La abadía de Montserrat, zona cero de la pederastia clerical en Cataluña, recibe la visita de León XIV entre reclamos de justicia de las víctimas

Los supervivientes de abusos sexuales en el seno de la Iglesia consideran que es “un acto cruel e innecesario”. El monasterio benedictino se niega a indemnizarles

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El primer denunciante de abusos en la abadía de Montserrat y portavoz de Reparación Integral Ya, Miguel Hurtado, se ha mostrado "triste y decepcionado" por la visita del Papa León XIV a la abadía de Montserrat, después de que le pidiera que no acudiera, porque a su juicio "echa sal en la herida". (Fuente: Reparación Integral Ya)

Enclavada en lo alto de una montaña, a unos 30 kilómetros de Barcelona, la abadía de Montserrat está protegida por una imponente masa de roca que se eleva a su espalda. Existe, sin embargo, un muro invisible que también ha protegido durante años a los monjes benedictinos del monasterio: el silencio que ocultó los numerosos casos de abuso sexual a menores cometidos desde la década de los 60 y hasta el año 2000 por diferentes religiosos. Miguel Hurtado fue la primera víctima que, en 2019, denunció los abusos sufridos, lo que motivó a otras 14 personas a presentar sus propios testimonios. Su agresor, el monje Andreu Soler, responsable del movimiento scout durante 40 años en la abadía, nunca podrá ser juzgado porque falleció en 2008, pero tanto Hurtado como el resto de supervivientes de estos casos siguen luchando por conseguir verdad, justicia y reparación.

Además de Andreu Soler, acusado de abusos entre 1972 y 1999, Valentí Torra, encargado del coro infantil y denunciado por dos casos ocurridos entre 1964 y 1968, y un tercer monje identificado como G.S.V. son los tres religiosos señalados por pederastia en este monasterio. Tras las denuncias, una comisión independiente creada por el abad de Montserrat concluyó que Soler fue un “depredador sexual y pederasta” y que existían “suficientes rumores” sobre su conducta como para haberlo comunicado a las familias y adoptado medidas. Sin embargo, ningún miembro del monasterio lo hizo.

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Imagen de los exteriores del monasterio de Santa María de Montserrat. (EFE / Quique García)
Imagen de los exteriores del monasterio de Santa María de Montserrat. (EFE / Quique García)

El informe de esa comisión, integrada por la abogada Cristina Vallejo, el médico Xavier Pomés y la psicóloga Begoña Elizalde, también señaló que los abusos cometidos por Soler afectaron a adolescentes de entre 15 y 17 años, con casos que incluían violencia física. Según indicaron, todas las denuncias recibidas describen un patrón similar: el religioso se ganaba la confianza de los menores con el objetivo de abusar de ellos y, con el paso del tiempo, se observaba un agravamiento del delito y más urgencia en su realización.

“Es un acto cruel e innecesario”

A pesar de ese informe y del protocolo firmado el pasado mes de marzo por el Gobierno y la Iglesia, destinado a casos en los que la vía judicial no es posible por prescripción de los delitos o fallecimiento del agresor, la abadía de Montserrat mantiene su negativa a indemnizar a las víctimas. En este contexto, y pese a que el propio papa León XIV ha calificado los abusos sexuales como una “plaga” ante los obispos en Madrid, Hurtado se muestra indignado ante la visita del pontífice este miércoles al monasterio.

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“Es un acto de violencia institucional consciente, deliberado, cruel e innecesario. La decisión del papa de visitar Montserrat, el epicentro del escándalo de pederastia clerical en Cataluña, supone una incoherencia ética insostenible en un líder moral y espiritual de su categoría, que profundiza el trauma de los supervivientes en lugar de sanarlo", señala Hurtado, que también lamenta que León XIV solo se haya reunido en estos días con seis víctimas de pederastia que fueron seleccionadas por la Iglesia, mientras que las principales asociaciones no han tenido esa oportunidad.

Miguel Hurtado habla con la prensa durante una protesta frente a la Nunciatura Apostólica en Madrid. (REUTERS/Violeta Santos Moura)
Miguel Hurtado habla con la prensa durante una protesta frente a la Nunciatura Apostólica en Madrid. (REUTERS/Violeta Santos Moura)

Hurtado pide en un comunicado al pontífice que explique durante su visita “qué medidas concretas va a tomar para luchar contra la pederastia clerical, cerrar la herida que aún está abierta y garantizar el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición”. “No hacerlo sería una incoherencia insostenible en un hombre que quiere abanderar la defensa del derecho internacional y las convenciones de derechos humanos”, añade.

Insiste en que esta es la primera institución católica del Estado que “ha declarado su insumisión moral, descolgándose unilateralmente del acuerdo de reparación Iglesia-Estado”, por lo que pide que asumas la responsabilidad de reparar a todas las víctimas, tanto en el ámbito económico como en el simbólico, “sin establecer distinciones ni favorecer a quienes considera más aceptables para su imagen institucional”.

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