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Los pacientes hacen menos deporte después de tomar Ozempic, según un estudio

La investigación muestra una reducción significativa del ejercicio físico al usar este tipo de fármacos

Una paciente utiliza un fármaco agonista del GLP-1, similar a Ozempic. (Freepik)
Una paciente utiliza un fármaco agonista del GLP-1, similar a Ozempic. (Freepik)
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Los adultos con obesidad que han conseguido adelgazar con agonistas del receptor GLP-1 como Ozempic han reducido su actividad física, según un reciente estudio estadounidense. Este cambio en la rutina puede comprometer la protección de la masa muscular, han alertado los autores de la investigación presentada en la reunión anual de la Sociedad de Endocrinología de Chicago (ENDO 2026).

Este tipo de fármacos han sido una revolución tanto en el tratamiento de la diabetes como de la obesidad: imitan una hormona natural dentro del estómago, llamada péptido glucagonoide 1 (GLP-1), que consigue prolongar la sensación de saciedad de la persona. Este efecto logra que muchos pacientes pierdan peso, tanto a partir de la pérdida de masa grasa como de masa muscular.

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Algunos estudios apuntan que esta pérdida de masa muscular suele ser consistente con la reducción general del peso. De hecho, es similar a la perdida en cualquier estrategia de adelgazamiento no farmacológica. El problema viene cuando los pacientes no acompañan esta reducción de peso con ejercicio que les ayude a mantener el músculo y es justo lo que resaltan los autores de esta investigación.

Menos tiempo e intensidad de ejercicio diario

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los participantes del estudio redujeron su media diaria de pasos tras tomar estos fármacos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio ha utilizado los datos del programa de investigación All of Us de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés). De los 1.950 adultos con obesidad registrados en el programa, 753 tenían suficientes datos recopilados por dispositivos portátiles de salud. La mayoría de estos pacientes eran mujeres, con una edad media de 52,7 años.

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El análisis de su información ha determinado que, una vez empezada la terapia con agonistas del receptor GLP-1, estos pacientes reducían la media de pasos diarios, de 5.047 a 4.487, y su actividad física moderada o intensa bajaba de 28 a 22 minutos al día.

“Si bien muchos asumen que la pérdida de peso conlleva naturalmente un aumento de la actividad física, nuestro estudio sugiere lo contrario. Los hallazgos de nuestro estudio refuerzan la idea de que el ejercicio no puede ser opcional para las personas que toman estos medicamentos. Es necesario implementar intervenciones específicas que fomenten la actividad física junto con la medicación para la obesidad”, afirmó la doctora Sajana Maharjan, investigadora principal del estudio y miembro del Hospital HSHS St. John’s en Springfield (Illinois).

El medicamento no es un atajo fácil. Para perder peso y mantener la pérdida, es necesario adoptar un estilo de vida más saludable.

La implicación clínica que plantea el trabajo es clara: si estos tratamientos reducen no solo grasa, sino también músculo magro, mantener el movimiento y el ejercicio deja de ser un complemento y pasa a formar parte de la protección de la fuerza física. Esa es la conclusión que acompaña a este primer gran análisis con datos de wearables presentado en ENDO 2026.

Semaglutida y el tratamiento de la obesidad

Fármacos como Ozempic fueron creados en primera instancia como tratamientos contra la diabetes tipo 2, pero sus efectos sobre el control del apetito hicieron que se popularizasen en muchos casos para la pérdida de peso, especialmente en pacientes con obesidad o sobrepeso.

Ante esta tendencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho sus recomendaciones sobre cómo utilizar estos medicamentos a nivel clínico para tratar la obesidad. La organización recuerda que se trata de “una enfermedad compleja y crónica, y uno de los principales factores que agravan enfermedades no transmisibles”, entre ellas la diabetes.

La OMS sostiene que estos medicamentos son la primera opción terapéutica eficaz para adultos con obesidad, pero subraya que prescribir un fármaco no resuelve por sí solo el problema. Sus expertos insisten en la necesidad de contar con un enfoque que combine el tratamiento farmacológico con cambios sostenidos en la alimentación y la actividad física, siempre con el seguimiento de profesionales de la salud.

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