorar exclusivamente las pruebas disponibles.

Marius Borg Hoiby se dirige a una reunión con su abogado en Oslo el lunes por la tarde, tras ser acusado de nuevos delitos en Oslo, Noruega. 19 de enero de 2026. (NTB/Heiko Junge/vía REUTERS/Archivo).
Marius Borg Hoiby se dirige a una reunión con su abogado en Oslo el lunes por la tarde, tras ser acusado de nuevos delitos en Oslo, Noruega. 19 de enero de 2026. (NTB/Heiko Junge/vía REUTERS/Archivo).

Durante las vistas orales se produjeron algunos momentos especialmente llamativos. Uno de ellos llegó cuando el fiscal preguntó reiteradamente a Marius Borg sobre una relación sexual mantenida durante una fiesta y sobre el hecho de no haber vuelto a contactar posteriormente con aquella mujer. El tribunal respondió en su resolución que no resulta extraño que dos personas que mantienen una relación ocasional no vuelvan a comunicarse, por lo que ese comportamiento no podía interpretarse automáticamente como un indicio de culpabilidad.

Su escenario actual

A pesar de no recurrir la sentencia, la Fiscalía mantiene que la condena impuesta resulta demasiado baja y sigue considerando que los hechos acreditados justificarían una pena superior. Esa circunstancia implica que la apelación presentada por la defensa también entraña riesgos para el acusado, ya que un nuevo juicio podría desembocar tanto en una reducción de la condena como en un endurecimiento de la misma.

Si el Tribunal de Apelación admite el recurso, el procedimiento volverá a celebrarse prácticamente desde cero ante nuevos magistrados, una vista que previsiblemente no tendría lugar hasta 2027.

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Mientras tanto, el futuro inmediato de Borg Høiby dependerá de la decisión que adopten los jueces sobre su situación cautelar. Todo apunta a que podría recuperar la libertad una vez expire la prisión preventiva, aunque seguiría sometido a determinadas medidas de control mientras continúa abierto el proceso.

Entre las posibilidades que manejan los medios de comunicación noruegos figura incluso el cumplimiento de una eventual condena mediante un sistema de vigilancia electrónica, una fórmula que permitiría al hijo de Mette-Marit permanecer en su domicilio con una pulsera telemática en lugar de ingresar de nuevo en prisión.

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