
Ir a terapia sigue siendo, para muchas personas, una decisión muy difícil de tomar. Aunque la salud mental ocupa cada vez más espacio en la conversación pública y social, todavía persisten prejuicios, miedos y resistencias que dificultan pedir ayuda profesional. En muchos casos, el principal obstáculo no es encontrar un psicólogo, sino reconocer que algo no está bien.
Aceptar que se necesita apoyo emocional implica enfrentarse a la propia vulnerabilidad. Hay quienes interpretan el malestar como una señal de debilidad, mientras que otros confían en que el tiempo resolverá por sí solo aquello que les preocupa. Sin embargo, los problemas psicológicos no siempre se presentan de forma evidente ni alcanzan niveles extremos antes de afectar al bienestar cotidiano.
PUBLICIDAD
La imagen de que solo acuden a terapia las personas que atraviesan una crisis grave también contribuye a retrasar la búsqueda de ayuda. La realidad es que existen numerosas señales más sutiles que pueden indicar la necesidad de acompañamiento profesional mucho antes de llegar a una situación límite.

La psicóloga María Redondo (@mredondopsicologia en TikTok) insiste precisamente en esta idea: “Para ir a terapia no necesitas estar fatal. De hecho, te recomiendo que no esperes a estar en ese punto para dar el paso”. Según explica, existen comportamientos y patrones emocionales que pueden convertirse en una llamada de atención sobre el estado de la salud mental.
PUBLICIDAD
De la dificultad de desconexión a la indecisión constante
Una de las señales más frecuentes es la dificultad para desconectar. “Te cuesta desconectar y siempre estás dándole vueltas a todo”, señala la experta. La rumiación mental, es decir, la tendencia a pensar de manera repetitiva sobre los mismos problemas o preocupaciones, puede generar agotamiento emocional e interferir en el descanso, la concentración y las relaciones personales. Cuando la mente permanece constantemente ocupada por las mismas inquietudes, el malestar acaba trasladándose a diferentes ámbitos de la vida diaria.
Otro indicio puede encontrarse en los cambios emocionales. “Te notas más irritable o más sensible de lo normal”, apunta Redondo. La irritabilidad continuada, los enfados desproporcionados o una sensibilidad emocional más intensa de lo habitual pueden ser síntomas de estrés acumulado, ansiedad o dificultades para gestionar determinadas situaciones. Aunque estos cambios puedan parecer pasajeros, cuando se mantienen en el tiempo suelen afectar a la convivencia y al bienestar personal.
PUBLICIDAD

La comparación constante con otras personas es otra de las señales mencionadas por la psicóloga. Las redes sociales han intensificado esta tendencia al exponer de manera continua versiones idealizadas de la vida ajena. Compararse de forma habitual puede deteriorar la autoestima y generar una sensación permanente de insuficiencia, alimentando la idea de que nunca se está a la altura de las expectativas propias o externas.
Redondo también advierte sobre la dificultad para establecer límites. “Dices que sí cuando en realidad quieres decir que no”. Este comportamiento suele estar relacionado con el miedo al conflicto, la necesidad de aprobación o la preocupación excesiva por satisfacer las expectativas de otras personas. A largo plazo, la incapacidad para expresar las propias necesidades puede derivar en frustración, agotamiento emocional y resentimiento.
PUBLICIDAD
Otra señal menos evidente es el autosabotaje. “Te saboteas a ti misma cuando algo te empieza a ir bien”, explica la especialista. En ocasiones, el miedo al fracaso o al cambio lleva a algunas personas a adoptar conductas que terminan perjudicando sus propios objetivos. Posponer tareas importantes, abandonar proyectos prometedores o cuestionar constantemente los propios logros son algunas manifestaciones habituales.
Por último, la psicóloga menciona una dificultad que muchas personas experimentan a diario: “Te cuesta mucho tomar decisiones”. La indecisión persistente puede estar vinculada a la inseguridad, el perfeccionismo o el temor a equivocarse. Cuando incluso las elecciones más simples generan un elevado nivel de ansiedad, la vida cotidiana puede convertirse en una fuente constante de estrés.
PUBLICIDAD
“Esto son cosas que te dificultan tu día a día”, concluye María Redondo. Lejos de esperar a que el malestar alcance niveles insostenibles, identificar estas señales a tiempo puede ser el primer paso para buscar ayuda y prevenir que los problemas emocionales se agraven.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Madrid Otra Mirada 2026 abre hoy inscripciones: una oportunidad para descubrir gratis 205 lugares patrimoniales de la ciudad
Desde palacios, museos e iglesias a jardines, cementerios y bibliotecas abrirán sus puertas del 12 al 18 de octubre

Juan Rescalvo, psicólogo: “Tres daños que puedes estar haciendo a tu cerebro si sigues pasando vídeos como si no hubiera un mañana”
Usar en exceso el móvil tiene efectos negativos en la atención y la memoria, entre otros

Comprar alimentos frescos sale más caro: el precio de frutas, verduras, carne y pescado sube un 5,8% en septiembre
En comparación, los productos procesados solo avanzan un 1,5%, casi cuatro veces menos que los no elaborados

El Congreso abre expediente para sancionar a la diputada del PP Ana Vázquez por llevar el gas pimienta
El procedimiento ha salido adelante con el respaldo de los representantes de PSOE y Sumar en el órgano de gobierno de la Cámara y el voto contrario de los populares

Alejandra Onieva comparte las primeras imágenes de su bebé 15 días después de dar a luz
La actriz ha compartido un vídeo en el que se pueden ver los pies de su hijo, fruto de su matrimonio con Jesse Williams, mientras disfruta de sus primeras semanas como madre


